No podés vivir en base a encuestas. No podés levantarte y realizar una encuesta de opinión pública para ver si arrancás el día poniendo primero un pie izquierdo o un pie derecho, hacer otra encuesta sobre el color de la corbata o la forma de saludar a los vecinos. Ese accionar habla más de inseguridades que de confianza.
Lo mismo le pasa al gobernador Rodolfo Suarez que contrata encuestas cada 15 días para ver si su imagen de popularidad baja o sube, si los mendocinos están contentos con algún tema mediático del momento o lo desaprueba… 20, 30, 40 por ciento de numeritos subjetivos que no llevan a nada y que responden a un trabajo «toqueteado a favor» de quién paga la consulta. Un sofisticado «Rasputín» del siglo XXI que aplica la vieja estrategia de «mentime que me gusta».

Si un político gestiona «en base a encuestas» quiere decir que no tiene ni nunca tuvo un plan de gobierno, solo un cúmulo de parches e improvisaciones. Muchas veces un piloto de tormentas tiene que hacer cosas por fuerza mayor que no son aplaudidas en su momento por la mayoría, «duros torniquetes» de emergencia, pero si el objetivo es claro y es para llegar a un buen final, el aplauso será en el momento justo por el resultado positivo, más allá del mal recuerdo del turbulento proceso.
Ya casi a su final de gestión, Rodolfo Suarez dejó a los mendocinos que depositaron su confianza con su voto ( un 51,67% de los sufragios) con las manos vacías. Su obra y su legado será recordado en la memoria de los mendocinos como una serie de promesas de «cosas que podían haber sido y no se hicieron» y unos maravillosos dibujitos digitales en 3D que solo ilustraban «el humo mediático» de algo que nunca existió en realidad.

Ni Walt Disney se animó a tanto! En medio de una provincia endeudada en millonadas de dólares por fondos buitres que dejó su par Alfredo «Cara de Piedra» Cornejo… Rody empezó a hacer cada año «dibujitos» con el presupuesto provincial, saraseando en números subejecutados bajo la excusa de gastar para «el impulso de la obra pública», pero que finalmente no se concretaban en ese año y se pateaban para el próximo, el próximo y el próximo. Un claro ejemplo de los «dibujitos» económicos están en lo poco que se hizo para mejorar el estado de las escuelas públicas de Mendoza en cuanto a la infraestructura, meriendas «saludables» y material didáctico para docentes y alumnos, ni hablar de salarios. Lo mismo sucedió en Salud, en Seguridad, en Vivienda, en obras hidráulicas, en rutas, en puentes y en todo lo que anda mal en Mendoza.

A esto se suma las reformas estructurales que el décimo gobernador de la provincia desde la recuperación de la democracia en 1983 prometía, mandaba fruta a los medios bancados por la millonaria pauta gubernamental, y nunca se hicieron por la torpeza en las mismas formas de cómo eran presentados las propuestas «a debate popular»: la minería, la reforma de la Constitución provincial, la reforma Educativa…y bla bla.

A esto se suma las grandes obras dibujadas que solo quedaron en hermosos gráfico digitales que fueron disfrutados por días «por la gilada». En esa galería que nos regaló el ilustrador Rodolfo Suarez imaginamos un «Portezuelo del Viento», un «Ecoparque», una «Terminal de Omnibus», un centro turístico ficcional como «El Azufre», un supuesto desarrollo del «Perilago de Potrerillos», un nuevo «Puente del Inca» con trencito incluido…







Sin dudas Rody nos invitó a soñar una Mendoza que nunca existió. Realmente no valoramos su labor de hacernos «soltar la imaginación». Somos unos desagradecidos!
Si la gestión de Suarez fue «más deseo» que «realidad», dejó una provincia con una enorme lista de obras públicas adeudadas, el millonario saldo de deuda que se debe pagar en el 2023, una obras social como OSEP vaciada, un alto índice de desocupación e indigencia, una enorme deuda en viviendas, el olvido de la Mendoza del interior y un legado testimonial de «quise pero no pude».

Entonces nos preguntamos ¿Para qué quiso ser gobernador? ¿Cuál era su plan de gobierno que nunca nos enteramos? ¿Solo la gestión fue un par de lindas fotos, desfiles vendimiales y actos patrios? ¿Solo fueron largas sesiones de cama solar y bellas reposeras de fin de semana?

Afortunadamente, tras el Mundial, las vacaciones de verano y la Vendimia, el gobernador aplicará la mediocre estrategia «No hagamos nada, así ganamos las elecciones» y llegará a su final de su mandato, impoluto, sin stress, tostado y con ganas de irse a vivir a Buenos Aires, para «hacer» de senador nacional en el Congreso y que su hija preferida tenga más accesibles las salidas nocturnas por los boliches de Palermo y Puerto Madero.
Fin del dibujito.
