El verso del derrame de la minería… no le llega a la gente: Según el INDEC, el Gran San Juan es hoy uno de los cinco aglomerados urbanos más pobres del país

Actualidad San Juan

La teoría del derrame en la minería suele considerarse una falacia porque la riqueza generada tiende a concentrarse en grandes corporaciones transnacionales y élites locales, en lugar de permear de forma equitativa hacia las comunidades de base.

Al ser una industria de capital intensivo y no de mano de obra, genera pocos empleos directos en comparación con su volumen de ganancias, y los encadenamientos productivos locales suelen ser limitados debido a que los insumos especializados se importan.

Un claro ejemplo lo venimos marcando en la provincia de San Juan, con más de 10 años apuntando el desarrollo minero, con importantes proyectos como Los Azules (extracción de plata), El Pachón (extracción de plata), Vicuña (extracción de plata), Gualcamayo (extracción de oro) y Veladero (extracción de oro), donde ¿Se pueden ver los resultados?

En medio de la «venta de humo» de los dirigentes políticos y lobbistas, los espejismos que regala la matriz productiva minera marca una realidad que se acentúa con el pasar de los años y los hechos concretos: La actividad minera a menudo no genera oportunidades laborales locales significativas debido a su alta intensidad de capital y baja intensidad de mano de obra, lo que limita los empleos directos.

Un claro ejemplo de ello sucede en Jáchal, San Juan, donde la situación de desocupación es un fenómeno paradójico y persistente que desmiente las promesas de prosperidad absoluta de la gran minería, como el proyecto Veladero.

Aunque existen anuncios sobre parques industriales y zonas francas mineras para mitigar el desempleo, la comunidad continúa movilizada ante la falta de respuestas concretas. El modelo de «enclave» se hace evidente cuando la infraestructura minera crece, pero el empleo directo para el jachallero común se limita a tareas de mantenimiento menores o servicios indirectos saturados.

A pesar de que las estadísticas provinciales muestran tasas de desempleo bajas en comparación con la media nacional, en el departamento se registran constantes protestas y cortes de ruta realizados por grupos de desocupados que denuncian la falta de oportunidades reales para la mano de obra local y el incumplimiento de las cuotas de contratación prometidas por las empresas del sector.

La economía local enfrenta, además, una crisis en sectores tradicionales como la agricultura debido a la deficiente gestión del agua y la competencia por recursos con la industria extractiva, lo que desplaza empleos rurales sin que la minería logre absorber esa demanda laboral de manera estable y masiva.

Según el INDEC, el Gran San Juan es uno de los cinco aglomerados urbanos más pobres del país

Un informe reciente del INDEC ubica el aglomerado del Gran San Juan en el quinto puesto a nivel nacional entre las ciudades con mayor índice de pobreza. El estudio analiza las condiciones de vida de la población en 31 aglomerados en lo que fue el segundo semestre del 2025.

Con un 34% de pobreza, el Gran San Juan solo es superado por Gran Catamarca (35,7%), La Rioja (36,7%), Gran Resistencia (42,2%) y Concordia (49,9%).

La provincia también lidera en la estadística en relación con otros aglomerados de la región. El Gran Mendoza registra un 31,9% y el Gran San Luis un 30,1%. La región se encuentra por arriba del promedio nacional, que es de 28,2%. En valores absolutos, el número representa aproximadamente 8.5 millones de personas en todo el país que hoy son pobres.

En cuanto al resto de aglomerados, los que presentan una menor tasa son el Gran Rosario (22,3%), Neuquén-Plottier (22,4%), Bahía Blanca (22,6%) y Ushuaia-Rio Grande (22,6).

Alta pobreza, baja indigencia, la particular situación de la provincia

A pesar de su alta pobreza, San Juan se destaca ocupando uno de los puestos con menor nivel de indigencia del país (3,4%). La cifra es significativamente inferior al promedio nacional de 6,3%, que representa unas 1.884.110 personas indigentes.

Lo acompaña en la región el Gran San Luis, también con 3,4%, y se destaca el Gran Mendoza con 5,5% de indigencia, un valor muy alto en relación al resto del país.

Entre los aglomerados con los niveles más bajos se encuentran Viedma-Carmen de Patagones (3,2%), Gran Tucumán-Tafí Viejo (3,2%), Posadas (3,2%), Rio Cuarto (3%) y Neuquén-Plottier (2,7%).

¿Cuánto necesita una familia en San Juan para subsistir?

Más allá de los números, el informe mide la capacidad de los hogares de acceder a una vida digna. La línea de indigencia establece si las personas cuentan con ingresos suficientes para equiparar la Canasta Básica Alimentaria (CBA). La línea de pobreza es más amplia e incluye la Canasta Básica Total (CBT) que suma bienes y servicios esenciales, como vestimenta, transporte, educación y salud.

El INDEC utiliza canastas regionales para captar los diferentes hábitos de consumo y las variaciones de precios en las distintas zonas del país. En la región Cuyo, un hogar necesitó de 156.961 pesos para no ser indigente, y al menos 372.232 pesos para no ser pobre.

El informe técnico señala que el ingreso total familiar promedio en el Gran San Juan tuvo un incremento del 24,2% respecto al semestre anterior y una variación interanual del 58,2%. En ese mismo período, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,8% y la Canasta Básica Total un 11,1%.

Si bien su puesto en el ranking es desfavorable, la provincia ha demostrado un descenso sostenido, bajando del 42,3% de pobreza en el segundo semestre de 2024 al 34% actual. Sin embargo, todavía falta. San Juan tiene el desafío urgente de revertir los niveles que la alejan de las provincias con mayor bienestar.

Con información de La Mecha