Mientras que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, sanatea con el relato de «Primero está la salud de los argentinos», por otro lado, quedan sin servicio de diálisis cientos de afiliados del PAMI debido a un gran desfasaje entre el monto recibido para cada sesión y el valor real de la misma, dejando a casi 500 centros de diálisis que brindan atención vital en todo el país al borde de la quiebra.
En ese contexto, desde este miércoles 9 de diciembre, primer día hábil de la semana, no se admiten nuevos ingresos a diálisis de afiliados de PAMI. La disposición, consensuada por las tres asociaciones que nuclean el sector y otras agrupaciones afines, tendrá alcance nacional.
La Confederación de Asociaciones de diálisis de la República Argentina (CADRA), en conjunto con la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires y la Cámara Argentina de Productos y Servicios de Terapia Renal anunciaron la medida mediante un comunicado, después de un nuevo fracaso en las negociaciones con la institución conducida por Luana Volnovich.

“Los casi 500 centros de diálisis que brindan atención vital en todo el país a más de 10.000 afiliados de PAMI se encuentran al borde de la quiebra debido a que el precio que reciben por cada sesión de diálisis no logra cubrir los costos mínimos que implica la prestación”, indicó el comunicado de las prestadoras de servicio.
La medida fue resuelta ante la falta de acuerdo económico entre la obra social de los pasivos y las prestadoras de diálisis. Impactará en la atención de los más de 400 centros que proporcionan el servicio, a nivel país. En promedio, reciben entre 250 y 300 pacientes nuevos de PAMI cada mes. Actualmente hay cerca de 10.000 afiliados de la obra social en tratamiento, que seguirán recibiendo el servicio.
Desde PAMI se mostraron «sorprendidos» por la medida y aseguraron que van a garantizar la atención de sus afiliados. Luego, a través de un comunicado, anunciaron que irán a la Justicia para pedir el dictado de una medida cautelar de «no innovar» ante lo que consideraron «una amenaza» de las cámaras del sector.

“No es una medida de fuerza sino de imposibilidad de seguir prestando un servicio debido a que el precio que recibimos por cada sesión de diálisis no logra cubrir los costos mínimos. Hay un desfasaje entre el valor que paga PAMI ($ 5.600 la sesión) por las prestaciones y el valor real de las mismas. El desajuste es superior al 40%” sostiene Miguel Discépolo, presidente de la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina (Cadra). Referentes del sector, consignan que para cubrir los gastos necesitan $ 8.000 por sesión, lo que sin margen de rentabilidad representa el reclamo de un aumento de $ 2.400.
En tanto, desde el organismo conducido por Volnovich indicó que en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), que perduró a lo largo de meses en la Argentina, se otorgaron suplementos especiales “para costear -hasta la finalización de la emergencia sanitaria- la compra de elementos de bioseguridad y el traslado de pacientes ubicados a menos de diez kilómetros de distancia de los centros de atención”. Esa prestación representaría una escasa cifra cercana a los $1.000 por paciente.
Según consigna el sector, el último ajuste fue en agosto de 2019. Una suba de alrededor de un 69% que se hizo de forma escalonada, en concepto de todo lo que venía atrasado. En los últimos dos años cerraron cerca de 20 centros por cuestiones económicas.
“La decisión se dispone tras infructuosas reuniones con las autoridades de PAMI y los recurrentes pedidos con respecto a la actualización en el arancel del servicio. Nunca dieron respuesta suficiente a los reclamos públicamente planteados. Venimos arrastrando en forma crónica un atraso en el valor de la prestación, nunca se corrigió la cifra nominal. El sistema no se puede sostener con voluntarismo. Financiar indefinidamente al Estado es imposible” explica Alfredo Casaliba, de la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires.
“Con que un solo paciente no pueda recibir el servicio porque el financiador no está dispuesto pagar, ya es una catástrofe”, añade.

El aumento del dólar y la inflación acumulada influyeron en el incremento exponencial en los costos de la prestación: los insumos son importados. Sumado al impacto de la pandemia que implicó la reformulación de medidas de bioseguridad para resguardar y evitar contagios en la población de pacientes y personal sanitario.
Desde el PAMI, informaron que no registran «absolutamente ni una deuda» con las entidades del sector. Confirmaron que este año «las prestadoras de diálisis aumentaron el 70% su facturación con respecto al año pasado», destacando que este suba superó a la inflación. Y, además de remarcar la voluntad de diálogo del organismo, ratificaron su «compromiso como obra social en el fortalecimiento de todo el sistema de salud, asegurando todos los pagos en tiempo y forma».
Reclamo y sorpresa

Los referentes de las asociaciones médicas, anunciaron con anticipación la medida y la dejaron en suspenso hasta la reunión que el jueves pasado mantuvieron con autoridades de la entidad que conduce Luana Volnovich. Pero la oferta fue rechazada por el sector: un programa de aumento en cuatros tramos del 7% (28% total) a partir del mes de enero más un 4% hasta marzo, en concepto de modulo Covid.
“La medida de no incorporar nuevos pacientes de PAMI para diálisis cobrará plena vigencia desde este miércoles. Se hace para para preservar a los que están en tratamiento con quienes asumimos una responsabilidad. Esperemos que esta semana haya solución y se pueda trabajar de forma adecuada”, sostiene Discépolo. No descarta que en un futuro, ante una falta de respuesta por parte de las autoridades, necesiten derivar a los pacientes de PAMI bajo tratamiento de diálisis.

Fuentes del PAMI aseguraron al medio Clarín que ningún afiliado se quedará sin ser dializado en caso de que lo necesite porque el compromiso de la obra social es garantizar el acceso a la salud. En este sentido, se manifestaron sorprendidos por el corte del servicio en medio de este contexto y preocupados por entender el contexto de la situación.
Sobre la noche del lunes, emitieron un comunicado en el que anunciaron la decisión de ir a la Justicia.
«El PAMI a través de sus abogados realizó una presentación ante la Justicia Federal solicitando el dictado de una medida cautelar de «no innovar» en el marco de las amenazas de la Confederación de Asociaciones de diálisis de la República Argentina (CADRA), la Cámara Argentina de Productos y Servicios de Terapia Renal y la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. Ello a raíz de las amenazas para interrumpir el servicio a los afiliados de PAMI que realizaran los prestadores a través de diversos comunicados en los últimos días. La medida solicitada por PAMI busca evitar la suspensión de una prestación que podría afectar a miles de pacientes», afirma.
Fuente: Clarín
