El sendero de «desarrollo» propuesto por la dupla Suarez-Cornejo: planes sociales, precarización sin ART y sueldos bajos

Actualidad Mendoza

Está claro que el modelo de radicalismo que plantea el liderazgo de derecha de Alfredo Cornejo está a años luz del progresismo socialdemócrata que sostenía Don Raúl Alfonsín. Ese modelo lo llevó a la práctica en la provincia de Mendoza donde el modelo de neoliberalismo de la timba financiera (endeudamiento hasta la coronilla), aparato represivo frente a las manifestaciones populares y financiamiento a los grandes empresarios a cuesta del bolsillo del trabajador, fueron sus banderas «del éxito» provincial. Esa continuidad del modelo la sigue su sucesor Rodolfo Suarez, que quedó evidenciado en medio de la pandemia, que solo ayudó financieramente con dinero público a los grandes grupos empresarios, dejando de lado subsidios y beneficios para necesitadas pymes, comerciantes, feriantes, que viven una angustiante situación, casi terminal, sin poder de recuperación.

Ante una crítica situación socioeconómica, falta de trabajos dignos, entra el aprovechamiento de las patronales y del propio gobierno provincial de utilizar la desesperación de la gente para ir por una oferta laboral precaria, sin ART, ni cobertura social ni jubilación, del «todo por 2 pesos», magros sueldos y de sostén de la producción en base a planes sociales.

Potenciar Trabajo Precario

Desde el 14 de junio circula un proyecto de una diputada de la derecha mendocina que plantea transformar el parque General San Martín y Zoo en una Unidad Productiva del programa Potenciar Trabajo con una clara línea de precarización laboral.

Con la farsa de ahorrar 2.000 millones de pesos y no contratar una privada para limpiar ese lugar, se encubre que quieren mandar personas que cobran un programa social a realizar tareas de un empleado estatal, sin ningún tipo de seguridad social (ni ART, ni seguro, ni horas reguladas, etc.), por fuera de un convenio colectivo de trabajo.

Una farsa porque la misma provincia de Mendoza y la Nación acaban de poner 25 millones de dólares a Impsa en un cuarto rescate. O sin ir más lejos han hecho compras de bebidas por 70 millones de pesos o alimentos de primera necesidad por 1200 millones que nadie sabe aún dónde fueron a parar o en la casa de qué funcionario podría estar.

El Estado en plan de reducir aún más los salarios

Es de público conocimiento que el Estado mendocino es uno de los principales precarizadores del trabajo. Son miles los enfermeros, docentes o empleados municipales que son contratados o monotributistas cobrando sumas por debajo del salario mínimo vital y móvil, exigiendo desde hace años mejores condiciones laborales.

Cientos de mendocinos y mendocinas que reciben beneficios sociales de 3 mil o 5 mil pesos mensuales, están en este momento cumpliendo las tareas de empleados estatales o municipales. Esta precaria realidad se puede ver en la gestión tanto del intendente de Malargüe, como en la de otros correligionarios del Este, como los dinosaurios de Rivadavia, Junín y San Martín, han salido a buscar jóvenes desempleados para emplearlos en tareas de limpieza, recolección de basura o incluso obras chicas, por poca plata y sin cobertura social. Sin dudas, el dinero público puesto en pautas en los grandes medios locales se lleva mucho caudal para cumplir con el reparto social…

Esta política de la precarización de la fuerza de trabajo no podría estar siendo aplicada por los intendentes radicales sin la convivencia de las organizaciones sociales de la zona, como es el caso de Barrios de Pie que hoy responden al Frente Cambia Mendoza y donde sus organizadores son funcionarios del mismo gobierno de Suarez-Cornejo.

¿Por qué justo ahora está avanzada? El Estado busca reducir aún más los salarios estatales (la pérdida salarial ronda aproximadamente el 40%) ya que si esas tareas se hacen con el ingreso de un programa social no existe un mínimo. Hoy los programas sociales son un tope a lo mínimo que debería pagar una patronal.

Muchas organizaciones y patronales consideran un “trabajo” a los programas sociales, lo cual es errado. Estos son un subsidio del Estado a un sector de trabajadores que sufre la expulsión del mercado de trabajo agudizada por la crisis y como resultado de la política capitalista de este y todos los gobiernos que se han ido sucediendo.

Fuente: En base a notas en Prensa Obrera (Lucas Inostroza – Martín Rodriguez)