A poco más de un mes de haber asumido la conducción nacional de la Unión Cívica Radical, Leonel Chiarella enfrenta su primer conflicto interno. El intendente de Venado Tuerto -que busca sellar la unidad en la UCR- se encontró rápidamente con una escalada de tensiones que ya llegó al Comité Nacional: un sector del partido pidió que se le retire la identificación partidaria a uno de los bloques radicales en Diputados.
El planteo fue presentado a través de una nota firmada por los legisladores que integran Provincias Unidas: Mariela Coletta, Pablo Juliano, Martín Lousteau, Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán. En el documento reclaman ser reconocidos como la única expresión orgánica de la UCR en la Cámara baja y buscan impedir que otros legisladores utilicen el nombre del partido.

Entre sus argumentos, los diputados firmantes señalan que el sello del partido debe estar asociado a una conducta alineada con el ideario histórico del radicalismo.
En la actualidad, la bancada radical se encuentra fragmentada en dos grupos: cinco diputados responden a Provincias Unidas, bajo la conducción de la santafesina Gisela Scaglia (PRO), mientras que otros seis integran el bloque encabezado por la mendocina Pamela Verasay, delfín de Alfredo Cornejo, que conserva el sello tradicional.
“Es extemporáneo el planteo”, señalaron en el entorno del sector apuntado. En ese sentido, explicaron que en diciembre -previo a la conformación de los bloques- hubo dos reuniones, una en la que se planteó mantener un solo bloque, respetando las diferencias e incluso dando cierto libre albedrío en las votaciones; y una segunda, donde se oficializó la salida de los legisladores al bloque de Provincias Unidas.
“Le hicieron lo mismo a (Mario) Negri, a (Rodrigo) De Loredo. Es su modus operandi”, remarcaron a este medio. Y apuntaron contra el expresidente del partido: “Martín Lousteau lo hizo las dos veces anteriores. Y ahora otra vez”.

El malestar en el sector identificado con el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, se retrotrae a un debate sobre el rumbo que debe tomar el partido. El sector referenciado en el mandatario apunta a renovar el partido y también acercarse al electorado que hoy ostenta La Libertad Avanza y antes -sostienen- era radical. El otro espacio intenta mantener las banderas históricas de la UCR.
“Si sos radical tenés que quedarte en el bloque, pese a poder votar diferente”, remarcó otro referente del partido. Además, un legislador del bloque apuntado por Lousteau y compañía explicó: “El bloque radical busca ser un partido moderno, de unidad. Que vea cómo se ha transformado el país y la sociedad”. Y sentenció: “Ellos quieren el radicalismo que ya no existe más”.
Y en medio del debate y la disputa simbólica por el sello, subyace una dura realidad: el radicalismo pasó de tener un bloque de 33 diputados a quedarse solo con 12 y divididos en 3: las dos bancadas mencionadas y el monobloque de Karina Banfi.
Desde el bloque que hoy lleva el rótulo de UCR, advierten que Provincias Unidas “dice una cosa y hace otra”. “Ellos dieron quorum en la ley de Presupuesto. Y se abstuvieron, no votaron en contra. En lo discursivo son opositores, pero en las acciones le hacen el juego”, aseguraron.
“Hay una tensión muy fuerte dentro del partido. Hay que convertirlo en una herramienta que lea a la ciudadanía. No es LLA o Provincias Unidas”, resaltó un dirigente histórico del radicalismo.

Pese al enfrentamiento, cerca de Cornejo sostienen que “la puerta al diálogo está siempre abierta”. Y apuntaron: “El trabajo de unir el radicalismo es de la conducción. Nosotros hicimos todos los esfuerzos. El que se fue, que venga. No lo vamos a ir a buscar”.
Cornejo fue el principal gestor de la alianza entre el frente provincial Cambia Mendoza y La Libertad Avanza para las elecciones legislativas de 2025, obteniendo un triunfo rotundo en su provincia. Ha manifestado su intención de proyectar esta coalición hacia el futuro, declarando que se imagina a ambos sectores «enfrentando el 2027 juntos».
Cornejo ve al radicalismo como un socio estratégico de La Libertad Avanza que debe aportar gobernabilidad y sustento parlamentario para garantizar un cambio de modelo en el país “La conducción actual no puede ignorar que los radicales están apoyando este cambio de rumbo”, asegura.
El mendocino defiende que el radicalismo debe acompañar los cambios de fondo en la macroeconomía de la ultraderecha y los intereses del JP Morgan. Sostiene que los argentinos que buscan un cambio «deben estar todos del mismo lado» y que alinear los intereses de las provincias con los de la nación es el único camino para la estabilidad.
Este miércoles a las 19 hay una reunión de la mesa directiva del Comité Nacional de la UCR. Sin embargo, la cita estaba pautada de antemano y -de momento- no tiene previsto tratar este planteo legislativo en ese encuentro, que será virtual. El dato: una de las firmantes del pedido debería participar del convite.

