La carrera por la sucesión del gobernador Alfredo Cornejo ha ingresado prematuramente en una etapa de alta tensión política. En las últimas semanas, los principales aspirantes a ocupar el sillón de San Martín del cornejismo y diversos empleados públicos de la Casa de Gobierno han concentrado sus estrategias discursivas en un objetivo común: el actual diputado nacional por Mendoza, Luis Petri.

Lo loco de todo esto es que tanto Natalio Mema como Tadeo García Zalazar son actualmente funcionarios del gobierno provincial, pero ante la opinión pública son vistos que están más preocupados en la campaña electoral en pleno septiembre, a casi un año de las elecciones, y en hacer videítos divertidos en tik tok, que en trabajar en la gestión por el cual fueron asignados, en medio de una crisis socioeconómica que padece la provincia y un parate de obras claves en infraestructura.

Por un lado, un desconocido por muchos mendocinos, el ministro de Gobierno de Mendoza, Natalio Mema, apuntó duramente contra Luis Petri, el nombre que está encabezando en todas las encuestas que se realizan en Mendoza para asumir el rol de gobernador desde el próximo año. La confrontación comenzó luego de que Petri compartiera una exposición con la consigna de “hacer grande a Mendoza otra vez”, en la cual criticaba que la provincia se encuentra relegada en materia exportadora (ocupando el 9.º lugar nacional y el 17.º por habitante). Ante esto, Natalio Mema lanzó fuertes declaraciones públicas a través de sus redes sociales y medios de comunicación… cuestionó su arraigo local «Creo que ahí Luis tiene un problema, más allá de que hace mucho que él no vive en Mendoza», tratando de buscar restarle autoridad para opinar sobre la realidad del territorio. También lo acusó de buscar popularidad digital: «No hace falta atacar a Mendoza para ganar un like» y después lo tildó de hacer «política de café», señalando que al hacerlo «se está jugando con la angustia de muchas personas».

Otro que salió a pegarle, siempre segundo, fue el ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE de Mendoza, Tadeo García Zalazar, que entre figuritas y tik tok se hizo de un tiempo y arremetió con dureza contra el referente local y legislador Luis Petri, tildándolo públicamente de «charlatán de la política». Tadeo señaló que «prepararse para gobernar no es lanzar titulares efectistas. Es explicar qué se quiere hacer y cómo», acusándolo además de ignorar los avances de la gestión provincial en Cambia Mendoza.
Sin embargo, lejos de mermar la figura del ex funcionario nacional y actual diputado representante de los mendocinos en el Congreso, analistas políticos locales coinciden en que este ataque mediático coordinado expone, en realidad, la vulnerabilidad e inseguridad de la actual gestión provincial.
Una ofensiva coordinada en el tablero local

El fenómeno ha tomado centralidad en la agenda pública mendocina. Tanto desde sectores de la oposición tradicional como desde las propias filas internas que buscan posicionarse de cara al armado electoral, los dardos apuntan hacia la gestión y la sobreexposición de Petri. Se le cuestiona desde su nivel de presencia en la provincia debido a sus funciones en Buenos Aires hasta la impronta que ha tenido en sus decisiones ministeriales como en el sector de Defensa en la que le había designado Javier Milei.
Este escenario replica, en parte, la fuerte interna que ya se vivió en los comicios anteriores de la provincia, donde Petri demostró un piso electoral sorpresivo y consolidó una base de apoyo propia e independiente del aparato oficialista tradicional de la Unión Cívica Radical (UCR) mendocina.
El ataque como síntoma de inseguridad política

Para diversos observadores políticos, la insistencia en golpear la figura de Petri no responde a una posición de fortaleza de los candidatos sucesores, sino a un síntoma de debilidad estructural de la actual administración local por las siguientes razones:
- Falta de renovación con peso propio: La necesidad de desgastar a un actor externo al día a día provincial demuestra que los candidatos impulsados por el oficialismo carecen, por el momento, de la tracción popular o el carisma necesario para asegurar la continuidad por mérito directo.
- Temor al «factor sorpresa»: El capital político que Petri retiene en Mendoza —potenciado por su visibilidad pasada en el Gabinete nacional y excelente llegada a los medios nacionales— genera nerviosismo en una estructura provincial acostumbrada a controlar verticalmente los hilos de la sucesión.
- Desvío de la agenda pública: Focalizar la discusión mediática en ataques personales o de gestión nacional funciona como una cortina de humo para evitar debates incómodos sobre la realidad socioeconómica de Mendoza, el estado de las cuentas públicas o los desafíos locales pendientes.

La estrategia de «todos contra uno» suele ser un arma de doble filo en la política argentina. Al situar a Luis Petri en el centro de todas las críticas, los propios candidatos a suceder a Cornejo lo terminan entronizando como el rival a vencer y el principal elector de la oposición interna.
Mientras la gestión de Alfredo Cornejo intenta mantener el control del territorio y ordenar la tropa propia, la agresividad de la campaña temprana expone una grieta de inseguridad: el miedo a que el electorado mendocino busque una alternativa que rompa con el statu quo del oficialismo provincial.
