¿Apertura de importación de alimentos para bajar precios o una manera sutil de despedir trabajadores?

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Apenas unas horas antes de que se conociera la inflación de febrero, el Gobierno decidió lanzar una ofensiva contra los fabricantes de alimentos locales. En una nueva muestra de heterodoxia económica, el vocero oficial Manuel Adorni anunció la apertura de las importaciones para productos de la canasta básica, con el objetivo de contener los aumentos que aplican las empresas locales.

Concretamente, el Banco Central anunció la reducción del plazo de pago de importaciones de alimentos, bebidas y productos de limpieza, cuidado e higiene personal: pasarán de un esquema de pago en 4 cuotas a los 30, 60, 90 y 120 días a un plazo de pago en una sola cuota a los 30 días.

Además, se determinó suspender, por el plazo de 120 días, el cobro de la percepción de IVA adicional e impuesto a las ganancias a las importaciones de estos productos y de los medicamentos. En este último caso, se trata de un rubro que ya no estaba alcanzado por el plazo de pago de 180 días.

“Esta medida alentará la importación de productos de la canasta básica cuyo precio en el mercado local sea superior al precio internacional, lo que contribuirá a una mayor competencia y, en consecuencia, a una caída en la inflación y en el nivel de precio de estos productos. Entre los principales productos beneficiados se encuentran: banana, papas, carne de cerdo, café, atún, productos de cacao, insecticidas, champús, pañales, entre muchos otros productos”, precisaron fuentes oficiales.

Por su parte, las empresas del sector del comercio exterior están a la espera de que la Secretaria de Comercio brinde precisiones sobre cuáles van a ser los productos alimenticios que podrán ingresar al país en condiciones ventajosas respecto de las cuestiones fiscales y de tipo de cambio.

Hasta ahora solo ha habido un anuncio de una medida que no es sencillo de implementar, porque no son muchas las empresas en Argentina que tengan las autorizaciones sanitarias pertinentes.

Por otro lado, fuentes del Palacio de Hacienda confirmaron que los funcionarios del equipo de Pablo Lavigne están trabajando en la implementación de lo anunciado, con idea de tenerlo listo la semana próxima. Se señala que el trabajo consiste en verificar productos, precios, demanda del mercado local, disponibilidad de proveedores del exterior.

Cabe destacar que hay empresas que se dedican a esa actividad y en general se corresponden a alimentos en función de materias primas, como el caso del cacao y el café, que no se producen en Argentina. También ya ingresan importado el atún y las bananas y algunas frutas que no tienen producción local.

Por su parte, Alfredo González, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señaló días atrás a CNN Radio «Las economías regionales y la industria PyME bajó su producción en 30% y el consumo minorista bajó un 25,5% en febrero. En todos los sectores están en baja contínua y eso repercute porque casi el 80% de casi todo lo que se produce es para consumo interno».

La trampa

Mientras el chamuyo de creer que con la llegada de los productos alimenticios importados van a entrar a competir en el mercado para bajar los precios… por otro lado, se dice que va a pasar lo que pasa siempre y que es el poder absoluto de las grandes empresas sobre las pequeñas y medianas empresas.

Un nuevo triunfo de la casta! Los grandes empresarios dueños de supermercados tiene la capacidad logística y la infraestructura necesaria para adquirir productos importados en alta escala, con posibilidad de llegar al mercado argentino con precios competitivos.

No obstante, hay un trasfondo. Si quiénes van a importar alimentos y medicamentos son los mismos que producen hoy, el resultado será convalidar los precios actuales de los productos de góndolas, reemplazando los nacionales por los nuevos importados.

Esto rebela una consecuencia: la industria nacional quedará reducida ante la avalancha importadora, y solo tendrán la reacción de abaratar costos echando trabajadores, empleados y obreros. Las empresas cambiarán el rubro dedicándose de lleno a las importaciones, lo cual va a generar mayor desocupación, pobreza y la misma inflación que hoy padecemos los argentinos… incluso mayor.

Los argentinos debemos defender nuestras fuentes laborales y no entregarnos al fracaso y la pobreza. La película de los años noventa, que destruyeron las economías regionales vuelve a repetirse.