Pensar la minería para Mendoza ¿Actos desesperados o planificados? ¿Formamos capital humano o solo mendocinos pasivos?

Actualidad Mendoza

Se puede pensar en minería para la provincia de Mendoza… ¿claro que sí? Incluso sin la necesidad de meterse en la polémica de modificar la emblemática ley 7722.

La gran falencia que tiene hoy la política minera en la provincia de Mendoza es el evidente y público acto desesperado de que lleguen capitales a cualquier precio, incluso dejando a suerte del destino los recursos naturales de la provincia.

Frente a esa «desesperación» entra en juego las responsabilidades de los empresarios que entran en el negocio extractivo, las regulaciones más flexibles, la «vista gorda» del Estado para que las empresas actúen con impunidad, inclinando la balanza para el lado de la recaudación de unos pocos en vez de la calidad de vida de los mendocinos y mendocinas.

Poner en valor la calidad de vida, no solo hacemos referencia al tema ambiental, al entorno donde vive una comunidad, sino también en relación a las oportunidades laborales con vista a un futuro más estable en una Argentina dificil.

Para pensar en Minería, hay que pensar en actuar en base a una seria planificación… sin ello, simplemente no hay éxito.

¿Para qué queremos desarrollar la minería en la provincia de Mendoza si no existe un capital humano adecuado que conforme esos específicos equipos de trabajo?

No sirve empezar a desarrollar la actividad minera a gran escala si no hay personal local capacitado que se pueda hacer cargo. No sirve esperar cinco años de formación de mendocinos y mendocinas en el tema de minería, mientras se contrata personal de otras provincias. No sirve que la minería sea un negocio de dos o tres funcionarios del momento, en vez de pensar en una matriz productiva de larga duración, con un mercado laboral estable que trascienda gobiernos y gobernantes. En ese contexto, no hay un clima adecuado para las reales inversiones extranjeras, sino solo para «cazafortunas» y especuladores amigos.

No le sirve a Mendoza contratar trabajadores del rubro minero de otros puntos del país, mientras los mendocinos montan un parripollo al costado de la ruta o hacen changas en medio del entorno minero. No hay proyección en esa concepción, solo un momentáneo rédito político.

Por eso, cuando hablamos de planificar, tenemos que empezar a pensar en serio en un gobierno que se dedique a capacitar, en crear centros de capacitación provinciales a fin de formar a los mendocinos y mendocinas en la actividad laboral minera, para que sean ellos mismos los que conformen ese capital humano que se haga cargo de esta revolución.

Si se anima, el gobierno de Rodolfo Suarez lo puede lograr, puede dar ese salto de calidad institucional y productivo. Incluso, puede llegar a romper prejuicios y que personas con discapacidad puedan integrarse a las exigencias de la actividad, formarse y ser parte de ese capital humano productivo de la Mendoza del futuro ¿Se animará Suarez?

Por Julián Galván. Director BienCuyano