Mientras Alfredo Cornejo ya se está preparando fugarse de Mendoza, cerrar su ciclo de su gobernación, blindarse judicialmente, para saltar a Buenos Aires aspirando algo «nacional», está dejando «como legado» un verdadero desastre para el futuro en desgracia de los mendocinos, producto de sus «funcionarios que no funcionan», la falta de inversión en más de 10 años de gestión y los acuerdos de décadas con corporaciones cuestionadas, entregando el patrimonio de los valiosos recursos naturales de la provincia, el agua y hasta los glaciares.
Uno de los grandes «próceres» del cornejismo que dejará un turbio recuerdo entre los mendocinos es «el talentoso» Humberto Mingorance, publicista, diseñador gráfico y sabelotodo, que hoy es titular de Aysam, como de miembros del directorio.

La falta de inversión a más de una década en medio de un exponencial crecimiento de barrios privados y edificios, sumado a la falta de renovación de los caños que obviamente tienen su vida útil, ha logrado que hoy exploten los mismos en los barrios mendocinos y convivan entre olores nauseabundos, mierda y bacterias, generando un verdadero desastre ambiental que ni Mingo, ni la ministra minerambiental Jimena Latorre dijeran ni «mú».
Un claro ejemplo es lo que sucede en Guaymallén. La contaminación con desechos cloacales comenzó -al menos- hace cinco años en la intersección de las calles Severo del Castillo y 2 de Mayo. Los vecinos de la zona denunciaban que las calles se inundaban con los efluentes cloacales de una colectora obstruida que transporta los líquidos cloacales de más de 600.000 mendocinos (Luján, Maipú, Guaymallén y parte de Godoy Cruz).

El líquido altamente contaminante quedaba sobre la calzada, banquina, acequias, arroyos y veredas aledañas. Los transeúntes y vehículos que circulaban por la zona también eran afectados por los residuos cloacales.
El problema fue creciendo y desde Aysam realizaron una serie de vuelcos controlados en el canal Pescara mientras se realizaban los trabajos de reparación en la colectora, pero las prórrogas otorgadas por Irrigación se vencieron y no se otorgaron nuevas autorizaciones. En ese momento comenzó el conflicto entre Irrigación y Aguas Mendocinas para determinar qué destino tendrían los desechos cloacales mientras avanzaban las obras.
En simultáneo, vecinos denunciaron que la zona se veía afectada por olores nauseabundos, contaminación de las napas subterráneas e incluso, más de 500 hectáreas de cultivos, fueron contaminados con aguas servidas
En medio del constante derroche ¿Qué hizo el gobierno de Cornejo en todos estos años para que este desastre y otros desastres similares del Gran Mendoza se evitaran?
La avanzada minera va a dejar sin agua a Mendoza

Si Cornejo no puede controlar una cloaca ¿Puede llegar a manejar con responsabilidad el agua para la actividad minera sin perjudicar al pueblo mendocino y la producción agropecuaria? ¿Cornejo será quién destruya la emblemática actividad vitivinícola de Mendoza? ¿Chau malbec?
Un reflejo del futuro de Mendoza es lo que hoy está pasando en la vecina provincia de San Juan. Una reciente investigación de la Universidad Nacional de San Juan advierte sobre el deterioro del sistema hídrico en San Juan, marcado por más de una década de sequía, sobreexplotación de agua subterránea y debilidad institucional. El estudio cuestiona la baja participación en la gobernanza del agua, el peso político de grandes productores agrícolas y los riesgos ambientales asociados a la minería. También señala normas desactualizadas, falta de transparencia pública y ausencia de un plan estratégico frente a la crisis hídrica provincial.
Desde 2012, la provincia atraviesa un ciclo sostenido de sequía que redujo progresivamente el caudal del río San Juan. Ante esa contracción, productores que ya tenían derechos de agua superficial comenzaron a instalar bombas para extraer agua subterránea. El resultado es una sobreexplotación de las napas freáticas que se profundiza sin controles suficientes ni regulación efectiva. «Todo el mundo está extrayendo agua y por lo tanto las napas freáticas se han bajado cada vez más», describe el informe.

El fenómeno que los regantes llaman coloquialmente «me colgó el pozo», es decir, cuando la profundidad del pozo ya no alcanza el nivel freático, obliga a perforaciones cada vez más profundas. Quienes tienen capacidad de afrontar esa inversión en dólares son las empresas pistacheras, emprendimientos vitivinícolas y olivícolas de escala.
Los diagnósticos elaborados por el INA proyectan un escenario crítico para los próximos años. Algunos estudios advierten que, de mantenerse las tendencias actuales, San Juan podría enfrentar un escenario extremo de escasez hídrica.
La combinación entre sequía prolongada, sobreexplotación del agua subterránea, debilidad institucional y conflictos sectoriales profundiza la presión sobre un sistema hídrico que ya muestra señales de agotamiento ¿Mendoza quiere comprarse esa misma tragedia?
El arreglo del agua mendocinas a manos extranjeras

