El caso Próvolo, el mayor episodio de abusos eclesiásticos en la historia de Mendoza está en el freezer. Hoy los sobrevivientes se manifestaron en Tribunales denunciando que la Iglesia «pone trabas»

Actualidad Mendoza

El 25 de noviembre de 2016 salían a la luz los primeros detalles tenebrosos de un caso que terminaría por convertirse en el mayor episodio de abusos eclesiásticos en la historia de Mendoza e, incluso, uno de los más importantes en el país: el Caso Próvolo. Tres años después, también un 25 de noviembre -pero de 2019- un tribunal mendocino condenaba a los dos curas (Nicola Corradi, quien ya falleció, y Horacio Corbacho) a 45 y 42 años de prisión tras encontrarlos culpables de los delitos de abuso sexual de niños sordos y niñas sordas en el instituto, además de episodios de corrupción de menores. Por los mismos delitos, el ex jardinero Armando Gómez fue condenado a 18 años de prisión, mientras que en septiembre de 2018 el ex monaguillo Jorge Bordón había sido condenado a 10 años de prisión, también por esos delitos.

Este miércoles 24, a un día de que se cumplan los 5 años desde que salieron a la luz las primeras y escalofriantes denuncias y de que se cumplan los 2 años de la histórica condena contra los curas abusadores, sobrevivientes de los abusos en el instituto religioso de Luján de Cuyo y sus familiares se concentraron en la escalinata de los Tribunales provinciales denunciando que la Iglesia Católica está poniendo trabas en el avance de la causa.

Cabe destacar que el tiempo estimado para la finalización del segundo juicio eran seis meses, pero sólo han declarado cinco víctimas. La misma tiene a dos monjas imputadas junto a otras autoridades y empleadas del Instituto «Este segundo juicio carece de perspectiva de discapacidad y de perspectiva de género. Sin realizar los ajustes correspondientes para llevar adelante un juicio que no revictimice y vulnere los derechos de sobrevivientes y familiares» sostuvieron los manifestantes.

En ese marco, exigieron justicia y denunciaron “que la Iglesia Católica, a través de sus abogados, revictimiza, censura y persigue” tanto a sobrevivientes de las vejaciones “como a periodistas y otros actores fundamentales en este proceso, violando los derechos de la libertad de expresión y denunciando a abogados de sobrevivientes. Por todo esto, junto a Xumek hemos  decidido realizar una ampliación de la denuncia ya presentada en el año 2020 en la ONU”.

Aseguraron que las víctimas no tienen intérpretes de lenguas de señas porque los profesionales oficiales fueron denunciados penalmente por, supuestamente, tergiversar las declaraciones de los chicos sordos en perjuicio de las monjas.

Y es que más allá de los aniversarios que se cumplen este jueves 25 de noviembre, también por estos días transcurre con un insólito hermetismo el segundo de los juicios por los abusos a los ex estudiantes del instituto religioso y que tiene a 9 mujeres imputadas, entre ellas dos monjas. Las otras 7 imputadas son la ex representante legal del instituto, una psicóloga que se desempeñaba en el lugar, la ex cocinera del Próvolo y cuatro ex directoras. A excepción de una de las religiosas -que tiene imputaciones como autora de los abusos también, al igual que los curas ya condenados-, las otras 8 mujeres están en el banquillo de acusadas como partícipes primarias de los abusos “por omisión” (es decir, se considera que no denunciaron o intervinieron de alguna forma para evitar los abusos que tenían lugar en el instituto de calle Boedo de Carrodilla).

A su vez, adelantaron que realizarán una ampliación de la denuncia contra el Vaticano ya presentada en el año 2020 en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por los casos de abusos sexuales eclesiásticos donde detallarán las situaciones que están viviendo los niños y jóvenes durante esta segunda instancia.