Desmenuzamos la entrevista a Alfredo Cornejo sobre el decreto de Milei por las regalías y el conflicto por el Atuel: “La Pampa quiere tener una malvinización del conflicto con Mendoza”
El gobernador Alfredo Cornejo nos tiene acostumbrado a frases desafortunadas y a otras difíciles de interpretar que solo en su universo creativo pueden ser entendibles. Sin dudas, Don Alfredo «domina el arte de hablar mucho sin el peligro de decir algo», eso sí, todas aplaudidas por los bufones y siervos de ocasión.
Diversos sectores de la oposición y analistas políticos argumentan que la retórica pública de Alfredo Cornejo suele manifestar un estilo confrontativo y, en ocasiones, falto de sutileza discursiva. Sus detractores sostienen que sus declaraciones públicas frecuentemente recurren a una vehemencia excesiva o a posicionamientos extremos para desviar el eje de la discusión sobre la gestión local. Desde esta perspectiva crítica, se señala que sus intervenciones —como cuando planteó de manera polémica la idea de una separación económica para su provincia o sus ásperas respuestas ante la prensa— evidencian una torpeza comunicacional que antepone el conflicto partidario a la búsqueda de consensos institucionales.
Voy a referirme querido lector a la nota cedida al diario Clarin y realizada por el periodista Pedro Gianello, en la cual hace referencia al tema de los Nihuiles. Explica de manera certera la problemática y los por qué o los cuáles de ello y de las décadas perdidas en conflictos con la provincia vecina. No es tarea de esta columna profundizar en detalles de dicho conflicto puesto que los letrados y políticos de turno van y vienen con ello, si esos funcionarios insertados en la historia hubieran reclamado por todo lo que corresponde el cheque al gobierno casual seria en blanco y no estaríamos en esta provincia pagando desde dos o tres veces lo mismo por una ruta que acerque «trabajo y prosperidad» como a nuestros seres queridos salvos y sanos.

Don Alfredo Cornejo habría declarado lo siguiente: “la pregunta que se debe hacer el lector, el observador independiente, es si Mendoza construyó y pagó esa generación hidroeléctrica” … “Pero la verdad es que para La Pampa el concepto es el de tener una MALVINIZACION del conflicto con Mendoza y decir «Mendoza nos robó un río».
Argumenta Cornejo ante el periodista de Clarin: «En el ’73, un gobierno militar sacó un decreto que dividía 50 y 50. Y es ese decreto el que deroga Milei. En los fundamentos, el Presidente recoge toda esta teoría de la fuente y la pregunta que se debe hacer el lector, el observador independiente, es si Mendoza construyó y pagó esa generación hidroeléctrica, si la pendiente, la fuente de origen de la energía y la pendiente están en Mendoza y en todas las hidroeléctricas se hace igual: ¿por qué en Mendoza no se haría igual? ¿Qué es lo que cambia? No ha cambiado nada. Los acuerdos transaccionales que han tenido las provincias son como los que le estamos ofreciendo a La Pampa en la Corte. Nosotros, por ejemplo, ofrecimos hacer perforaciones a nuestro cargo, y hacer diversas inversiones para que llegue agua al noroeste de La Pampa. Pero la verdad es que para La Pampa el concepto es el de tener una malvinización del conflicto con Mendoza y decir «Mendoza nos robó un río». La verdad es que hay cambio climático, que viene sucediéndose con todos los ríos de todo el mundo y aguas abajo tienen problemas los ríos en lugares desérticos. Nosotros vivimos en un lugar desértico, La Pampa también en la parte noroeste. Ellos en la pampa húmeda han hecho acueductos e inversiones en la zona productiva. La Pampa podría haber hecho acueductos en esa zona noroeste. Tuvimos otro litigio porque todas las provincias alrededor de La Pampa tenían promoción industrial».

