En marzo de este año, el gobernador Alfredo Cornejo le decía en la misma cara a los productores vitivinícolas que el modelo de Javier Milei era verdaderamente «música para sus oídos».
«No somos del signo político de Milei, pero no podemos perder cuatro años más de su vida económica. Hay que apoyar las reformas que den vuelta la página de decadencia de nuestro país. Le sirve fundamentalmente a la vitivinicultura que tengamos una macroeconomía ordenada», sostuvo el gobernador mendocino, en aquel almuerzo de Coviar.
«Los servicios tienen que seguir mejorando. No estamos satisfechos en Educación, en administración de Justicia, ni en Salud, ni en Seguridad. Tenemos que seguir esforzándonos en esa tarea. La convocatoria de Milei es música para nuestros oídos. Argentina necesita si o si un pacto entre las provincias y la Nación», completó el sancarlino.

«La Música» fue corriendo durante todo el año y ya casi finalizando el año vamos entendiendo la tonada… Cornejo puso a acelerar «su modelo» minero a full y dejando de lado en atención a la matriz agropecuaria y vitivinícola. Casi en estado de abandono.
En julio Alfredo Cornejo anunciaba el abandono de la lucha antigranizo, un sistema de siembra de nubes con yoduro de plata que permite que caiga mas lluvia y menos granizo y así evitar la perdida hortícola o vitivinícola que sufren productores y productoras en la provincia.
De esta manera, el Gobierno provincial decidió eliminar el sistema de lucha antigranizo con aviones. Fue justamente el titular del Ministerio de la Producción, Rodolfo Vargas Arizu, quien confirmó que la Provincia ya tomó la decisión de darle fin a este modelo de combate de tormentas.

El funcionario, que viene de una familia que por muchas generaciones se dedicó al rubro bodeguero y de la producción, manifestó que esa plata será destinada a dar créditos a los finqueros para que coloquen tela antigranizo.
Indicó que la lucha con aviones no era efectiva, remarcando a continuación que se trata de un formato que “ya no se usa en el mundo”.
A esto sumó Cornejo que criticaba a quienes hablaban sin fundamentos: «Más de uno se ha comido la curva con esto de la lucha antigranizo porque hablan y hablan, pero nuestro objetivo es cuidar la agricultura mendocina». Insistió en la importancia de consultar a expertos del Conicet y criticó la idea de utilizar drones, ya que las tormentas no se forman a 300 metros de altura.

Cornejo defendió su postura con cifras, señalando que «el granizo ha venido disminuyendo en los últimos 30 años», mientras que las heladas han aumentado. Propuso un seguro agrícola contra las inclemencias del tiempo, argumentando que es más efectivo que gastar 17.500 millones de pesos en una lucha antigranizo sin resultados comprobados.
En medio del vaciamiento cornejista, las fuertes tormentas granicera siguieron acechando durante el año a los productores de toda la provincia, que ahora se quedaron abandonados «sin el pan y sin la torta», sin aviones antigranizo, sin mallas antigranizo y sin cheques compensatorios del gobierno.
Sin agua, no hay agricultura

La actual apuesta productiva del gobierno de Cornejo es la minería, y sin dudas el foco está metido allí en busca de inversores extranjeros «que pongan la tarasca». En medio, también hay que sumar el gran negocio inmobiliario de varios testaferros que rodean la actividad.
El proyecto minero de Cornejo no tiene en cuenta la crisis hídrica como consecuencia del cambio climático y los profundos impactos ambientales, sociales y económicos de la megaminería metalífera hidrotóxica, que afectaría directamente a vecinos y pequeños productores regantes del oasis sur de General Alvear y parte de San Rafael.
La implementación del Proyecto “Malargüe distrito minero occidental”, habilitaría numerosos yacimientos megamineros metalíferos hidrotóxicos en las nacientes del Río Atuel y el área de recarga del Acuífero Atuel-Diamante que, además de producir altísimos niveles de contaminación del agua —metales pesados, xantato, componentes químicos tóxicos— y del aire —drenaje ácido, nubes tóxicas, partículas de las explosiones y más—, afectaría profundamente el futuro, por la disponibilidad y reserva de agua para el consumo humano y el sistema de riego del oasis de Mendoza, que abastece a los departamentos de San Rafael y General Alvear.
En medio de la crisis hídrica en la provincia que el propio Cornejo confirmó en estos días, la minería será prioridad en el reparto del valioso recurso.

