Mientras la casta acomodada debate Reforma Constitucional y MendoExit, familias de la Mendoza real viven precariamente en una pileta de bodega abandonada

Actualidad Mendoza

En medio de una crisis económica, con una provincia endeudada, un sistema sanitario al límite producto de una pandemia, el gobernador de Mendoza Rodolfo Suarez centra el foco de sus máximas preocupaciones en la compra millonaria de acciones de la quebrada IMPSA, la idea de reformar con urgencia la Constitución de la provincia y hasta existe un debate incongruente de una Mendoza «separatista».

Prioridades son prioridades. Los «negocitos» que puede gestar dividendos a la casta política y los amigos empresarios, nada tienen que ver con las reales preocupaciones del pueblo mendocino que son la falta de trabajo, la decadencia de los servicios públicos de la provincia, los tarifazos, la inseguridad y los graves problemas de vivienda.

Para Rodolfo Suarez es más divertido divagar sobre el MendoExit, mucho biri biri mediático, que ver la realidad y buscar las soluciones concretas de miles de mendocinos y mendocinas abandonados por el Estado. Pasó más de un año de gestión provincial y aún no ha hecho nada por la gente, por Mendoza, solo metiendo la excusa de que «no puede gobernar porque Nación lo discrimina», una práctica común del radicalismo de encontrar excusas afuera, al pasado, a los fantasmas, cuando no le salen las cosas puertas adentro por falta de capacidad. Cornejo apeló a la misma estrategia, dejando una provincia con una impagable deuda en dólares.

La Mendoza que no se tapa con titulares de la millonaria pauta, encuentra a ciudadanos sin un techo digno, con familias desmembradas, viviendo en la precariedad, hacinados, sin trabajo o sobreviviendo con sueldos miserables.

Desde BienCuyano ya te mostramos el histórico gran paro de los trabajadores de las grandes bodegas, que se plantaron contra las patronales que «negrean» a sus empleados con magros sueldos.

Hoy mostramos el abandono por parte del Estado nacional y provincial a cientos de familias mendocinas, como el caso de aquellos que viven deplorablemente en piletas de una bodega abandonada en el Este mendocino.

Un espacio precario en medio del departamento de Santa Rosa, destruido, sin dignas condiciones de higiene, donde viven grandes, niños y niñas, adolescentes, hacinados y sin privacidad. Familias sin futuro, sin ropa, sin trabajo, niños sin escolaridad, con alimentación escasa y de baja calidad nutricional en una provincia donde el gobierno está más preocupado en «salvarle las papas» al empresario Pescarmona y su familia.

El Estado abandonó a la joven madre Rosa de tan solo 18 años, que con dos niños pequeños, sobrevive en medio de los piletones de una bodega en La Dormida. Vive en nefastas condiciones, en un pequeño lugar sin ventanas, sin baño (hacen sus necesidades en el campo abierto), solo con una puerta de aluminio.

Es una lástima que la casta política tenga otras prioridades, estar pendiente de las encuestas de turno, de como engrampar un nuevo negocio, de trabajar solo por fines electorales, de salir «bonito» en los medios, de chicanear a los rivales… mientras tanto, el pueblo mira silencioso y espera el momento justo para castigar la apatía de la actual clase dirigente, distante a su pueblo y con una agenda surrealista.