Una encuesta revela que la mitad de los mendocinos descree que el sistema sanitario provincial esté preparado para el COVID-19

Actualidad Mendoza

A partir de la situación de emergencia sanitaria decretada en el país y en la provincia de Mendoza por la pandemia de COVID-19 (coronavirus), y luego de más de 50 días de aislamiento social, preventivo y obligatorio, la ministra de Salud provincial, Ana María Nadal mantuvo una reunión por videoconferencia con senadores y diputados para dialogar sobre el estado sanitario de la provincia cuyana.

Ante los legisladores la ministra contó que “la provincia está preparada, esperemos que este efecto de cuarentena, de aislamiento tenga el efecto deseado de aplanamiento de la curva para que nuestra capacidad instalada en equipamiento pueda dar la respuesta adecuada. Pero estamos bien, organizados y muy ocupados trabajando”.

No obstante, más allá de los discursos oficiales, desde el Foro por una Salud Inclusiva realizaron un relevamiento integral sobre cómo vive el mendocino y el personal sanitario este difícil momento de pandemia.

El objetivo que tuvo esta encuesta fue verificar el grado de conocimiento que tiene la población respecto de la nueva enfermedad COVID-19, el impacto en la vida cotidiana de este problema de salud y las situaciones de violencia de género, además de conocer el nivel de aceptación a las políticas de los gobiernos nacionales y provinciales frente a la pandemia.

¿Qué saben los mendocinos sobre el Coronavirus?

Entre los datos más relevantes que arrojó la encuesta, podemos mencionar que uno de cada dos mendocinos se informa a diario respecto del avance de la COVID-19. Asimismo, pese a no informarse todos los días, el 70 % de los encuestados consideró estar informado sobre la situación de emergencia actual. En ese sentido, el 94 % manifestó un conocimiento claro sobre los síntomas que presenta la enfermedad.

Respecto a la fuente de consulta, las preferencias de la población general están encabezadas por noticieros televisivos 64.1%, diarios online 55% y redes sociales 40.7%, mientras que las fuentes primarias (páginas web de la OMS, Ministerio de Salud de la Nación y Ministerio de la provincia) son consultadas con menor frecuencia. El portal del Ministerio de Salud de la Nación es el que registra mayores consultas en la población general (31.3%).

Esta situación se invierte en la población de trabajadoras/es de la salud. Un 56.9% se informa a través del sitio web del Ministerio de salud de la Nación, seguido por noticieros (48.1%) y los diarios online (45.9%).

Las medidas preventivas de los mendocinos ante el COVID-19

Por otra parte, uno de los puntos más alentadores fue que casi la totalidad de los encuestados aseguró haber implementado medidas de higiene en su rutina (lavado de manos y uso de alcohol en gel) y de seguridad (especialmente, uso de tapabocas).

Al relevar el cumplimiento de la cuarentena por parte de los encuestados/as, el 79.6% afirmó haber respetado estrictamente la cuarentena, un 12.3% manifestó haberla incumplido una vez y otro 8% 2 veces o más.

Respecto al cumplimiento por parte de la población de las medidas de aislamiento, el 58.7% de las personas encuestadas respondió que se ha cumplido “mucho o bastante”, el 23.7% “algo” y un 17.5% considera que “poco o muy poco”. Esta consideración positiva respecto al cumplimiento de la cuarentena, es levemente superior desde la óptica de los trabajadoras/es de la salud.

En el gran Mendoza se percibe mayor grado de cumplimiento a la cuarentena (63.7% mucho-bastante) respecto al resto de la provincia (47.8% mucho- bastante).

En cuanto a las decisiones políticas implementadas hasta el momento, el 97 % de los mendocinos consultados manifestaron estar de acuerdo con las decisiones troncales que llevaron a cabo los funcionarios, aunque el 50 % soslayó que no cree en la información diaria que brinda el Ejecutivo –tanto nacional como provincial– sobre el avance de la pandemia.