El gobernador Alfredo Cornejo puso en valor el control y el cuidado del recurso hídrico en el acto por el Día del Agua en Mendoza y advirtió que “hay menos agua disponible”. A su vez, también destacó que en la última década la provincia se volvió “más eficiente en el uso del agua por las obras que se han estado haciendo”.
Pero en el mismo discurso dejó en claro el objetivo de borrar de un plumazo la actividad agropecuaria… Cornejo comentó que la economía provincial es muy diversa y dijo que la agricultura es cada vez más competitiva: “Los precios de la agricultura, si uno los mira en una tendencia histórica, van cayendo. En el mundo, los alimentos cada vez se hacen con mayor facilidad en tierras que no eran aptas para algunos productos y hoy lo son gracias a muchos cambios tecnológicos”. Ante este panorama, señaló: “No podemos vivir solo de la agricultura, por eso necesitamos agregar muchas otras actividades”.
Por otro lado, avanza El Código de Aguas es una de las patas del nuevo embate prominero de Cornejo, que se inició apenas asumió su segunda gobernación. Primero logró imponer el Código de Procedimiento Minero -que convierte en letra muerta la Ley 7722 pese a la propaganda oficial de la «minería sustentable- y ahora va por una norma que le permita al Ejecutivo cambiar las prioridades del reparto de los ríos según un criterio de rentabilidad.

El Código establece que el gobernador de turno puede convertir a la minería en la prioridad de la entrega de agua de los ríos si considera que esta opción será más rentable que regar el arbolado público, por ejemplo.
Es obvio que sin agua, no hay actividad agropecuaria… y si el recurso hídrica va a centrarse en la minería, la conclusión es muy simple: «más claro echale agua».
Chau vinos mendocinos. La importación de los vinitos «de afuera»

¿Abrimos un vinito francés o un californiano?
Las importaciones de vino a granel desde Chile, que parecían haber quedado atrás tras alcanzar su punto álgido durante la cosecha 2024, han vuelto a generar controversia en la industria vitivinícola argentina. La reciente viralización de una etiqueta de un vino ampliamente reconocido en el mercado, que especifica ser de procedencia chilena, fue la primera señal de esta debacle.
El vino en cuestión, elaborado por Finca Las Moras, forma parte del volumen de importaciones que ingresó al país entre enero y mayo, con el fin de ser fraccionado en territorio nacional. En la etiqueta frontal se lee claramente la palabra «Chile», mientras que en la parte posterior se detalla “Procedencia Chile” y “Envasado por Finca Las Moras”, junto con la información del importador.

Este caso remite a un informe previo emitido por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, que detallaba que en dicho período las importaciones totales de vino —tanto fraccionado como a granel— alcanzaron los 4,38 millones de litros, el volumen más alto registrado en los últimos siete años. De esta cantidad, 3,4 millones de litros corresponden a vino tinto genérico, 500 mil litros a vino tinto varietal (como el Cabernet Sauvignon de la etiqueta viral) y 373 mil litros a vino blanco varietal. Mientras que los vinos varietales fueron recibidos en Mendoza, el vino genérico tuvo como destino mayoritario la provincia de San Juan, con una pequeña porción también asignada a Mendoza.
Por otro lado, los industriales mostraron roces con el Gobierno durante una reunión de Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) por las recientes medidas que incentivan la importación de productos (las últimas facilitaron el ingreso de productos vía courier) y los chispazos que generan en el sector productivo.

“Avanzar sólo con políticas de apertura comercial está teniendo consecuencias negativas”, señaló el comunicado de la UIA. En ese mismo documento la cámara patronal aprovechó para presentar su clásico pliego de demandas de bajar impuestos y el “costo laboral”. El eterno reclamo de las patronales: aumentar la explotación de la fuerza de trabajo.
El comunicado agregó que «las autoridades de la Junta Directiva coincidieron en que si no se resuelven los problemas de competitividad del país, desde la baja de impuestos, las mejoras en infraestructura y conectividad, la promoción de inversiones nacionales y la modernización de los regímenes laborales, avanzar solo con políticas de apertura comercial está teniendo consecuencias negativas, especialmente a las PyMEs, y también en el empleo donde se perdieron más de 30 mil puestos de trabajo industriales desde agosto del 2023». Esta es la primera vez que después del encuentro de los directivos industriales se emite un comunicado oficial encabezado por la crítica.

La apertura de importaciones no solo se está dando en la industria, sino también en el campo, en la misma Argentina que sería «el granero del mundo». Y puntualmente está pegando directamente en las economías regional… y desde ya Mendoza es una de las más afectadas.
El sector vitivinícola es uno de los más afectados tras las medidas de apertura de Milei: 4311 toneladas se importaron en vinos en lo que va del año, es decir un crecimiento del 513% en relación al año anterior.
¿Qué tipo de música verdaderamente está escuchando Cornejo? ¿Quiere destruir la matriz agropecuaria?
