El presidente Javier Milei brindó este domingo un discurso ante la Asamblea Legislativa con motivo de la inauguración del 144º período de sesiones ordinarias del Congreso, en el que anunció un paquete de proyectos de ley para que se discutan en 2026.
En un extenso discurso que duró casi dos horas, Milei cargó contra las anteriores administraciones y confirmó las iniciativas de reformas impulsadas por su gestión: «Los gobiernos pasados destruyeron el respeto a la propiedad privada en nuestro país, pero la propiedad es la piedra angular de toda la economía y por eso profundizaremos la reforma necesaria para salvaguardarla». «Así, vamos a combatir esta anomia con las reformas del Código Civil y Comercial, Código Procesal Civil y Comercial y un paquete de leyes destinado a proteger los derechos fundamentales de los argentinos, de quienes solo saben vivir de lo ajeno, incluyendo la codificación que establece la defensa al consumidor y de la competencia», agregó en esta línea.

A pesar de los insultos y discursos vacíos que brindó el presidente Milei este domingo… la realidad de la calle es otra. La situación del empleo vuelve a instalarse como una de las principales inquietudes sociales. Un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba indicó que el 51% de los argentinos manifiesta preocupación por la pérdida del poder adquisitivo y la desocupación, en un contexto atravesado por inflación, ajuste económico y caída de la actividad.
Según el informe, realizado durante febrero, el deterioro salarial encabeza las preocupaciones: el 28,5% de los encuestados señaló que la caída del poder adquisitivo y los bajos sueldos constituyen el principal problema del país. En segundo lugar se ubicó la falta de empleo, mencionada por el 22,7%.

Los datos reflejan un escenario donde el “bolsillo” funciona como principal termómetro del humor social. Desde la consultora advirtieron que la evolución de los salarios reales y la capacidad de sostener el empleo serán factores determinantes para la percepción ciudadana en los próximos meses.

El impacto es más marcado entre los jóvenes de 18 a 30 años. En ese segmento, el 34,5% identificó a la desocupación como la principal preocupación, superando ampliamente el promedio general. Las dificultades para acceder a empleos formales y la expansión de modalidades laborales precarias alimentan un clima de incertidumbre en las nuevas generaciones.

El estudio también mostró diferencias de percepción según género. Aunque hombres y mujeres coinciden en señalar a los bajos salarios como el mayor problema, la falta de trabajo aparece con más fuerza entre las mujeres: el 25,8% la ubicó como segunda preocupación, frente al 19,4% de los varones.
El informe confirma así que, más allá de los indicadores macroeconómicos, la estabilidad laboral y la recuperación del ingreso siguen siendo ejes centrales en la agenda social.
