Diego Costarelli «Mendoza necesita que las buenas políticas tengan continuidad»

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OPINIÓN Mendoza necesita que las buenas políticas tengan continuidad

A los mendocinos nos gustan las buenas gestiones y las cosas bien hechas.

Nos gusta cuando una obra se termina, cuando una escuela está en condiciones, cuando un hospital incorpora tecnología. Y sabemos, aunque a veces la discusión política lo tape, que nada de eso pasa de un día para otro. Lo que vale la pena lleva tiempo.

Me animo a decir algo que, cuando se acerca un año electoral, suena a contramano: la gestión de la Provincia hay que evaluarla por lo que hace y por el rumbo que sostiene, no por la coyuntura del momento.

Los acuerdos son parte de la política y pueden cambiar. Las circunstancias también. Pero lo que le sirve a Mendoza es algo que debería estar por encima de esas discusiones: que las políticas que funcionan tengan continuidad.

En salud, la Provincia puso en marcha un plan con horizonte a 2030. No apunta a resolver una urgencia puntual, sino a definir qué sistema queremos, cómo se accede a él y cómo se aprovechan mejor los recursos. Y se ve en obras concretas, como el Hospital de Luján de Cuyo, que está en su etapa final de construcción.

En educación pasa algo parecido. Se pueden discutir los resultados, pedir correcciones y exigir más, eso también es democracia. Pero la alfabetización, el seguimiento de las trayectorias de los alumnos, la tecnología en las aulas, los edificios escolares y la capacitación docente solo muestran resultados si se sostienen en el tiempo. Cambiar el rumbo cada pocos años es la mejor manera de no saber nunca si una política funciona.

Con la obra pública, lo mismo. Cuando a nivel nacional muchas obras quedaron paralizadas, Mendoza decidió seguir con recursos propios y trabajar para reactivar las estratégicas que estaban frenadas. Las rutas, las obras hídricas y las sanitarias no pueden empezar de cero con cada gobierno. Administrar también es decidir qué vale la pena continuar.

Esa es la mirada con la que trabajamos desde los municipios: lo que se construye hoy lo van a usar los vecinos de mañana, gobierne quien gobierne. Una escuela que funciona mejor no es de un gobernador, es de los chicos que van a ella. Un hospital que mejora no es de una gestión, es de los mendocinos que necesitan atenderse. Una ruta terminada no es del gobierno que la inauguró, le queda a la provincia.

Eso no significa decir que todo está bien. Continuidad es también corregir lo que falla y profundizar lo que da resultado. Mendoza se fue construyendo así, con políticas que algunos gobiernos sostuvieron, otros modificaron y otros dejaron atrás. Lo que cambia una provincia lleva años, y sus resultados pueden durar décadas.

Por eso la discusión no debería ser quién se queda con el mérito, sino qué estamos construyendo para que Mendoza siga avanzando. Más allá de los acuerdos del momento, de quién gobierne mañana o de quién haya gobernado ayer, cuando algo está bien hecho lo que corresponde es cuidarlo, mejorarlo y darle continuidad.

Por Diego Costarelli, UCR Mendoza