La realidad del concepto es que sea usado en un sentido positivo ya que Malvinizar es mantener viva la causa Malvinas, enseñarla para no olvidarla. Aquí se usaría en un sentido negativo, la causa Malvinas es un reclamo sagrado, intocable y épico, donde no hay discusión técnica posible, no se debería poner al otro como un enemigo.
Entonces cuando Cornejo dice «malvinización», así podríamos llegar a suponer que presenta a Mendoza en el rol de «Inglaterra»… quedando tal vez hasta como un usurpador, puesto que nos acusan de «robar» y desde aquí se responde con las inversiones realizadas, quizás por ello que la palabra usada para ejemplificar cae mal a muchos veteranos y a gente de ambas provincias, es que justamente Malvinas es lo contrario a una pelea entre argentinos, es la única causa que nos une a todas las provincias contra un actor externo, es «usar el nombre en vano» y en ese conflicto quedaron 649 muertos.
La Patria no se desarma ni se la hace sangrar

Nuestra Constitución Nacional en su Preámbulo nos dice:»…con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior…», la advertencia esta implícita por varios lados de lo que conforma el ser y saber republicano, puesto que todo acto de un funcionario que busque dividir va contra el objetivo mismo de la Constitución, Art. 36 (incorporado en 1994)»Esta Constitución mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional…» de ahí sale la Ley de Ética Pública, que aclara lo que es atentar contra el sistema democrático, incluso con discursos que busquen quebrar el orden, es causal de inhabilitación perpetua, Art. 127 y 128 “Ninguna provincia puede declarar la guerra a otra, ni hacer hostilidades”.
Es necesario para aclarar el punto de vista lo que expongo y seguro sus conclusiones o la del mismo las circunstancias o frases vertidas, que aquí solo interpreto (es eso solamente un análisis con todos los potenciales que se quieran incluir, puede no ser la realidad puesto que es solo entenderlo así y desarrollarlo).
Los gobernadores son agentes naturales del Gobierno Federal para hacer cumplir la Constitución, eso es lo que impide el «argentinos contra argentinos» o «provincia contra provincia», Ley 25.188 de Ética en el Ejercicio de la Función Pública – Art. 2
“Todo funcionario debe velar por el interés general y no por intereses facciosos”. En 2026 hay un proyecto (S-1274/2026) que agrega el inc k) que lo dice clarito: «Mantener un trato respetuoso, decoroso e institucional, absteniéndose de utilizar lenguaje discriminatorio, injurioso o de incitar a la violencia contra colectivos de personas, instituciones o el orden constitucional» dqst-dev-bill-files.s3.us-east-

En Mendoza, además, la Constitución Provincial art. 1 y 3 también habla de afianzar la unión y la paz. Por eso cuando un intendente, gobernador o presidente dice «hay que enfrentar a..» o «estos son enemigos del pueblo», los abogados lo encuadran por violación al Preámbulo + Ética Pública + 212 del Código Penal.
No se debería usar una causa nacional sagrada para una pelea de agua y plata entre dos provincias, tampoco es lo correcto que se acuse a otra provincia de ladrona, por eso vuelvo aclarar que lo expuesto es solo una apreciación que nace desde las tripas, puesto que el conflicto escala desde lo discursivo, evidentemente no constituye lo real y en caso de ser real habrá quienes desde sus lugares honorables actúen en consecuencia, si no que Dios y la Patria se los demanden.
La acusación del gobernador mendocino Alfredo Cornejo sobre una supuesta «malvinización» del conflicto por parte de La Pampa en torno a la represa Los Nihuiles y el río Atuel encierra una profunda contradicción retórica que merece un análisis crítico. Al trazar esta analogía, Cornejo intenta deslegitimar el reclamo pampeano asimilándolo a una causa emocional o de manipulación política local; sin embargo, la metáfora se vuelve un bumerán argumentativo si se examinan las asimetrías de poder.

Si se fuerza el paralelismo y se asume de manera hipotética que La Pampa actúa bajo la lógica de una soberanía vulnerada, Mendoza pasaría a encarnar el rol de Inglaterra, consolidando su posición mediante la posesión física de la infraestructura, el usufructo unilateral del recurso hídrico aguas arriba y el aval del decreto centralista de Javier Milei que rompió el histórico reparto federal del 50%. Esta postura expone los límites de un federalismo de conveniencia: mientras se apela al rigor técnico-territorial y a la «teoría de la fuente» para retener el 100% de las regalías energéticas, se soslayan los compromisos ambientales interprovinciales y los fallos de la Corte Suprema sobre el caudal mínimo que debe recibir la provincia vecina.
Así, la «malvinización» denunciada termina desnudando una preocupante dinámica interna donde las provincias más fuertes eligen la lógica del hecho consumado sobre la cooperación solidaria, postergando una solución integradora para una cuenca que, por naturaleza y la Constitución Nacional, pertenece a ambas.
Por Martín Orozco @ojosdvideo