Según pudo saber, Chiarella no va a hacer ninguna declaración al respecto. Él y su entorno están enfocados en armar una agenda con presencias en todo el país. “No se va a mover de su foco que es trabajar para lograr unidad”, ratificaron en su entorno.
La intención es que los sábados y domingos, que es cuándo baja un poco la actividad en Venado Tuerto (donde es intendente), viaje a diferentes provincias. Este fin de semana arranca en San Luis y Cruz del Eje, donde el domingo va a participar de un homenaje a Arturo Illia en la casa en la que vivió.
El detonante: el Presupuesto y dos leyes clave

El reclamo se apoya en la forma en que votaron los diputados del bloque UCR durante el tratamiento del Presupuesto nacional, puntualmente en el Capítulo XI, que proponía derogar la Ley de Financiamiento Universitario y la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Votos cruzados y acusaciones de desobediencia partidaria

Según detallaron los firmantes, en esa sesión “tres diputadas y diputados votaron a favor de la derogación, dos se abstuvieron y solo uno votó en contra”, a pesar de que la conducción partidaria había fijado una postura contraria, que incluso fue leída en el recinto.
Para los legisladores de Provincias Unidas, ese accionar resulta “incompatible con los principios históricos del radicalismo, su Carta Orgánica y las decisiones de sus órganos de conducción”.
Quiénes firmaron el reclamo

La carta lleva la firma de Mariela Coletta, Pablo Juliano, Martín Lousteau, Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán, todos integrantes del bloque Provincias Unidas, quienes solicitaron que ningún otro bloque parlamentario utilice la denominación “Unión Cívica Radical” si no respeta estrictamente los lineamientos partidarios.

En el documento, sostienen que hoy ningún bloque concentra a la mayoría de los diputados radicales, por lo que —afirman— nadie puede arrogarse la representación exclusiva del nombre.
Un radicalismo partido en varios bloques
La disputa se da en un contexto de fragmentación creciente. Tras las últimas elecciones, la UCR quedó partida en distintas expresiones parlamentarias, reflejo de la falta de una estrategia nacional unificada.
Cómo quedaron armadas las bancadas
En el bloque UCR permanecieron los mendocinos Pamela Verasay y Lisandro Nieri, los chaqueños Gerardo Cipolini y Guillermo Agüero, el entrerriano Darío Schneider y el correntino Diógenes González.
En tanto, Provincias Unidas agrupa a Lousteau, Coletta, Juliano, Rizzotti y Zigarán, entre otros dirigentes que compitieron por fuera de las alianzas provinciales con La Libertad Avanza.
La respuesta desde el bloque UCR

Desde el sector que conduce Pamela Verasay rechazaron la acusación y señalaron que fueron los diputados de Provincias Unidas quienes rompieron la posibilidad de mantener un bloque unificado.
La mendocina aseguró que buscó preservar la unidad, incluso habilitando la libertad de acción al momento de votar, pero que esa propuesta fue rechazada por sus correligionarios.
En el bloque UCR la carta cayó mal y recordaron antecedentes de fracturas internas durante gestiones anteriores sin que el partido interviniera sobre el uso del nombre.
Un debate que mira al 2027
La pelea por el sello UCR no se limita al Congreso. La interna también atraviesa el armado nacional y provincial del radicalismo, con tensiones expuestas en la composición de la Mesa Ejecutiva y en procesos electorales locales, como los comicios municipales de este febrero en Mendoza.
