¿Por qué molesta tanto el Proyecto de Zona Fría? por Alicia Barrionuevo

Actualidad Mendoza

Un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados buscará emitir dictamen sobre el proyecto de ley impulsado por el oficialismo y avalado por algunos bloques minoritarios que apunta a reducir las tarifas de gas en las denominadas zonas frías o de baja temperatura de distintos puntos del país, que incluye también a municipios de la provincia de Buenos Aires, entre ellos Bahía Blanca, que podría beneficiar a alrededor de tres millones de usuarios.

El proyecto -que lleva la firma del presidente del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner; del titular de Unidad y Equidad para el Desarrollo, José Luis Ramón; del presidente de Consenso Federal, Alejandro ‘Topo’ Rodríguez y del peronista Eduardo «Bali» Bucca- comprende a municipios de las provincias de Buenos Aires, Mendoza, San Juan, San Luis y Salta.

De avanzar la iniciativa en el Congreso, los usuarios de esas zonas con temperaturas muy bajas en el invierno tendrán una disminución del 30% y 50% en las facturas de gas, de acuerdo a la situación económica de cada sector.

Este beneficio se aplicará en la provincia de Mendoza; en los departamentos sanjuaninos de Jáchal, Sarmiento, Ullum, Zonda, Calingasta, Iglesia, Albardón, Capital, Chimbas, 9 de Julio, Pocito, Rawson, Rivadavia, Santa Lucía, San Martín, 25 de Mayo, Angaco y Caucete.

En los departamentos salteños de Cachi, Cafayate, La Paloma, Los Andes, Rosario de Lerma, San Carlos; la Región conocida como la «Puna» y en el Departamento General Pedernera, en San Luis.

La abogada y miembro de Fuerza Política Protectora, Alicia Barrionuevo, desarrolló una columna de opinión donde expone por qué muchos legisladores y empresarios se niegan a que este proyecto de Ley promovido por José Luis Ramón, prospere.

¿Por qué molesta tanto el Proyecto de Zona Fría?

Me pregunto ¿Por qué molesta tanto el proyecto de zona fría a algunos sectores partidarios, y empresariales de nuestra provincia de Mendoza? ¿Acaso no estamos frente a un logro histórico? ¿Acaso no recordamos los mendocinos cuando una familia tenía que elegir entre comer o pagar el gas? ¿Es tanto el odio generado por la maldita grieta en la Argentina que no se admite una opinión distinta?

Creo que la grieta argentina es, exactamente, una amenaza. Pero no tanto a la unidad ni a una probable (ideal) solidez nacional, sino a la posibilidad de elegir no formar parte de la grieta. Oponerse a la grieta y a las partes que la integran, implica asumir ciertos riesgos en la Argentina de hoy.
           

El primero de los riesgos es que toda vez que se manifiesta la más mínima crítica o disenso con alguna de las partes, se ubica a quien lo ha hecho como integrante de la otra parte de la grieta. No es posible asumir, siquiera como hipótesis, que la crítica viene de un tercero. El tercero queda excluido. Negar la adhesión al kirchnerismo se traduce como adhesión al macrismo y negar la adhesión al macrismo se traduce como adhesión al kirchnerismo.

Penoso modo de concebir la realidad que remite a una concepción binaria de los fenómenos políticos, sociales y económicos. Penoso modo de concebir la realidad que niega el razonamiento dialéctico. Penoso y tedioso camino debe recorrer quien decida no caer en la trampa de la grieta, porque deberá fundamentar su oposición a una de las partes para evitar ser adherido a la contraparte.

Molesta tanto que sea un proyecto que comenzó a batallar el diputado José Luis Ramón (su famosa Marcha de la Frazada) allá por el año 2008, que haya llegado al Congreso de la Nación, lo haya tomado la fuerza opositora del FDT, le hayan dado impulso, y hasta haya sido celebrado por el diputado radical Federico Zamarbide? ¿Qué indigna tanto para no celebrar este logro para nuestra provincia?

