Un pueblo mendocino conmovido por el femicidio de Florencia Romano y la inoperancia de un sistema gubernamental que no protege a nadie

Actualidad Mendoza

En diciembre de 2018 fue promulgada a nivel nacional la Ley Micaela, la cual promueve la necesidad de que los empleados estatales sepan cómo enfrentar situaciones que tienen que ver con la violencia de género.

La provincia de Mendoza reglamentó la norma 9196 y adhirió así a la Ley Nacional 27499, más conocida como «Ley Micaela García». Todo fueron aplausos y unanimidad en la Legislatura provincial y en el gobierno de Rodolfo Suarez. Se dictaron cursos y capacitaron a personal docente, estatales, periodistas, funcionarios… pero obvio, todo fue «biri biri»…

Una puesta en escena mediática que nada tiene que ver con la realidad que golpea diariamente en la sociedad mendocina sobre violencia de género. Y el caso del reciente femicidio de Florencia Romano, una joven de tan solo 14 años, desnuda la mentira.

La inoperancia mata

A última hora de este jueves se confirmó que la adolescente de 14 años que tuvo en vilo a Mendoza durante más de 72 horas fue asesinada. Tras la declaración de un testigo clave, encontraron su cuerpo calcinado en Maipú, cerca de la casa de la pareja detenida por el femicidio. En medio de la conmoción, un llamado desatendido al 911 provocó indignación entre los vecinos y dio inicio a una nueva causa vinculada a la anterior.

Según figura en el expediente, y fue difundido por Diario Uno, a las 18.58 del sábado hubo un llamado al 911 para informar que en el domicilio de Arancibia se escuchaban gritos y una pelea. Este hombre, que ya fue identificado, expresó claramente que había oído un pedido de auxilio y también brindó claramente la dirección del lugar: “Padre Vázquez y Berra”.

A pesar de la gravedad de esa llamada la comunicación se cortó sin que la operadora pidiera ninguna otra precisión y, peor aún, sin que se enviara ningún móvil policial a la zona. Por este hecho es que la Justicia buscará determinar responsabilidades para conocer si el femicidio de Florencia pudo evitarse.

Florencia se había ido de su casa de Guaymallén el sábado a la mañana para ir a encontrarse con una amiga en Maipú. Esa versión no había sido del todo cierta ya que, en realidad, la adolescente tenía planeado asistir a una “fiesta” en la casa del sospechoso, a la que el propio Pablo Arancibia la había invitado a través de las redes sociales. El llamado de un vecino pudo salvarle la vida, pero increíblemente no se le dio importancia.

Por otro lado, además de la inoperancia del 911, también cosechó cuestionamientos el jefe de la Policía, Roberto Munives, al decir que “hay miles de llamadas que ingresan al CEO» pero que “estos hechos son evitables con educación, a través del cuidado y el seguimiento que debemos tener los padres sobre los hijos». Una vieja costumbre del gobierno radical de tapar las responsabilidades echándole la culpa al pueblo, a la gente y , en este caso, a la familia de la víctima! Lamentable.

Bronca en las calles

Es así que la sociedad mendocina volvió a manifestarse conmovida ante otro femicidio. Tras la confirmación de que el cuerpo encontrado en una acequia de Maipú era el de Florencia Romano, asociaciones feministas están llevando a cabo una marcha pidiendo justicia por la adolescente asesinada.

Desde el colectivo «Ni una menos Mendoza» señalaron: «Salimos nuevamente a las calles para pedir por justicia, porque volvieron a arrebatarnos a otra, nos quitaron a Florencia. Concentramos en el Kilómetro 0 y nos movilizamos hasta la Casa de Gobierno». 

La causa fue caratulada como femicidio. De acuerdo con los primeros indicios, la muchacha cayó en una trampa que le tendieron por Instagram. La pareja de detenidos, Pablo Arancibia (33) y Micaela Méndez (27), habría intercambiado mensajes para que le niña asistiera a una vivienda sobre el callejón Berra, donde fue atacada, el pasado sábado. 

Más de diez mil personas se reunieron en la tarde de este viernes en el kilómetro cero mendocino (Garibaldi y San Martín), desde donde marcharon hasta la Casa de Gobierno.

Las movilizaciones y concentraciones se replicaron en distintos puntos de la provincia, como en San Rafael, Maipú y San Martín, donde había convocatorias para esta tarde. Toda la sociedad mendocina unida en un solo grito: «el Estado es responsable. Ni Una Menos, vivas nos queremos!».

En la Ciudad de Mendoza, la movilización fue encabezada por las amigas y familiares de Florencia, quienes desde el sábado pasado, junto a las organizaciones de mujeres de la provincia, se pusieron a la cabeza de la búsqueda de la joven, organizando movilizaciones en Maipú y Mendoza.

Algunos incidentes

Un grupo de personas que participaba de una marcha de protesta por el asesinato de la adolescente Florencia Romano atacaron esta noche el Palacio de Tribunales y la Casa de Gobierno de Mendoza, donde arrojaron bombas molotov.

La marcha se había desarrollado en forma normal hasta que al llegar a la Casa de Gobierno y un grupo la emprendió contra el Palacio Tribunales, e inmediatamente la violencia se dirigió a la sede gubernamental.

Los manifestantes llegaron a prender fuego en las escalinatas y en algunas oficinas del interior, sin que se registrara intervención policial.

Silvia Fernández, una militante de la organización #Niunamenos, repudió los incidentes originados frente a la gobernación y aseguró que quienes lo protagonizaron fueron «unas 30 personas organizadas».

Antes de los incidentes, la manifestación transcurrió de manera pacífica, con aplausos y cantos en reclamo de Justicia.

Para Fabiana, una militante feminista de la organización esta «no fue una marcha más de las de ‘Ni una menos’ porque no solo se salió a la calle por eso, sino porque nos arrebataron la vida de una piba».

La vocera criticó «la desidia e inoperancia del Estado» dado que «hubo una denuncia al 911 que fue desestimada, el acusado tenía antecedentes, los padres de la victima hicieron la denuncia pero recién empezó la búsqueda el lunes, a lo que hay que sumar los dichos detestables de los responsables de la seguridad que culpan a la familia de no cuidarla».