Mientras que el fracking sigue creciendo en Mendoza, el pueblo peregrinó por las calles pidiendo salud y la calidad de vida. Cornejo (otra vez) mostró intolerancia e impidió que se plante un olivo bendecido por el Papa Francisco

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Mientras que el gobernador Alfredo Cornejo sigue empecinado con el uso del nefasto sistema de extracción petrolera denominado fracking, el pueblo mendocino salió a las calles céntricas de la ciudad de Mendoza pidiendo un freno a esta práctica que atenta contra la salud y la calidad de vida. Una columna de más de dos mil personas atravesó el Centro para protestar contra ese tipo de explotación petrolera conocida como «fractura hidráulica», que marcharon por la calle San Martín portando banderas, carteles y repartiendo panfletos a mendocinos y turistas que en ese momento se encontraban en la calle.

El dato lamentable es el actitud intolerante del gobernador ante hechos que no son tal como él quiere. El gobernador mendocino Cornejo recurrió a las fuerzas de seguridad para evitar que organizaciones sociales y religiosas plantaran un olivo bendecido por el Papa Francisco en la Plaza Independencia, al finalizar una peregrinación de más de 2 mil personas en defensa del agua y contra el fracking, una técnica no convencional para aumentar la extracción de gas y petróleo, que busca implementar el mandatario radical.

La situación fue denunciada por la organización La Alameda, que participó de la marcha en repudio del decreto de Cornejo, que  permite el sistema de extracción no convencional de petróleo y gas llamado fracking (perforación a tres mil metros de profundidad con agua a presión mezclada con cientos de químicos).

«Tras más de 300 kilómetros de recorridas por diversos pueblos, la policía no permitió plantar el olivo», denunció la ONG de Gustavo Vera. Más de 2.000 personas, según estimaron los organizadores, se concentraron el sábado, en la rotonda del núcleo vial de la ciudad de Mendoza, muchos de ellos parte de las asambleas del agua y otros tantos ciudadanos de a pie que se sumaron al peregrinaje en defensa del agua.

La iniciativa fue organizada por el científico Esteban Servat, quien junto a asociaciones mendocinas, la Fundación La Alameda y el gremio de Camioneros rechazan el fracking.

«La defensa de la casa común y del agua es muy sensible para los mendocinos que entienden que sin agua no se puede vivir», remarcó Vera, luego del impedimento policial para plantar el olivo bendecido por el  Papa. La peregrinación tuvo entre sus filas a representantes de ciudades como Uspallata, San Carlos, San Rafael, Bowen, General Alvear, Las Heras, Zona Oeste, Potrerillos, Las Heras y Tupungato.

También participaron pastores evangélicos desde General Alvear, religiosos de pueblos indígenas, un religioso musulmán y otros sacerdotes que a lo largo del camino bendijeron el olivo papal.

Los manifestantes no solo marcharon en contra del fracking sino que además protestaron contra las fumigaciones y el G20 que se desarrolló en Mendoza esta semana.

Esto sucede en medio de un clima donde recientemente se da a conocer en el Boletín Oficial, que el Gobierno de Cornejo anunció que se dio comienzo a los procesos de evaluación de tres pozos petroleros en el Área Puesto Rojas, que se explotará por medio de la fractura hidráulica, a cargo de la empresa El Trébol S.A. Según explicó días atrás el subsecretario de Energía y Minería de la provincia, el ingeniero Emilio Guiñazú Fader, se trata de “pozos adicionales que va agregando El Trébol a su piloto a medida que va viendo resultados”.

El ingeniero explicó que la empresa tiene 10 pozos ya aprobados y con estos se sumarían tres más, pero no descartó que encuentren más, que se puedan evaluar. “Están encontrando hasta ahora cosas que les resultan interesantes, por los avances que están teniendo indican que las cosas están yendo bien”.

