El análisis político de Lamanna: «La gente», Larreta y el miedo a terminar como Churchill

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La pelea política entre Nación y la Ciudad de Buenos Aires por el proyecto de ley que le recorta a ese distrito parte de los fondos de coparticipación federal fue una de los momentos más caliente de la semana. Incluso tiene un final abierto: el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció el pasado martes en conferencia de prensa, que acudirá nuevamente a la Corte Suprema ante lo que considera un intento de «desfinanciar» y «quebrar» al gobierno porteño y ponerlos de rodillas «al límite del sometimiento».

El destacado analista político José Luis Lamanna desarrolla una columna de opinión sobre la actuación de Larreta en la polémica del recorte de los fondos federales y su aspiración a convertirse en una especie de Winston Churchill argento ¿Le alcanza a Horacio?

La gente, Larreta y el miedo a terminar como Churchill

Se suele utilizar ese término difuso, “la gente”, para referirse a las personas/votantes. 

Pero, ¿a las personas votantes de un lugar determinado?, ¿o a las personas/votantes de toda una Nación?

El debate sobre la quita de un punto y algo de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires, el mismo que le había sido otorgado en la gestión del anterior gobierno de Mauricio Macri, reaviva la polémica en torno al uso del término “la gente”.

Políticos del oficialismo de la Ciudad, periodistas (la gran mayoría tira centros a Larreta) y opinadores, utilizan el término “la gente” para referirse a los vecinos de la Ciudad.

Se escracha públicamente a los diputados por CABA que votaron la quita de ese punto y algo para las arcas del gobierno de Larreta, se judicializa el tema y se hacen berrinches en conferencias de prensa, siempre con “la gente” por delante.

Y acá, entonces, cabría preguntarse ¿a qué gente se refieren todos los que utilizan ese término “enteléquico”? 

En realidad es una pregunta con respuesta cantada, obviamente que hablan de los vecinos/votantes de la Ciudad de Buenos Aires, sin percatarse, o sí, que lo que se está tratando en el Parlamento, es una redistribución de fondos que en su momento Macri y de manera antojadiza, le concedió al gobierno de CABA, para “la gente” de la Ciudad.

Lo que el Congreso está tratando de reordenar esa distribución  arbitraria que benefició a “la gente” de CABA, con la quita de ese punto y algo más, e incluirlos en el Presupuesto Nacional para que se beneficie a “la gente” de toda la Nación.

El martes, mientras se lo veía al Jefe de Gobierno de la Ciudad, hacer berrinches detrás de un atril, preguntando ante las cámaras en el Prime Time de televisión si el Gobierno Nacional quería someterlo, o pretendía sacarle fondos para la seguridad o para la salud y que iba a llevar el tema a la justicia, pensaba en las peleas de Churchill con los Comunes que le retaceaban apoyo.

Churchill, lejos de patalear y hacer pucheros, hizo lo que hace un líder político: política de alto vuelo.

Horacio Rodríguez Larreta está a años luz de ser Churchill, lo único que lo iguala es que, como Winston, también es pelado y habla inglés; porque cuando Churchill hablaba en la Cámara de Los Comunes de “la gente”, no se refería a los londinenses de Hyde Park o Piccadilly Circus, sino a “la gente” de toda la Nación y prometía Sangre, Sudor y Lágrimas; Larreta no tiene que mandar a la muerte a ningún porteño.

Horacio Rodríguez Larreta tiene la oportunidad única de erigirse en un político de alcance nacional, de demostrar si en verdad tiene condiciones de liderazgo y mostrarle al país que su mundo trasciende los límites del Riachuelo y la General Paz, de él depende, pero no será haciendo berrinches y pucheros que lo logrará.

Si no, terminará como Churchill, que siendo el factótum de la victoria en la Guerra, perdió cuando se presentó a elecciones.

José Luis Lamanna. Consultor Político