Julio Cobos anticipa que la licitación de la Ruta 7 no alcanzará para terminar la obra y que puede derivar en peajes caros

Actualidad Mendoza

La licitación más destacada sobre la Ruta Nacional 7 es el Tramo Cuyo, un megaproyecto nacional e internacional para la concesión, refuncionalización y mantenimiento de 329 kilómetros desde el Arco Desaguadero (límite con San Luis) hasta Alta Montaña. La apertura de ofertas se reprogramó para este 22 de mayo de 2026 a través de la plataforma CONTRAT.AR.

Este proceso forma parte de la privatización de corredores viales mediante el cobro de peajes, y contempla la mejora integral del corredor bioceánico hacia Chile. Adicionalmente, a nivel provincial, se están ejecutando licitaciones financiadas por los Fondos de Resarcimiento Industrial para la refuncionalización urbana del Acceso Este (Ruta 7) en el Gran Mendoza. Estos tramos locales incluyen:

  • Tramo Maipú (18 km): Reacondicionamiento de asfalto y pavimentación de colectoras.
  • Tramo Guaymallén: Construcción de una tercera trocha, elevación del acceso e incorporación de nuevos puentes.

En medio de dicho proceso de licitación para concesionar tramos de las rutas nacionales en Mendoza, el exgobernador y exvicepresidente Julio Cobos expresó fuertes reparos sobre el esquema planteado por el Gobierno nacional y advirtió que las inversiones previstas podrían resultar insuficientes para resolver los problemas estructurales de la Ruta 7, especialmente en el corredor de Alta Montaña.

Durante una entrevista en el programa con el periodista Marcelo Arce en Radio Post, Cobos analizó la convocatoria para encontrar empresas que se hagan cargo de distintos sectores de la Ruta 7 y de la Ruta 40, y sostuvo que el principal desafío será el financiamiento de las obras.

«Ninguna empresa tiene 300 millones o 340 millones de dólares en una caja fuerte en el banco para invertirlo», afirmó, en línea con declaraciones previas del gobernador Alfredo Cornejo sobre la dificultad de atraer capital privado para obras de esa magnitud.

El dirigente radical explicó que cualquier empresa que gane la concesión deberá salir a buscar financiamiento en un contexto complejo para la Argentina. «Lo que tiene que hacer esa empresa es recurrir a una financiación, a un banco», indicó, y remarcó que el costo financiero terminará siendo trasladado a los usuarios.

«Al valor del material, de la mano de obra y de los gastos generales le tiene que agregar los costos financieros», explicó. Y agregó: «Ninguna empresa te va a regalar nada».

Según Cobos, esa ecuación impactará directamente sobre el peaje. «El costo financiero va a ir al costo del peaje, un peaje que tiene que ser razonable», sostuvo. Incluso planteó que, si la inversión no logra recuperarse en los plazos previstos, podrían extenderse las concesiones «de 20 años a 30 o 40».

El exgobernador también cuestionó el alcance de las obras previstas en la licitación y aseguró que los montos anunciados no alcanzan para resolver el deterioro actual de la traza internacional.

«Mejor que nada, obviamente es mejor que se haga algo», reconoció. Sin embargo, advirtió que los trabajos contemplados parecen limitarse a reparaciones básicas. «Es prácticamente una mejora, bacheo, pero en un pavimento destruido no vas a tener solución. Hay zonas donde hay que reconstruir tramos enteros», señaló.

Cobos recordó que durante el gobierno de Mauricio Macri existió un proyecto mucho más ambicioso para Alta Montaña, financiado con créditos internacionales.

«Había un proyecto de 750 millones de dólares otorgado por un banco internacional y se desistió ese crédito», afirmó.

Según explicó, aquel esquema contemplaba sobreanchos en zonas de pendiente, mejoras de seguridad, defensas, protección de laderas y obras para agilizar el tránsito pesado hacia Chile.

«Cuando vos no podés hacer doble vía, por lo menos hacés sobreanchos para que los camiones vayan por un lado y vos puedas transitar tranquilamente», explicó sobre el concepto de «ruta segura».

El exvicepresidente también puso el foco en la complejidad técnica del corredor cordillerano y consideró que el proceso licitatorio debió dividirse en dos partes: una para los tramos de llanura y otra para la montaña.

«Lo lógico tendría que haber sido dividir la zona de llanura y la zona de montaña», sostuvo, al remarcar que las exigencias de mantenimiento son completamente distintas.

En ese punto, alertó sobre potenciales conflictos entre las futuras concesionarias y Vialidad Nacional, especialmente durante el invierno y las tareas de despeje de nieve.

«El problema cuando vos entregás una ruta a un concesionario es que el patrimonio lo empieza a ejecutar él. Entonces va a haber fricciones», afirmó.

Cobos explicó que, aunque el despeje invernal seguiría bajo responsabilidad de Vialidad Nacional, cualquier interrupción del tránsito puede generar tensiones con la empresa privada, ya que impactaría directamente sobre el cobro del peaje.

«No tengo el tránsito liberado, no cobro el peaje», resumió al describir los posibles reclamos futuros.

Durante la entrevista, el dirigente también describió el deterioro actual de la Ruta 7 y el riesgo que implica circular por algunos sectores de Alta Montaña.

«Uno no tiene que andar esquivando baches ni mirando cómo los esquivan los camiones y los autos que vienen», sostuvo.

Incluso reconoció que muchos mendocinos y turistas dejaron de cruzar la cordillera en vehículo por el mal estado del camino. «Mucha gente ha perdido el interés de ir en auto porque la verdad es muy estresante», señaló.

Sobre el final, Cobos consideró que seguramente habrá empresas interesadas en participar de la licitación debido al parate de la obra pública nacional, aunque insistió en que la verdadera discusión pasa por garantizar obras de fondo y un esquema sustentable a largo plazo.

«Por lo menos que uno no tenga que poner en riesgo su vida cuando va a manejar», concluyó.