Ramón disparó contra el intendente Iglesias que ningunea a los feriantes de Guaymallén

Actualidad Mendoza

La Pandemia y la crisis económica en la provincia de Mendoza a golpeado a todos los sectores productivos por igual, sin embargo, el Gobierno de Rodolfo Suarez solo ha salido a ayudar económicamente a las grandes empresas, dejando a un costado y sin subsidios a las Pymes y sectores sociales. Ese abandono también se visualiza en los sectores populares de Guaymallén, donde su intendente Marcelino Iglesias no tendió ningún puente solidario con las familias trabajadoras que más necesitan.

Es más, desde hace tiempo el intendente Iglesias desarrolla un total desprecio de la actividad, tan solo cabe recordar el violento desalojo, con represión policial, de los feriantes a principios de enero del 2017 de la Estación Belgrano.

Este año, el diputado nacional José Luis Ramón elevó un pedido de informe al intendente del Municipio, Marcelino Iglesias, para que explique los motivos de la cancelación de la Feria del Usado en Guaymallén. 

El legislador nacional y líder de Protectora Fuerza Política, manifestó tener conocimiento «de la angustia de los feriantes por la indefinición por parte del Municipio de Guaymallén a su cargo, sobre la habilitación definitiva del emprendimiento ya nombrado».

Desde el Municipio de Iglesias aclararon que la cancelación de la feria responde al acatamiento del último decreto provincial que reguló las medidas de restricción para evitar las aglomeraciones. No obstante, contradictoriamente la Comuna organiza otras ferias similares, como la «Del productor a tu mesa» y el «Paseo de los artesanos». 

El diputado nacional por Mendoza y líder de Protectora Fuerza política, José Luis Ramón, desarrolla una columna de opinión sobre esos «nadies» que olvida el actual gobierno radical.

Los “Nadies” de Guaymallén

“Los Nadies, esos que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los Nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.”.Eduardo Galeano

Realmente no salgo de mi asombro al ver la actitud poco solidaria, insensible e irresponsable del Intendente, con respecto a la situación económica de las familias feriantes de Guaymallén. ¿Es posible que los intereses partidarios de un intendente estén por encima de la situación de vulnerabilidad que atraviesan un grupo de aproximadamente 2000 familias que viven de su trabajo en la Feria de lo nuevo y de lo usado?

La respuesta podría ser diferente, evitando el malestar y la precariedad económica de las familias que trabajan por y para una feria que cumple con todos los requisitos exigidos para su funcionamiento, acorde con los principios del desarrollo de un emprendimiento de esta naturaleza. ¿Por qué entonces el municipio no adoptó los protocolos necesarios para que estos trabajadores/as pudieran continuar desarrollando sus labores dignamente?

Se nos presenta una doble vara a la que debería tenernos acostumbrados ya, el frente oficialista provincial, que por un lado advierte y se demuestra preocupado por la economía nacional frente a la pandemia, y por otro, deja sin ingresos a miles de familias mendocinas.

Tal vez, el Intendente aún no comprende el concepto de economía social o solidaria o también llamado tercer sector que abarca esta parte de la realidad social situada entre la economía pública y la economía de libre mercado, y con potencial de ser una alternativa a éstas, ya que, si comprendiera esta noción, creo yo, no hubiera procedido de manera inhumana.

Es oportuno recordar la ética en lo concerniente a lo económico señalada por la Iglesia Católica. Esta ética fue formulada por el Papa Juan Pablo II en su encíclica Centesimus Annus, recomienda que el libre mercado sea controlado por la sociedad y el Estado. Plantea una lucha contra un sistema económico, entendido como método que asegura el predominio absoluto del capital, la posesión de los medios de producción y la tierra, respecto a la libre subjetividad del trabajo del hombre, y la sociedad, no se opone al mercado, sino que exige que éste sea controlado por las fuerzas sociales y por el Estado, de manera que se garantice la satisfacción de las exigencias fundamentales de toda la sociedad. (Juan Pablo II, 1995: 69–70)

Siento la necesidad de referirme a la ética católica, ya que muchos identifican la economía social con el comunismo o barbaridades por el estilo, y entiendo que nuestra tarea como legisladores es ser lo más claros y transparentes posibles en nuestro discurso para evitar interpretaciones erróneas que nos priven de instalar los objetivos más adecuados para salir de la situación de pobreza en la que nos encontramos.

El cooperativismo y la economía solidaria necesitan políticas fuertes que defiendan especialmente a los sectores más vulnerables. La forma en que actuemos hoy, determinará el mundo posterior a la pandemia. El camino de salida requiere promover políticas económicas, industriales y sociales orientadas al cambio estructural de nuestras economías que hoy solo favorecen que el ingreso se concentre en muy pocos, y que la pobreza se distribuya entre millones. Ese no es el camino Sr. Intendente.

No se puede desconocer que a los objetivos globales que ya enfrentábamos, como el cambio climático, las asimetrías entre países desarrollados y en desarrollo, o la desigualdad, hoy se suman los efectos sanitarios, económicos y sociales de la pandemia, que ya causó la pérdida de miles de vidas humanas y sus consecuencias son difíciles aún de dimensionar.

Sinceramente espero que se revea el accionar en Guaymallén y se reflexione en cuanto a que nos encontramos frente a un cambio de época en Argentina y el mundo, por lo que este sistema económico en donde el 1% / 5% de las personas se han apoderado de las riquezas y de la economía en el mundo, gestando una idea que la riqueza le tiene que llegar a la bases de la sociedad a través de la teoría del derrame, no va más.

Por José Luis Ramón

Diputado Nacional por Mendoza