Se trata de uno de los proyectos más federales de los últimos tiempos, con mayor impacto en el bolsillo de los mendocinos/as, e indirectamente en su calidad de vida, ya que según la Organización Mundial de la Salud residir en un hogar que no alcanza el nivel térmico recomendado (18ºC en el dormitorio y 21º en el cuarto de estar) tiene importantes efectos directos e indirectos sobre la salud. La incidencia climatológica influye en la salud y si la tarifa resultante para evitar enfermedades derivadas del frío y la humedad resulta imposible de pagar, se genera pobreza energética de los habitantes. La resultante de esta ecuación en pandemia puede ser una bomba de tiempo en nuestro país, colapsando el sistema de salud cuando esta situación puede evitarse con un proyecto de esta naturaleza. ¿Qué indigna tanto?

Finalmente, si lo que indigna es que piensan que se trata de un “subsidio” populista o demagógico como suelen llamarlo todos aquellos cegados por el odio y que no pueden reconocer que un proyecto de ley de esta naturaleza es “a todas luces” más equitativo e igualitario para todos los argentinos, y que NO se trata de un “subsidio”. En efecto, el esquema se financia con un fideicomiso que pagan los usuarios de gas de toda la Argentina. Lo cual, no sólo alcanza a los usuarios de gas natural de red si no a los que utilizan de garrafa. Es por eso que según explicó el interventor del Enargas, Federico Bernal, no implicaría reasignación de partidas por parte del Estado Nacional “No implica ningún costo para el fisco ni requiere de subsidios adicionales”

Hablamos de un derecho humano, por eso la tarifa tiene que ajustarse a las posibilidades económicas de las familias y no a las necesidades del mercado. Algo también importante de destacar que “aquellos que NO estén de acuerdo con este proyecto” pueden renunciar al beneficio, ¿qué indigna? Como dijimos, el presente proyecto viene a equilibrar las desigualdades que se han generado por la exclusión de territorios como Mendoza, en virtud del principio de igualdad y no discriminación y el derecho a la energía. Este proyecto no sólo es relevante porque iguala en derechos a ciudadanos en situación semejante en cuanto a la asequibilidad, pudiendo pagar una tarifa justa a mayor consumo, sino porque mejora las condiciones de salud de los habitantes de estos territorios. Vale destacar que no se trata de un proyecto en el que se han incluido zonas aleatoriamente, sino que se hizo un estudio teniendo en cuenta información del Servicio Meteorológico Nacional, las temperaturas, y se trazó un mapa en el que se incluyeron estas regiones» denominadas «zonas frías».

Como conclusión, priorizar la lógica binaria como modo de intervenir en la realidad, simplifica, ordena, estructura, pero a la vez, disciplina, limita y termina excluyendo. Esta tensión entre la simplificación de la realidad y el ordenamiento de los conflictos, por un lado, y el disciplinamiento de propios y exclusión de extraños, por el otro, expresa una concepción autoritaria de la política. Se impone como modelo referencial el “estar conmigo o contra mi”, y este modelo al interior de cada una de las partes expresa el pensamiento único, el quiebre del pensamiento crítico, la uniformidad política, la negación del “otro “, la ausencia de la autocrítica, entre otras manifestaciones. Sin dudas, este no es el camino para ver una Argentina Renaciente. Hagamos el ejercicio de ver el proyecto, de no prejuzgarlo, de informarnos y elegir si se ajusta a nuestros valores y prioridades como personas o no. Por último, que no estemos de acuerdo con un proyecto, o una ideología no significa que seamos dueños de la verdad absoluta porque los “absolutos” no existen. ¿El odio puede estar por encima de proyectos que propenden al Bien Común de todos los mendocinos? Claramente, NO.

Por Mg Alicia C. Barrionuevo (abogada)