A mediados del mes de julio de este año, en medio de la crisis social y el crudo invierno, la Ciudad de Mendoza dio un paso significativo en su compromiso con las personas en situación de calle, al llevarse a cabo la firma de un convenio para proporcionarles refugio nocturno durante este invierno.
El compromiso público privado se selló en una reunión que contó con la participación del intendente Ulpiano Suarez; el Padre Marcelo de Benedectis, delegado episcopal para la Pastoral Social del Arzobispado de Mendoza; y el Grupo Huentala, liderado por el empresario Julio Camsen y representado en esta ocasión por María Staneloni y Eduardo Marticorena.
“Fruto del trabajo conjunto con el Arzobispado y la Pastoral Social de Mendoza, el sector privado (Grupo Huentala), el Liceo Militar General Espejo y el gobierno provincial, hemos habilitado un espacio para que personas en situación de calle puedan pasar la noche y protegerse del invierno. Esta dolorosa realidad se aborda con acciones concretas y una mirada humana. Por eso, desde la Ciudad agradecemos a quienes se han sumado a este trabajo en equipo”, manifestó en su momento el jefe comunal Ulpiano Suarez.

“Hace más de 10 años que venimos caminando con personas en situación de calle y lo que hemos visto, lo que agudizó la situación, fue el número creciente de ellas, no sólo de hombres sino también de mujeres y jóvenes. Con un invierno muy crudo que apareció no podíamos no dar una respuestas”, comentaba el Padre Marcelo de Benedectis.
Además, expresaba “Con el intendente Ulpiano Suarez hemos estado en comunicación sobre este tema y armamos una mesa de diálogo, de trabajo, donde él convocó a personas del gobierno provincial y de la Pastoral Social. Fuimos elaborando, pensando juntos y se unieron voluntades del sector privado, que es el caso del Grupo Huentala para dar un lugar muy digno, y del Liceo Militar, a partir de esta vinculación que el municipio tiene con las instituciones”.

De esta manera, el Grupo Huentala, liderado por el empresario Julio Camsen, cedió gratuitamente, desde este 17 de julio hasta el 31 de agosto, un salón en su establecimiento hotelero ubicado en calle San Juan 989, equipado y acondicionado para funcionar como refugio nocturno temporal.
Así, este espacio brindó asilo, entre las 20 de la noche y las 9 del día siguiente, a personas en situación de calle (hombres de 50 a 65 años), siendo el horario de ingreso entre las 20 y 21. Además, el grupo proporcionará desayunos y artículos de higiene.

En una entrevista con Gabriel Conte en Radio Jornada, el vocero del Arzobispado Marcelo De Benedectis señalaba la grata experiencia durante las primera semana de apertura «Cuando se quiere se puede, cuando hay confianza entre los actores de que cada uno va a poner lo suyo y lo va a hacer bien. Hay dos celadores de la municipalidad, preventores en la puerta. Empezamos con 15 personas, después 20 y al cuarto día teníamos las 40 camas ocupadas. El lugar es precioso: está limpio, todas las camas hechas por ellos mismos, los baños están impecables, habilitaron un baño para ducha. El desayuno lo brinda el hotel. Es una experiencia positiva e integral. El otro día fui a primera hora y me dijeron que habían roncado toda la noche y que entre ronquidos había mucha tos. Está yendo un médico de la municipalidad a hacer controles y revisar. También se está llenando un curriculum para ver qué experiencias y capacidades tienen a ver si podemos superar una situación crítica».
Una buena! Más de la mitad de las personas que pasaron por el Refugio Huentala consiguieron trabajo

El Refugio Temporal de Emergencia -impulsado por la Municipalidad de Mendoza, la Pastoral Social del Arzobispado y el grupo empresarial Huentala- brindó asistencia a 62 personas durante 45 días, ofreciéndoles alojamiento, apoyo psicosocial y oportunidades laborales en las semanas más frías del año.
«Este es el camino. No es asistencialismo. Es dar un horizonte de futuro», resaltó Marcelo De Benedictis, sacerdote y vocero del Arzobispado de Mendoza, en diálogo con el programa «Primeras Voces» de Radio Nihuil.
El equipo, compuesto por trabajadores sociales, psicólogos y operadores, ofreció talleres de capacitación laboral y espacios de contención para las personas alojadas.

Además de las iniciativas laborales, el refugio proporcionó atención médica a los participantes. Se gestionaron turnos para consultas odontológicas, exámenes clínicos y tratamientos especializados. También se realizaron trámites para la obtención de DNI, un paso clave para que los beneficiarios puedan acceder a derechos fundamentales como el empleo y la salud.
«En 45 días no hubo ningún episodio de violencia, de maltrato, nada (…). Entre ellos se han organizado para conseguir vivienda, alquilar un lugar entre todos y dejar la calle. Y los que consiguieron trabajo cumplían a rajatabla el horario. Se iban bien afeitaditos. Realmente un paso adelante en la existencia» señaló De Benedictis y agregó que mas de la mitad de las personas alojadas recuperaron la dignidad de tener un trabajo.
Una medida ejemplar!