Por otro lado, el 47.9% de la población considera importante que se autoricen las salidas a un máximo de 500 metros del hogar. En contraposición, un 39.9% se opone a la autorización de dichas salidas. Un 5.5% cree que hay que autorizar todo tipo de salidas de esparcimiento incluidas aquellas que contemplen más de 500 metros.

Contexto social y emocional

Entre los datos más preocupantes, se revela que más del 50 % de la sociedad mendocina sufrió o sufre sentimientos de estrés, tristeza, incertidumbre y aburrimiento.

Hay que recordar que las políticas de aislamiento necesarias para la prevención de COVID-19 han derivado en muchos casos en un aumento de las situaciones de violencias por motivos de género. Esta situación se vio agravada debido a que muchos profesionales fueron reasignados por el avance de la pandemia y el sector sufrió una baja sensible de recursos humanos y materiales para el abordaje de esta problemática.

Si bien sólo el 2,5 % de mujeres encuestadas refiere haber sufrido situaciones de violencia de género durante la aplicación de las políticas de aislamiento, el 56,3 % de ellas no accedió a ningún tipo de ayuda, y en el caso de quienes sí lo hicieron, fue a través de su entorno más cercano (el 37 %).

«Preocupa el riesgo en que pueden estar las mujeres y las personas integrantes de los colectivos LGTBIQ+ al no contar con ayuda y la escasa participación de organismos públicos. Consideramos que es necesario avanzar en la promoción y difusión de canales de las vías de acceso a servicios especializados en materia de género, y que se adapten a este nuevo contexto de convivencia social frente a la pandemia», afirman desde el Foro por una Salud Inclusiva.

El descreimiento de los mendocinos ante la preparación del sistema sanitario provincial

En relación al sistema de salud provincial, el 41.5 % de la población general y el 52.5 % de trabajadores del ámbito de la salud consideran que el sistema no se encuentra preparado para afrontar la pandemia.

Trabajadores/as de salud

La emergencia sanitaria global causada por la pandemia de COVID-19 supone uno de los desafíos más importantes a los que los trabajadores de la salud se hayan tenido que enfrentar. El estrés laboral producto de los cambios constantes en la organización de los servicios de salud, la inestabilidad y precariedad laboral, la posibilidad de contagio, la falta de insumos necesarios para hacer frente a la nueva enfermedad, como también las políticas de distanciamiento social, se constituyeron en los factores que pueden tener un impacto negativo en la salud de este grupo poblacional.

El 43,7 % de los trabajadores de salud encuestados manifestaron que su situación económica ha empeorado desde el comienzo de la pandemia. El 15,4 % mencionó que también su situación de salud empeoró.

Se indagó acerca de los principales factores vinculados a sentimientos de estrés durante la pandemia. El 84,6 % de trabajadores de salud encuestados mencionaron que su situación de salud no ha empeorado; sin embargo, solo el 8,5 % mencionó que desde el inicio de las políticas de aislamiento no ha sufrido de estrés.

El principal factor de estrés mencionado fue el temor a que un familiar o una persona allegada se contagie de COVID-19 (el 73,6 %). Otros factores mencionados fueron el distanciamiento físico y social (el 47 %) y el temor a la infección por falta de elementos de protección personal (el 40,1 %), incertidumbre respecto a la duración de las políticas de aislamiento (el 36,5 %), pérdida de la rutina (el 21,7 %), temor a discontinuar el seguimiento de problemas de salud preexistentes (el 18,7 %), no poder realizar actividad física (el 13,5 %) y no contar con información clara por parte de los organismos gubernamentales.

Conclusiones

La acertada política comunicacional implementada por el Gobierno Nacional ha permitido que a dos meses de la aparición de esta enfermedad en nuestro país, gran parte de la ciudadanía se haya apropiado de conocimientos básicos necesarios para afrontar el autocuidado y el cuidado de otros y otras, y que se identifiquen los circuitos de acceso a la salud en caso de presentar síntomas de COVID-19.

Hay una gran aceptación de las medidas adoptadas a nivel nacional, que se materializa en alto nivel de aprobación (97%) del “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio” instrumentado y el consiguiente aplanamiento de la curva de contagios.

