CABA: ¿Provincia o Capital Federal de todos los argentinos y argentinas?

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En relación a lo que sucede y es de público conocimiento posterior a la firma del DNU 241/2021 establecido por el Presidente Alberto Fernández e inmediata puesta en escena mediática de Horacio Rodríguez Larreta, la corporación mediática, es misma que siempre fue cómplice histórico de desestabilizar la democracia y el Poder Judicial, que discrepa del principio fundamental del derecho de “hacer justicia”, encontramos la necesidad de clarificar conceptos respecto a la autonomía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En un contexto histórico y cronológico comenzamos en 1852, con la caída de Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros nuestro país comienza una etapa de institucionalización que deriva en la firma de la Constitución Nacional en 1853, dando lugar a una construcción de un estado, sus poderes entre otros instrumentos normativos. En un ejemplo claro de la expresión utilizada por muchos historiadores de que “en Argentina la historia es cíclica” la por entonces Provincia de Buenos Aires expresa su negativa a principales puntos de está constitución tales como el libre comercio en el territorio, redistribución de riquezas provenientes de rentas nacionales, libre circulación de los ríos, entre otros. Esta negativa de la élite porteña deriva en la creación del Estado de Buenos Aires. Cabe destacar que durante el período de separación de ambos estados, Buenos Aires contaba con una beneficiosa situación económica, ya que disponía del total de ingresos por la renta aduanera, mientras que la Confederación Argentina, contaba con un recortado presupuesto para afrontar sus gastos, algo no muy distantes de la realidad actual.

Por solicitud de los gobernantes unitarios de Buenos Aires, Bartolomé Mitre y Valentín Alsina, se retiraron los representantes Constituyentes, desconociendo así la Constitución Nacional que establecía un régimen de gobierno federal, y sus autoridades elegidas en 1854, Justo José de Urquiza y Salvador María del Carril, cómo presidente y vicepresidente respectivamente. Tras años de conflictos que derivaron el la Batalla de Pavón, con triunfo de Buenos Aires, imponiendo así la incorporación de está provincia como central políticos y económica del país, y asumiendo la presidencia el ex gobernador de Buenos Aires, Bartolomé Mitre.

La reforma Constitucional de 1994 nos deja en evidencia el intento de otorgamiento de autonomía a la Ciudad de Buenos Aires amparada en el art. 194 de la misma, sustituyendo el rango de Provincia por el de municipio, algo que rápidamente fue abordada por la Ley Cafiero. La Ciudad de Buenos Aires dicta en 1996 un estatuto organizativo, el cual es propio de la organización de un municipio, pero que llamaron “Constitución de la Ciudad de Buenos Aires” autoproclamando así, una falsa autonomía de carácter provincial. Desde la Constitución Nacional se menciona a la Ciudad de Buenos Aires como “Capital Federal” lo que desde el derecho constitucional se entiende cómo territorio federal, y ningún territorio federal puede desconocer un DNU y una orden presidencial.

Es necesario recalcar que desde los distintos gobiernos que condujeron los destinos de nuestro país, se permitieron distintos atribuciones que enaltecieron y afirmaron este ímpetu de autonomía, el traspaso y creación de la Policía de la Ciudad, la creación de la IGJ, cómo así también, atribuciones en materia jurisdiccional y judicial. La situación actual, es derivada de lo antes mencionando, como también de los métodos de enseñanza, quienes nos explican a la Ciudad de Buenos Aires, con autonomía provincial, y desconocen en muchos casos cierta parte de la historia de conformación de nuestro país, es momento de que las nuevas generaciones entienda, la necesidad urgente de federalizar la Argentina, no solo en un discurso, si no en la realidad en materia de gestión y construcción de políticas públicas, cerrar una grieta histórica entre unitarios y federales que atraviesa inconscientemente los intereses de los argentinos y argentinas.

En definitiva, y lejos de lo que sus gobernantes expresan, la ciudad de Buenos Aires, es de todos y todas.

Por Francisco Piriz Carossia – Grupo Argentina