El tablero electoral mendocino tiene un solo ganador, el Frente Cambia Mendoza. Su contundente triunfo solo hizo agrandar la figura de su actual gobernador Alfredo Cornejo, quién se puso al hombro la elección y puso en juego ante la ciudadanía el juzgamiento de su gestión.
Arriesgó mucho, puso muchas fichas en juego… pero sacó ganancia mayor de lo esperado. Incluso lo proyecta a algo más ambicioso, de no poder lograr la reforma de la Constitución Provincial para su reelección, podría aspirar a jugar a algo nacional. Su buena relación con Mauricio Macri (él mismo dijo que «Cornejo es uno de los mejores gobernadores del país») podría compartir alguna fórmula presidencial (¿Macri-Cornejo 2019?). Demasiado pronto para pensarlo…
Ojo, tampoco todo es mérito del gobernador… los intendentes también la remaron y muy bien. Tadeo García Zalazar hizo una gran elección en su transformadora Godoy Cruz, Las Heras con Daniel Orozco, la épica de Gustavo Soto en Tupungato que remontó una derrota previa en las PASO y dio vuelta la elección a favor, Omar De Marchi y su gran trabajo en Luján también ayudó, Marcelino Iglesias en Guaymallén… todos condujeron al triunfo.
Incluso también ayudó un desorientado y desdibujado peronismo, que con las caras de siempre, un pasado de mala administración que lo condena, ya no puede seducir al electorado mendocino. Perdió en bastiones importantes, en el territorio de los caciques Bermejo: Maipú, San Martín… un fracaso. Cornejo ya metió un pie en San Rafael, donde está en juego un preciado tesoro: la intendencia de la gran capital del sur mendocino.
Cornejo jugó al poder y ganó. Hizo trizas a la oposición y la diversificó. La entrada del intransigente Ramón ayudó (y mucho) para que eso sucediera, ya que pateó el tablero del establishment de la oposición (PJ segundo cómodo, FIT tercero cómodo). Ilusiona incluso a los «gansos» demócratas de encontrar un nuevo camino de supervivencia en el caso de no estar de acuerdo con las nuevas medidas que adopte Cornejo.
Una oposición dividida, hace que el oficialismo mendocino pueda moverse con más comodidad a la hora de votar leyes claves de gestión en la Legislatura. Como nos dijo la senadora Caroglio cuando conversó con nosotros: «Hoy Cornejo marca el pulso político». Amén.
El frente oficialista Cambia Mendoza obtuvo 9 senadores y 13 diputados provinciales. Casi la totalidad de los dirigentes que ingresarán son de la UCR, salvo una senadora y dos diputados del PRO y un diputado del Frente Renovador.
El peronismo mendocino compitió en estos comicios con el Frente Somos Mendoza y se convirtió en el segundo espacio político de la provincia consiguiendo 6 senadores y 7 diputados. Entre ellos «dos caras nuevas»: Adolfo Bermejo y Alejandro Abraham.
El Partido Intransigente de la mano de la gente de la ONG Protectora, que se impuso como la tercera fuerza en la provincia, tendrá un nutrido interbloque compuesto por 3 senadores y 3 diputados.
A Cornejo le conviene que el FIT haya sido relegado al cuarto lugar, perdiendo presencia en la Legislatura, ya que son los únicos con los que nunca podrá negociar y ponerse de acuerdo. Incluso desde el año que viene desaparecerá un referente importante de ese sector: Noelia Barbeito, que volverá al llano.
Hoy Cornejo está exultante. Su fuerza hizo una gran elección. Metió tres diputados en el Congreso Nacional (uno más de lo casi esperado), mantiene su fuerza legislativa, el ciudadano aprueba su gestión. Ahora, ya con viento a favor, tendrá la fuerza necesaria para que su provincia supere la crisis, la inseguridad, las deudas y las desidias de malas gestiones anteriores, para que vuelva a recuperar el brillo que en el mejor pasado tenía la entrañable Mendoza.