Consideramos que la menor consideración por parte de la población respecto a la capacidad de respuesta del sistema de salud provincial, se debe en parte a la falta de información tanto de la estrategia provincial como de la falta de incorporación de camas, respiradores y demás equipamiento necesario para afrontar adecuadamente la pandemia. Esto se condice con el menor nivel de confianza en la información provista por las autoridades provinciales.

Según datos del Registro Nacional de Femicidios, al cierre del presente informe en la argentina se han producido 117 femicidios. Asimismo, las denuncias por violencia de género aumentaron un 39 % durante la cuarentena5. La pandemia y la situación de aislamiento visibilizaron las situaciones de violencia de género frente a las cuales se hace imperioso coordinar estrategias rápidas y eficientes por parte de los tres poderes del Estado para garantizar los derechos de las mujeres y diversidades frente a toda forma de desigualdad y violencia. A la hora de pensar en el desarrollo sostenible, una de las prioridades será trabajar por la redistribución más justa de las tareas de cuidado teniendo en cuenta que su actual organización es el eje de las desigualdades entre los géneros.

Frente a la situación de emergencia sanitaria producto de la pandemia, entendemos que tanto la planificación como la ejecución de las acciones sanitarias deberán realizarse de forma intersectorial, involucrando a todos los actores que participan en el proceso -salud enfermedad atención y cuidado- de las personas y las comunidades. Las instituciones del Estado en articulación con las obras sociales, los servicios de salud privados, las organizaciones políticas y sociales, los equipos de salud y la comunidad deberán trazar una alianza estratégica para disminuir el impacto negativo de esta nueva enfermedad.

Finalmente, la pandemia puso en evidencia las desigualdades existentes y su profundización en amplios sectores de la sociedad que durante los últimos años no accedieron a servicios básicos de salud, educación, vivienda, agua potable y trabajo formal. Si bien los Estados en forma responsable han generado acciones humanitarias para afrontar la crisis, deberá ponerse en marcha además de una respuesta epidemiológica una salida económica que no puede dejarse en manos del mercado.

La metodología

A través de un formulario digital, anónimo y difundido a través de redes sociales (Facebook, Twitter, Whatsapp e Instagram), entre los días 27 de abril y 1 de mayo se realizaron 1529 encuestas a ciudadanos y ciudadanas de la provincia de Mendoza mayores de 16 años que incluyó los siguientes apartados: Datos demográficos, ¿Qué sabemos de COVID-19 en Mendoza?, Políticas de salud nacionales y provinciales, Impacto de la pandemia de COVID-19 en la vida personal y familiar, y Violencia de género.

El 70,1 % (1067) de las personas encuestadas correspondieron al género femenino, el 29,7 % (453) al género masculino y el 0,2 % (3) se identificaron como trans o de género no binario.

La encuesta abarcó los 18 departamentos de la provincia de Mendoza: el 70,9 % corresponde a habitantes del Gran Mendoza (Capital, Las Heras, Luján de Cuyo, Godoy Cruz, Guaymallén, Maipú); el 20,9 % (319), a los departamentos del Sur (San Rafael, Malargüe y Gral. Alvear); el 4,7 % (72), a la zona este (San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa, La Paz, Lavalle), y el 3,4 % restante (52), al Valle de Uco (Tunuyán, Tupungato y San Carlos).

El 56,7 % (893) finalizó los estudios universitarios o terciarios. El 26 % (397) no finalizó los estudios universitarios o terciarios. El 8,2% (125) completó estudios secundarios, el 5,2 % (79) no ha finalizado aún los estudios secundarios. El 1,3 % (20) tiene estudios primarios completos y el 0,5 % (8) no ha finalizado el nivel primario.

Con respecto al tipo de cobertura de salud, el 69,7 % (1063) tiene cobertura de salud a través de la seguridad social (OSEP, 43,2 %; otra obra social, 22,8 %, y PAMI, 3,7 %); el 14,4 % (219), a través de empresas prepagas de salud, y el 12,7 % (194) tiene cobertura solo a través del sistema público de salud. El 3,1 % no respondió.