Uno de los «regalitos» cornejistas es el arreglo con la empresa israelí Mekorot. El 7 de setiembre de 2022, se firmó el convenio entre Mendoza y Mekorot, a cargo de un representante de esa empresa, el gobernador y DGI (Departamento General de Irrigación). Esto ha generado indignación y recelos entre las Asambleas y organizaciones ambientales, ya que se trata del recurso hídrico tan valioso para nuestra provincia y que siempre está siendo atacado.
A pesar de tener instituciones con reconocimiento internacional como INA (Instituto Nacional del Agua), IANIGLA- CONICET (Instituto Argentino de Nivología Glaciología y Ciencias Ambientales) Unidad Ejecutora dependiente de CONICET, IADIZA- CONICET ( Instituto Argentino de investigaciones de Zonas Áridas), INTA (Instituto Nacional Tecnología Agropecuaria), UNC (Universidad Nacional de Cuyo), Universidades Privadas, ONG, que cuentan con profesionales/ investigadores, altamente calificados que pueden dar las respuestas a las necesidades de cambio, Alfredo Cornejo decidió cerrar el acuerdo con una empresa extranjera que se haga cargo del agua de los mendocinos..

El Gobernador pretende desarrollar un PLAN MAESTRO hasta 2050 para administración y gestión del agua y emplear tecnologías que nos enseñaría “Israel”. Incluso se modificará la Legislación vigente sobre Aguas. Ley de Aguas de 1884.
Incluida Mendoza, son 12 las provincias que firmaron convenio con Mekorot a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI): un organismo autónomo e interestatal que, creado en 1959, queda por fuera del control, del monitoreo y de la normativa nacional vigente que rige para las provincias.

Los convenios se hicieron sin licitación previa, sin consulta popular, con la contratación directa de un servicio que podrían haber prestado organismos científicos, instituciones, universidades, profesionales y académicos locales, que vivencian además la propia crisis del agua y las consecuencias socioambientales.
Desde el año 2020, el agua comenzó a considerarse un activo en la bolsa de Wall Street. Como con el petróleo, el trigo, el oro, hoy se puede especular con el bien natural que fue reconocido como Derecho Humano imprescindible por la ONU en 2010 y por la OMS en 2014. Y especulando, cada una de las provincias que firmó con Mekorot-con RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) o sin él- lotea sus bienes naturales al mejor postor.
En el portfolio minero del Ministerio de Economía puede accederse a los minerales puestos a disposición de las corporaciones y los capitales que las grandes potencias -disfrazadas de ONGs, filantropía, empresas y privados unipersonales- pueden explotar y llevarse, sin demasiados impuestos ni requisitos. Así con el petróleo, el gas el oro, la plata, el manganeso, el zinc, el molibdeno, el litio, los minerales raros, el cobre, el plomo, el uranio, el hierro, y todo aquel bien que, descansando debajo de la tierra nutre, pero explotado por la avidez y la desidia de los gobiernos locales y los capitales extranjeros, contamina.
Y como agua es lo que se necesita para los proyectos extractivistas que el Imperio reclama, Argentina, sexto país del mundo en reserva de agua dulce, en silencio, a espaldas del pueblo, contrató los servicios de Mekorot, empresa de agua de Israel, estado genocida que desvía el agua para consumo de una población en desmedro de otra, asignándole un valor comercial, un precio al bien público, midiendo, a través de su sistema de inteligencia artificial, cuánta agua se consume en la región.
¿Por qué el Chile minero se sacó de encima Mekorot?

Chile decidió no renovar su convenio con la empresa estatal israelí de aguas Mekorot para el manejo hídrico en la Región del Biobío debido a una intensa presión ciudadana y diversas denuncias por irregularidades, incluyendo la falta de entrega del informe final.
El acuerdo, firmado el 1 de junio de 2023, contemplaba la elaboración de un Plan Regional de Gestión de los Recursos Hídricos por USD 329.412 y una vigencia de 12 meses. Cuando fue anunciado, el Gobierno Regional afirmó que permitiría convertir al Biobío en una región pionera en gestión hídrica estratégica. Sin embargo, el informe final nunca se entregó.
El convenio fue suscrito durante la administración del entonces gobernador regional Rodrigo Díaz Worner, quien además presidía la Corporación Regional de Desarrollo del Biobío y actualmente es investigado en el marco del Caso ProCultura, una de las aristas del denominado Caso Convenios que indaga millonarias transferencias de recursos públicos a fundaciones.
El organismo fiscalizador inició una investigación que aún se encuentra en curso. En paralelo, distintas organizaciones sociales impulsaron movilizaciones que sumaron presión para que el contrato no fuera prorrogado.
Paralelamente, en Argentina, el gobierno de Javier Milei avanza en el proceso de privatización de AySA. En este contexto, el pliego de licitaciones autoriza a recibir ofertas de empresas internacionales con experiencia en gestión hídrica, entre las que podría figurar Mekorot, que ya mantiene acuerdos de consultoría en varias provincias argentinas y ha expresado interés en el mercado regional.
Analistas sostienen que la salida de Chile podría impulsar a Mekorot a redoblar esfuerzos en otros países de la región. “Tras el revés en Biobío, es lógico que busquen oportunidades en procesos de apertura como el de AySA”, comentó un experto en recursos hídricos. La autorización del gobierno actual que participen empresas extranjeras abre nuevamente el interrogante sobre que papel jugará la firma israelí.
