Vivir en un desierto, convertido en oasis, tanto en San Luis, San Juan o Mendoza, con la mayor tasa de sismos a nivel a nacional ¿Quién controla las obras? aquellas viejas y las nuevas a sabiendas que la normativa vigente provincial no prevé supervisiones posteriores a su ejecución, es inevitable preguntarse si las edificaciones están preparadas para un movimiento telúrico de gran magnitud, o bien los grandes incendio, por conexiones clandestinas (quien habilito el lugar de comida en Las Heras), los incendios del basural, como la ex playa San Agustín.

Si bien hay departamentos y municipios tienen su autonomía, ellos tienen que adherir a las normativas y no siempre van acordes con las reglas actuales, por temor a la adaptación a las nuevas reglamentaciones, o por algo raro, pero es un proceso que hay que asumir y prever la prevención como materia pendiente que no debe generar grieta en pos una provincia más segura o al menos parecerlo siendo 3ra accidentes laborales a nivel nacional.
En Mendoza, las construcciones no son inspeccionadas por los municipios, la responsabilidad llega hasta la vereda, y aun así se caen los árboles, estas tareas quedan a cargo de los propietarios y consorcios de las propiedades, pero pasas y las calles están cortadas con una señalización sin más que reclamar.

¿Pese a esto, las autoridades acuden a supervisarlas cuando se produce alguna denuncia posterior los accidentes, donde están los gremios?, los organismos de control?, aquellos bajo la figura del monotributo, con un contrato de locación de servicio en Subsecretaria u otras áreas, la campaña es dura y capital humano debe salir a pregonar políticas publicas que no se cumplen, con honorarios de miseria.
“Una vez más, los mendocinos y los argentinos vamos a entrar al cuarto oscuro con la opción de elegir entre apellidos que se repiten como si fueran parte de un álbum que nunca se renueva”, gran claridad del amigo Ginar Antonio en sus palabras.
Cómo deberían de ser los procesos de control que se realizan a las obras y a las construcciones.

Si bien cada municipalidad tiene su propio código de edificación con sus particularidades, en Mendoza, el criterio es el mismo, las comunas controlan las obras en marcha, pero no realizan inspecciones para controlar el estado de envejecimiento de los edificios. Para eso, debe haber una denuncia de parte de algún privado, ya que profesionales de los organismos contralor a la fecha no actúan de oficio, siendo socio solidarios, por acción u omisión.
Sean edificios o cualquier tipo de construcción, a los 18 departamentos les corresponderían como mínimo realizar supervisiones para otorgar certificaciones de avance, custodiando desde el inicio de la obra con inspecciones periódica por profesionales matriculados en Higiene, Seguridad y Ambiente, en conjunto con profesionales de estructural, desde el inicio del expediente a la colocación del poste obra para brindar tensión, analizando el uso y consumo de agua, haciendo respetar las normas urbanísticas e Higiene, Seguridad y Ambiente, propia de la instalaciones como con los colindantes, generales, antes de dar inicio a la construcción, realizar controles periódicos y dejarlo de forma fehaciente, ya sea por escrito en un libro de obra o de forma digital, brindando recomendaciones previo a otorgar la posibilidad de avance de obra con un control de residuos generados, disposición final de los mismos para obtener su conforme a obra.

La provincia posee edificaciones de adobe de distintas épocas, muchas están construidas de acuerdo a los ordenanzas de otro siglo y se espera un comportamiento apropiado frente a la amenaza sísmica, otras indudablemente padecen de esa seguridad, no hace falta irse muy lejos pero aún quedan obras que no son aptas para esta zona y, por otra parte, no siempre se cumple con los controles adecuados a pesar de la normativa vigente, es fundamental hacer énfasis en el controlar el tipo de materiales, los profesionales matriculados que interactúan, como así también capacitar en una cultura de la prevención a todos lo intervinientes de ejecución, se debe evitar a toda costa las construcciones clandestinas ya que estas son de gran peligro para toda la sociedad.
Sin bien el gobierno brinda alguna gacetilla de prensa, orientadas a la cuestión de los sismos, cuando se sacude el cuyano, es ahí cuando por preocupación o denuncias, llaman a mirar esas construcciones que en algunos casos aparecen fisuras ordinarias, es desde ahí donde se debe brindar una mejor comunicación al ciudadano de a pie, como política publica que genere un cambio y no solo como eslogan de campaña.
