Ramón escrachado, el silencio radical y el comunicado conciliador «Estoy abierto al debate respetuoso de ideas»

Actualidad Mendoza

Llama la atención la «doble vara» que se aplica en Mendoza. «Todos los mendocinos son iguales, pero algunos son más iguales que otros» señala la clase dirigente mendocina. Cuando en julio de este año, el intendente radical Ulpiano Suarez recibió un mensaje amenazante en su celular o cuando lo escupieron a Rodolfo Suarez en la inauguración de Plaza España el año pasado, todo el arco político salió inmediatamente a repudiar los lamentables hechos. El pasado domingo, un diputado nacional, José Luis Ramón, vivió momentos de tensión en un conocido restaurant de Chacras de Coria, cuando dos hombres lo insultaron en su mesa «Te cagaste en la gente de Mendoza» le dijeron entre otras cosas.

«El escrache» es una nefasta modalidad que no beneficia a la convivencia de la democracia, solo fomenta la grieta, acoso y la intolerancia de quién piensa diferente. Una práctica totalmente repudiable para la clase dirigente que trabaja en el consenso y el diálogo, que no quiere avanzar en las políticas totalitarias «del apriete» y «el acoso».

En el caso del diputado Ramón… nadie del radicalismo mendocino escribió una línea repudiando el hecho del pasado domingo. Sin dudas, «el que calla, otorga»… si Cambia Mendoza va a sostener el futuro de su gobierno a fuerza de escrache y persecución, las instituciones democráticas se derrumban y representan una verdadera burla a los valores que sostenía Raúl Alfonsín, un celebrado dirigente del espacio radical y nacional.

Por lo que se sabe, uno de los que participó del «operativo escrache a Ramón» es un intolerante hombre de Guaymallén llamado Roberto Mandarino, quién registró visualmente el repudiable hecho y lo desparramó a los medios locales. Parece que el señor deambula muy cómodamente por los pasillos legislativos y es un ferviente simpatizante del sector radical… justamente el mismo partido político que no dijo «ni mu ante los hechos».

El escrachador amigo Mandarino y un importante dirigente radical

Por su parte, el diputado José Luis Ramón, presentó un comunicado donde invita a los comensales indignados al diálogo. «En mí está la opción de abrir las puertas para el debate respetuoso de ideas, y para dar respuesta a las dudas que tengan», aseguró en tono conciliador.

Despacho abierto

Las situaciones vividas en los últimos meses han motivado la necesidad personal de realizar un balance sobre los actos realizados, las decisiones tomadas y el escarnio público sufrido. Es posible que nunca, quien acceda a ser una figura pública con el título de Político, pueda establecer lazos y acciones que acomoden y gusten a la totalidad de las personas.

Tan vapuleado se encuentra ese título de Político hoy en día, que sólo con la invisibilidad de nuestras acciones bajo ese mote, podemos pasar desapercibidos y no caer en las fauces del lobby, las fake news y los titulares engorrosos. Pero escondidos tras la banca, no se logra el impulso de las acciones que pretendemos cambien la vida de quienes representamos.

Desde el 2017, cada año volvimos al ruedo político con la impronta de hacer lo imposible por las bases que nos llevaron a ser elegidos para representarles, y cuando por fin se mueve el tablero hacia nuestro lado, pudiendo referenciar con otros espacios provinciales las luchas federales de cada uno, se renuevan las inescrupulosas palabras para rebatir, calumniar y falsear a las personas, a los partidos, y a las propuestas.

“La política es para mí una herramienta para mejorar la vida de los que más la sufren. No pretendo sacar ventaja ni propia, ni para los que forman el partido. A la hora de elegir, prefiero dejar todo por esta lucha y no tomar el camino fácil de quedarme hablando en mi casa y buscando el lucro personal. No quiero la opción fácil, quiero la que vale la pena.” (Mis bases para una Mendoza de pie)

Me ha acompañado la consecuencia a mis palabras antes y después de haber sido electo. He sido parte de interbloques y me han descartado por ser fiel a las promesas que había expresado incluso antes de ser Diputado, y cada una de mis propuestas y reclamos se transformaron en más de 65 proyectos propios en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y otros más de 50 acompañamientos a proyectos de colegas de varios colores políticos.

No me siegan las diferencias políticas, menos aún, cuando hablamos de acompañar acciones necesarias para mejorar la vida de la ciudadanía mendocina. Hemos acompañado proyectos tanto del gobierno anterior como de este, siempre con el mismo Norte, construir una provincia pujante y un país impulsado hacia fines del Siglo XXI.

Juré con la frazada al hombro, y le he sido fiel a los sentidos y reclamos que representa. He compendiado mis ideas en un libro, he batallado contra el ser un Diputado invisibilizado por ser de un partido provincial y de centro, en un Congreso partido en dos y subastado al mejor postor, pero no hay duda de que, con atropellos y equivocaciones, mis bases para una mejor Mendoza y una mejor Argentina, han prevalecido.

El pescado podrido podrá venderse más barato, pero quien se percate de cómo huele, podrá encontrar en este servidor y en Protectora, un espacio que no representa un oficialismo obsecuente, ni una oposición irracional. No nos vendemos por acompañar una iniciativa de uno u otro lado de la campana, porque sabemos perfectamente a donde vamos y lo hemos hecho público con contundencia en cada salida a la calle, en cada campaña, en un libro y en una plataforma clara.

Cuando uno tiene un norte, puede acompañar a los que se sumen en ese camino, sin miedo a torcerlo, si no con más aliados. Vamos a acompañar los proyectos que apoyen a los consumidores, a los trabajadores, a los que están en los barrios más postergados de nuestra provincia y a los que quieran emprender y desarrollarse desde abajo. Nunca a las grandes empresas, nunca a los caprichos, nunca a las tergiversaciones, nunca a las flexibilizaciones, y nunca a cargar el peso de todo en el que menos tiene.

No nos enfrentemos como enemigos, no dejemos convertir las diferencias en una guerra entre bandos. Les invito, TE invito un café con una tortita, y hablemos con tranquilidad. Estoy abierto a charlar con vos y con cualquier ciudadano/a que así lo requiera, porque yo también estuve en su lugar. Para mí la política también era algo ajeno, y si me permití ser parte fue para no desmerecer ningún ejemplo, reclamo y pedido, sino para canalizarlo, gestionarlo y efectivizarlo.

Seguirán renegando de mi accionar, el mote de Político es un significante vacío que el colectivo argentino en su mayoría y por acción u omisión de gestiones políticas e intereses económicos, ha llenado con un compendio de agravios, estereotipos y maldiciones. En mí está la opción de abrir las puertas para el debate respetuoso de ideas, y para dar respuesta a las dudas que tengan. En ustedes, está la posibilidad de subjetivar positivamente a la política y a lo político; interesarse, informarse, analizar y participar para transformar.

José Luis Ramón