La empresa ha movilizado equipos (sets de fracturas) desde Neuquén a la provincia y si se los llevaran, les costaría mucho volver a encontrar una ‘ventana’, es decir, el tiempo para que puedan ser utilizados aquí y no en la vecina provincia, y afrontar nuevos costos de traslado.

El Rody también multó a los manifestantes por violar el Código Contravencional de la ciudad

La Ciudad de Mendoza también mostró los dientes y multó a diferentes organizaciones que se movilizaron en las calles céntricas en rechazo al fracking. La marcha impidió el normal desarrollo del tránsito en Capital, más precisamente en calle San Martín .

Un centenar de personas se movilizaron e infringieron el Código de Convivencia impuesto por la Ciudad de Mendoza.

La marcha contó con la participación de la Asamblea Popular por el Agua, además de organizaciones sociales y personas autoconvocadas que rechazan ese tipo de explotación petrolera conocida como «fractura hidráulica»

Respecto a las multas estas son: 2 camionetas por congestionamiento vehicular y giro a la izquierda $ 5.510 c/u.

Además se sancionó a Esteban Servat, referente del reclamo, por corte de circulación en calle San Martín y Espejo por $53.400 y contaminación sonora en el Parque Central por $ 13.350.

El objetivo de la Municipalidad de Capital es resguardar el espacio público como un lugar de civismo y respeto, donde todos puedan circular y transitar libremente. Desde que rige el Código de Convivencia se han aplicado multas a distintas asociaciones, sindicatos y organizaciones que incumplen lo establecido por el mismo.

 

Esta semana nos dejó Fabián Tomasi, símbolo de la lucha contra las megaempresas contaminantes en Argentina

Fabián Tomasi, quien trabajó durante años surtiendo de herbicidas a los aviones de fumigación y se transformó luego en un emblema de la lucha contra el uso de agrotóxicos en Argentina, murió a los 53 años de una polineuropatía tóxica severa.

“El viernes terminaron de asesinarlo. Fabián se enfermó hace más de 10 años. Se resistía a morir para poder denunciar la práctica agrícola genocida que a él lo destruyó”, dijo a AFP Medardo Avila, integrante de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, con quien compartía la lucha.

Con una hija, Tomasi dedicó los últimos años de su vida a generar conciencia sobre el peligro de la utilización de herbicidas e incluso aceptó dejarse fotografiar el cuerpo enfermo y esquelético como parte de su militancia, recordó Avila. “Estamos muy doloridos y muy indignados por su muerte. Tenemos un sistema de producción que contamina a medio país”, apuntó el médico activista.

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En sus testimonios, Tomasi relataba que nunca había usado protección en su trabajo porque nadie le había advertido del peligro de manipular glifosato, un herbicida que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es probablemente cancerígeno, usado para los cultivos con semillas transgénicas.

Meses antes de morir, en una entrevista, Tomasi había aseverado que el glifosato es algo “tremendamente engañoso, una trampa que nos han plantado gente muy poderosa”. “Va a hacer que no quede nadie. Toda la tierra que tenemos no va a alcanzar para sepultar tanta muerte”, dijo en aquel momento, cuando por causa de la enfermedad ya no podía ingerir alimentos sólidos, perdía masa muscular y sufría dolores en las articulaciones que limitaban su movilidad.

El hombre había empezado a trabajar con agroquímicos en 2005 para una empresa fumigadora de la provincia de Entre Ríos.

“Los agrotóxicos minaron su salud hasta este final. Se va un símbolo de la lucha contra las fumigaciones. Alguien determinante a la hora de entender este modelo que mata”, escribió en la red social Twitter Patricio Eleisegui, periodista y autor de “Envenedados”, un libro basado en la vida de Tomasi.

En Argentina, la siembra de soja transgénica, que implica el uso de millones de litros de glifosato, comenzó a fines de la década de 1990. Principal producto de exportación, la soja fue paulatinamente desplazando a la cría de ganado y otros cultivos menos rentables.