La incoherencia de una alianza Cornejo-Milei sin sentido: mientras Mendoza anuncia la reducción de la tasa de mortalidad infantil, en el mismo día Argentina anuncia la salida de la Organización Mundial de la Salud

Actualidad Mendoza

Está claro que el gobierno de Alfredo Cornejo tiene una desesperada necesidad electoral de tener vínculos con Javier Milei, más allá de tener una cierta coherencia ideológica con el régimen libertario, a pesar de la discriminación que se le hace a la provincia cuyana en materia de Coparticipación Federal, a pesar de la política importadora que afecta la economía regional y sobre todo el sector vitivinícola, a pesar de la caída de la actividad turística que afecta directamente a una provincia donde el turismo es uno de los motores de su economía, a pesar del vaciamiento financiero a la educación pública, a pesar de la falta de obra pública donde vemos a diario una Ruta Nacional n 7 detonada, entre otros aspectos.

Este martes, la provincia de Mendoza trajo una muy buena noticia. Según datos provisorios, la tasa de mortalidad infantil en la provincia fue del 6,3 c/1000 nacidos vivos en 2025. El dato da cuenta de una disminución del 19 % respecto del año anterior y ubica a Mendoza entre las cinco provincias con el registro más bajo del país.

Sin embargo, en este mismísimo día se desprende una muy mala noticia… un retroceso de política sanitaria que afectará directamente los próximos números de esta misma tasa de mortandad infantil en la provincia.

El canciller Pablo Quirno confirmó este martes la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) salida que se oficializó finalmente hoy pero que ya había sido anticipada en febrero del año pasado por el ministro de Salud, Mario Lugones, tras reunirse con su par de los Estados Unidos, el antivacunas Robert F. Kennedy Jr.

La decisión responde únicamente a la decisión del gobierno de Javier Milei de alinearse de manera irrestricta a la Casa Blanca y fue duramente cuestionada por entidades científicas y organizaciones civiles por sus consecuencias en la Salud de la población.

Entre las implicancias de esta postura ideológica y lejos de cualquier basamento científico o estratégico en materia sanitaria, advirtieron que debilita la capacidad de respuesta del Estado ante brotes o epidemias, pone en riegos programas clave de prevención, como los de vacunación o salud sexual y reproductiva y profundiza desigualdades.

Pertenecer a la Organización Mundial de la Salud es fundamental para reducir la mortalidad infantil porque permite a un país acceder a guías basadas en evidencia (manejo de infecciones neonatales, nutrición materno-infantil, vacunación y prevención de enfermedades), apoyo técnico, capacitación para el personal de salud (parteras, enfermeras, médicos) y sistemas de monitoreo confiables; además facilita la cooperación internacional y el financiamiento para fortalecer la atención materno‑infantil ( por ejemplo alianzas con el Banco Mundial, ONGs internacionales, fondos globales de salud), lo que ayuda a prevenir muertes evitables por infecciones, complicaciones del parto y enfermedades prevenibles, impulsando políticas más efectivas y resultados sanitarios sostenibles.

Estar en la OMS no es solo pertenecer a un organismo internacional:
es acceder a conocimiento, recursos, cooperación y estándares que permiten salvar miles de vidas infantiles cada año.

La reducción de la mortalidad infantil depende directamente de políticas basadas en evidencia, sistemas de salud fortalecidos y programas globales de prevención, todos impulsados por la OMS ¿De qué lado está el gobierno de Cornejo?

Todos los países del mundo, a excepción de Liechtenstein, Niue, Islas Cook y ahora Estados Unidos y la Argentina, forman parte de la OMS.

Además de emitir recomendaciones ante enfermedades, la OMS cumple un papel central en el relevamiento de estadísticas y categorización de definiciones vinculadas a cada patología. También ejerce un rol en la industria farmacéutica porque muchas habilitaciones relacionadas con el funcionamiento de laboratorios o la adquisición de medicamentos dependen de certificaciones emitidas por la organización.

Paola García Rey, directora Adjunta en Argentina de Amnistía Internacional, advirtió el año pasado en diálogo con El Auditor que retirarse de la OMS implica “aislarse de la comunidad internacional” y cortar el flujo de información y cooperación que permite anticipar y enfrentar brotes o pandemias. “Las implicancias pueden tener impactos severos en el ejercicio del derecho a la salud», advirtió en aquella oportunidad cuando la Argentina anunció su salida de la OMS que se terminó de concretar hoy.

Mario Lugones, ministro de Salud
Mario Lugones, ministro de Salud

Aseguró además que sin el respaldo de la OMS el país “pierde protocolos, alertas tempranas y lineamientos compartidos”, lo que puede traducirse en diagnósticos tardíos y falta de equipamiento ante futuras emergencias sanitarias.

En materia de salud, uno de los aspectos más preocupantes tiene que ver con la continuidad de programas de vacunación, el tratamiento de enfermedades como el VIH y la tuberculosis, y la salud sexual y reproductiva.

Asimismo la salida de la OMS podría afectar las posibilidades de la Argentina de participar en proyectos de investigación junto a otros países ya que la OMS es un organismo rector para los países, donde se centraliza evidencia y se consensuan acciones de salud pública.

La Organización Mundial de la Salud coordina y financia campañas y acciones de prevención. Sobre este punto, García Rey destacó que “en un contexto donde ya existen restricciones presupuestarias y dificultades para conseguir medicamentos, perder ese respaldo puede significar esfuerzos adicionales para las provincias, que deberán enfrentar solas campañas de prevención y atención primaria». Las jurisdicciones con menos recursos podrían ver limitadas sus capacidades para acceder a medicamentos o vacunas.

Por otra parte, preocupa la pérdida de estándares y de supervisión técnica ya que, al quedar afuera, el país deja de contar con la posibilidad de actualizar protocolos con evidencia global, incorporar tecnología y capacitar profesionales según estándares internacionales.

“Mujeres, personas gestantes y grupos históricamente vulnerados, como adolescentes o población LGBTIQ+, pueden ver restringido su acceso a servicios integrales, lo que dificulta la prevención de embarazos no deseados o de infecciones de transmisión sexual”, planteó la especialista.