Te asustaban con el Viejo de la Bolsa —aunque hoy deberíamos decir «el adulto mayor de la bolsa»—; algunos podrían decir que ese hombre es Caputo.
En el Litoral era «la Solapa», ese espectro femenino que acecha a los niños que no duermen la siesta. Es muy conocida en nuestra región, pero no es Karina Milei. También te asustaban con el Cuco, esa criatura ficticia usada para disciplinar a través del temor, que hoy se puede confundir con «los kukas».
Ya nada de esto parece asustar a los argentinos.
Todo indica que el verdadero terror está en el cierre de empresas y negocios. Los despidos, la pérdida de trabajo y de ingresos, sumados a la caída de la recaudación y al endeudamiento de toda la sociedad.

Otra vez aparece la inflación, pero hoy acompañada de recesión. Le llaman «estanflación»: no la conocemos, nunca la vivimos, y esto sí es de terror.
¿Cómo llegamos a este punto? ¿Qué ha pasado?
Ya no pueden asustarnos como a chicos; no somos niños, pero el pasado Viernes 13 recordamos a Jason. Ese sí que asusta: Jason y su motosierra.
Muchos se ilusionaron, creyeron y confiaron, pero hoy empiezan a descubrir quién está detrás de la máscara.
En Argentina, se llama Milei.

Detrás de la máscara aparecieron temas de corrupción que involucran al Presidente, a su hermana, a ministros y exministros.
La Vicepresidenta denunció al exministro de Defensa, hoy diputado nacional y aspirante a la gobernación de Mendoza: «Debe rendir cuentas ante la Justicia», sentenció.
El Jefe de Gabinete, con la nuestra, con la tuya, llevó a su esposa a Nueva York como parte de la comitiva presidencial, justificándose en que el iba a «deslomarse» trabajando.

Frente a esto, Jason dijo —en defensa del viaje de la esposa de Manuel Adorni— que era un «costo marginal», argumentando que el uso del avión presidencial para trasladar a un familiar no genera un gasto adicional significativo para el Estado. ¿Será esto parte del cambio cultural que se pretende llevar adelante?
Muchos argentinos han padecido la motosierra de Jason: jubilados, personas con discapacidad, docentes y todos aquellos que pierden su empleo, los que no llegan a fin de mes y los que día a día suman deuda sin saber cuándo terminará este Viernes 13 eterno.
La inflación sigue subiendo, las tasas de interés ahogan la economía, caen las ventas y el consumo, la recaudación se desploma y las cuentas no cierran. Menos trabajo, menos producción, deterioro en la salud, la educación y la seguridad; mientras tanto, Milei viaja por el mundo vendiendo una Argentina que no es.

El plan, si alguna vez lo hubo, necesita ser corregido en forma urgente, pero ya no admite sacar más conejos de la galera.
La guerra condiciona y acelera la toma de medidas.
No habrá inversiones para Argentina: la próxima suba de tasas en EE. UU. impactará en la deuda y en la posibilidad de conseguir préstamos.
El aumento del petróleo impactará en todos sus derivados, traduciéndose en inflación y recesión mundial.

Este panorama solo nos adelanta un Viernes 13 que la administración Milei no podrá imputar a nadie más que a su propia torpeza.
De la hiper a la estanflación
Jason dice que nos sacó de la hiperinflación y muchos avalan sus dichos, pero nadie dice que nos llevó a la estanflación, el peor de los escenarios.
Algunos se preguntarán cómo salir de ella; la verdad es que mejor es no saberlo, ya que creo que Milei no lo hará: no puede abandonar la motosierra, no dejará de ser Jason.
Como es más fácil salir de una hiperinflación que de la estanflación, te propongo que pienses: ¿cómo harías vos para salir de este laberinto?
Por Carolina Jacky
