Cobos y la exitosa experiencia del Servicio Cívico Voluntario en Mendoza

Actualidad Mendoza

Mediante la Resolución 598/2019, el Ministerio de Seguridad de la Nación a cargo de Patricia Bullrich, creó el «Servicio Cívico Voluntario en Valores», una serie de talleres dirigidos a jóvenes de 16 a 20 años e impartidos por Gendarmería Nacional, cuyo objetivo principal es «brindar capacitación en valores democráticos y republicanos».

En el texto de la resolución, y sus anexos, se explica que los interesados podrán anotarse de «manera voluntaria» y comenzará a implementarse «a través de experiencias piloto, que serán desarrolladas hasta el 31 de diciembre de 2019″en distintos establecimientos ya establecidos por Seguridad y por Gendarmería.

«El Servicio Cívico Voluntario en Valores tendrá por objeto brindar capacitación en valores democráticos y republicanos, fomento del compromiso personal y para con la comunidad, hábitos responsables, estímulo a la finalización del ciclo educativo obligatorio y la promoción del desarrollo de habilidades para el trabajo, culturales, de oficios y deportes», explicó la resolución.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, afirmó hoy que la creación del Servicio Cívico Voluntario en Valores no equivale al servicio militar o «colimba» y aclaró, a la salida de la reunión de Gabinete, que el personal de Gendarmería que imparta el curso «va a estar desarmado».

La funcionaria explicó que se trata de una prueba piloto que comenzó en La Matanza, San Miguel, Mercedes; Santiago del Estero, San Carlos de Bariloche y Córdoba pero que si funciona y tiene muchos inscriptos la idea es ampliarlo «a partir de enero» a otros lugares y a más postulantes.

Entre otros de los objetivos de la iniciativa, se cuenta la oferta de cursos «que permitan adquirir nuevas destrezas y habilidades», «fomentar la inclusión, educación, superación y liderazgo en búsqueda de la cohesión social» y «brindar herramientas que permitan la futura elección profesional». Asimismo, buscarán «generar el sentido de responsabilidad entre los voluntarios en relación con sus deberes cívicos» y «fomentar el desarrollo de distintas capacidades que los fortalecerán para la autonomía y madurez integral».

Una de las justificaciones para crear el Servicio es que «nace como una herramienta para brindar oportunidades de formación a los jóvenes a través de los valores democráticos y republicanos, que suponen compromiso cívico para que conozcan sus derechos y sus responsabilidades, sus capacidades y potencialidades personales, el sentido del deber, la capacitación en nuevas destrezas y habilidades, el compromiso con el bien común y el estímulo a capacitarse continuamente, como herramientas para fortalecer su propia valoración, como personas capaces de generar un impacto positivo en su comunidad».

Entre otras disposiciones, se resolvió que la Gendarmería establecerá la duración y periodicidad de cada módulo y que el diseño del Servicio estará a cargo del Ministerio. «Serán utilizados la infraestructura y los recursos humanos que se consideren necesarios para el desarrollo del objeto de la presente», resaltó el texto.

En ese sentido, el Ministerio «determinará a través de sus áreas competentes la articulación con profesionales, universidades y organizaciones de la sociedad civil que considere adecuados, para el acompañamiento y monitoreo del Servicio».

La experiencia mendocina en el gobierno de Cobos

Julio Cobos, actual Senador Nacional por Mendoza, también opinó sobre el Servicio Voluntario. Recordó que él implementó una experiencia parecidacuando fue gobernador en Mendoza, allá por el año 2005.

El radical dijo que en Mendoza la idea era que los chicos terminaran la escuela y por eso surgió este programa. Básicamente, en un año se cursaba octavo y noveno y además se enseñaba un oficio y se daba una beca. Al respecto, desarrolló una columna de opinión sobre el tema que compartimos con los lectores biencuyanos.

Servicio Cívico Voluntario
Una experiencia educativa exitosa

Durante mi gestión como Gobernador de Mendoza pusimos en marcha un programa educativo y de inclusión social denominado Servicio Cívico Voluntario. Veníamos de la crisis del 2001 y las consecuencias sociales eran evidentes y profundas. El programa aunó esfuerzos de la provincia, el Ministerio de Defensa a cargo de José Pampuro y las universidades. Fue una herramienta muy útil para reincorporar al sistema a adolescentes de entre 16 y 25 años que no habían completado su trayectoria escolar. En ese entonces, la implementación del sistema de EGB 3 y Polimodal provocó que algunos que terminaban séptimo grado en un establecimiento y debían cambiar de escuela para completar el tercer ciclo, desertaran abandonando sus estudios. Para que tuvieran una oportunidad justa, les ofrecimos hacer ambos años en uno, así lograban finalizar y además recibir capacitación en oficios, comida, deporte y educación en valores. Asimismo, pusimos en marcha un sistema de becas monetarias para todos aquellos que se incorporaran al Servicio Cívico Voluntario.

Estos cursos de estudios y oficios -no de formación militar-, se llevaron a cabo con docentes provinciales en instalaciones del Ejército y de organismos públicos. Los más de cuatro mil participantes asistieron a jornadas completas en las instalaciones de las Fuerzas Armadas y cerca del 80% de los inscriptos lograron recibirse. Eran jornadas extendidas, allí almorzaban y además concurrían a talleres sobre valores. Este tipo de formación fue uno de los pilares fundamentales del programa; se buscaba que los jóvenes asumieran como propio el desafío de la superación personal y la autoestima. Valores como la honestidad, la solidaridad, el respeto, el compromiso y el esfuerzo en el trabajo son modeladores de buenos hábitos y repercuten directamente en la persona y en su vida en sociedad. Por eso, la experiencia ofreció un marco integral de educación y contención y permitió que muchos jóvenes continuaran el secundario, accedieran a un trabajo digno y se formaran como personas.

Por otra parte, las universidades públicas y privadas promovieron la concurrencia de sus alumnos, que fueron invitados a participar como voluntarios para dar clases de apoyo y organizar talleres relacionados con sus estudios. De este modo y por medio de tutorías, los universitarios pudieron retribuir a la sociedad parte de lo que habían recibido y todos contribuyeron con la construcción de un futuro mejor.

A los hombres y mujeres que formaron parte del Servicio Cívico Voluntario en Mendoza, se les ofreció una respuesta concreta y herramientas para superar dificultades. También aprendieron que es tan importante dar como recibir, por lo que se los instó a practicar la solidaridad y el voluntariado. Al finalizar el ciclo, los participantes donaron los productos realizados en los talleres y aplicaron lo aprendido para ayudar a otros. Fue así que muchas escuelas, hospitales, hogares de ancianos e instituciones de todo tipo, se vieron favorecidos con tareas de soldadura, carpintería, electricidad, costura industrial, etc., que los estudiantes del Servicio Cívico ofrecieron, orgullosos de contribuir activamente con su comunidad.

Finalmente, creo que el Servicio Cívico Voluntario fue una gran experiencia educativa y una solución para esa franja etaria de jóvenes que ni trabajaban ni estudiaban. Por eso a lo largo de los años he insistido con su aplicación en todo el país. Este programa posees una fuerte impronta educativa y de formación en oficios y valores y de ser aplicado en su totalidad, puede transformarse en una gran oportunidad para quienes hoy no la tienen.

Julio Cobos. Senador Nacional -UCR