El consultor Lamanna y su visión sobre el Willy Wonka argentino Javier Milei «Hay que tener cuidado con estos emergentes con discursos de antipolítica que permean en ciertos sectores huérfanos de representatividad»

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El autor advierte sobre las posibles derivaciones hacia una fuerza política, de tinte plutocrático, si una idea como la que expresa el representante del anarcocapitalismo, Javier Milei, se impusiera en Argentina.

Javier Milei accedió a un escaño en la Cámara de Diputados de la República Argentina en las últimas elecciones parlamentarias realizadas en noviembre de 2021 y lo hizo utilizando la base de su propio partido político, Avanza Libertad.

Lo hizo en representación de la Ciudad de Buenos Aires, un distrito refractario al Peronismo gobernante a nivel nacional y muy «friendly» con las expresiones de derecha.

Milei Se autodefine como “anarcocapitalista”, una mezcla que pareciera salida del laboratorio de un alquimista más que del de un científico o un estudioso cientista político.

Entre las cosas que propone el anarcocapitalismo, se señalan: la eliminación del Estado como agente económico, la eliminación del Banco Central, la eliminación total de los impuestos, el libre mercado, el respeto al a propiedad privada y que la sociedad se sostenga sin ningún tipo de regulaciones ni intervenciones, entre otras. Muy romántico todo.

Javier Milei percibió, en enero, su primer sueldo como legislador, aproximadamente 200.000 pesos, unos U$S 1000 al cambio en el mercado negro del billete verde y, tal como lo prometió en su campaña electoral, no va a vivir de la política, lo hará de lo que perciba por sus charlas, conferencias, la venta de sus libros y clases magistrales; los 48 ingresos que reciba como diputado nacional los sorteará entre quienes se anoten en una base de datos, nada ha dicho aun acerca de la modalidad que empleará para sortear los haberes recargados con medio aguinaldos.

Para este primer sorteo, ingresaron a la página más de cinco millones de personas y dejaron sus datos para participar cerca de un millón y medio, sólo uno fue el afortunado en hacerse del premio.

¿Es lícito que un servidor público, elegido por el voto popular de los ciudadanos, ponga a sorteo el haber que el Parlamento le otorga en retribución a sus servicios? Absolutamente sí, no hay nada escrito acerca del destino que tiene que darle un diputado a su haber, lo puede prender fuego en la Plaza Pública si quisiera y nadie podría decirle nada.

Lo que Milei hace, con esta actitud, es sentar un precedente con derivaciones enfrentadas; están los que ven bien que Milei sortee los 48 sueldos que recibirá en los cuatro años que dura su mandato y, en la vereda de en frente, están los legisladores que dicen que cada peso que reciban en concepto de haber, es la retribución por los servicios prestados a la Patria y que, para ejercer la diputación, tuvieron que resignar sus actividades, oficios, profesiones, comercio, etc. Ambas posiciones válidas.

Lo que subyace es algo que podría tornarse peligroso, máxime teniendo en cuenta el discurso antipolítica que vociferó Milei durante toda la campaña electoral, denostando a los políticos, descalificando y reduciendo en el término “casta política” a los que se dedican a la actividad, inclusive llegando a insultar en duros términos a personas públicas y gobernantes.

Lo que en apariencia tiene aspecto de personaje salido de la imaginación de Tim Burton, podría ocultar algo que, de juntar masa crítica, implicaría estar a las puertas de la formación de un partido político de tinte oligárquico/plutocrático (según su definición), con todo lo que eso implica y trae aparejado; en el que sólo los pudientes e influyentes pertenecerían y, de alcanzar el poder podemos imaginar lo que harían con él.

Por eso, hay que tener mucho cuidado con ciertos emergentes políticos, que ocupan un espacio que alguien dejó vacante, que tienen discursos disruptivos, los que permean en ciertos sectores huérfanos de representatividad y que, a poco de verlos andar, nos damos cuenta que sus intenciones están escondidas, solapadas, debajo de un discurso con muchas zonas grises.

A votar con inteligencia y cuidándose de esos que dicen aborrecer la actividad política y a los políticos, porque, en definitiva, ellos quieren ocupar esos espacios.

José Luis Lamanna

DirectorLAMANNA & Asoc.

Consultores en Comunicación