El médico y dirigente del MST Gerardo Uceda reflexiona sobre la situación crítica de la salud en Mendoza

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Gerardo Uceda es médico cardiólogo y también es un dirigente político en la provincia de Mendoza por el MST Nueva Izquierda (Movimiento Socialista de los Trabajadores). Gentilmente nos brindó una reflexión exclusiva para Bien Cuyano sobre cómo está la situación de la salud en la provincia, las razones de esta crítica situación y la manera de tratar de salir de la misma. Un aporte de un profesional médico que padece diariamente las desavenencias de un Estado ausente en materia de calidad laboral y atención a los pacientes:

 

La crisis de la salud pública. Por Gerardo Uceda

Que el sistema de salud pública provincial y nacional está en crisis no es novedad para nadie. Que la misma viene de décadas tampoco es discutible. Lo que resulta llamativo es que la misma se profundice año tras año, independizándose de los vaivenes de economía y del tipo de cambio, haya viento de cola o de frente. Resulta obvio entonces que hay factores estructurales, de fondo para que esto suceda y lleguemos a situaciones como la actual en donde los hospitales están prácticamente colapsados, sin insumos ni medicamentos, con listas de espera de meses para cirugías programadas y proveedores que no proveen de insumos por falta de pago del gobierno. Partiendo de la defensa incondicional del Sistema Público de Salud y reivindicándolo como uno de los mejores de la América Latina debemos reconocer la crisis, encontrar sus causas y mucho más importante proponer soluciones porque de lo contrario asistiremos pasivos al colapso definitivo del sistema.

 

Algunas de las razones de la crisis:

Lejos está este artículo de analizar todas y profundamente las razones que han desembocado en esta grave situación, pero trataré de esbozar algunas de las que considero más importantes.

Un salto en la crisis del sistema público se produjo en la década menemista. Aquí sucedieron una serie de fenómenos socioeconómicos que lo explican, por un lado el crecimiento exponencial de la desocupación, que llegó a millones, hizo que trabajadores que antes se contenían y atendían en el sistema de Obras Sociales Sindicales, pasaran a ser desocupados y por lo tanto aumentó enormemente el porcentaje que tuvo que recibir y atender el Sistema Público, aumentando el gasto (costo) sin que aumentara en la misma proporción el presupuesto. La desregulación de las Obras Sociales y la disminución de los aportes patronales de la misma época hizo que muchas se quedaran sin suficientes afiliados como para afrontar los costos recurriendo al recurso de hacer atender sus afiliados en la Hospital Público. Otros efectos de este proceso de empobrecimiento y desocupación es que la gente al quedarse sin obra social ni trabajo cambia su modo de atención y de enfermedad, llegando en peores condiciones y más tarde a la atención, lo cual multiplica el gasto.

Otro factor que opera y tiene que ver con las condiciones socioeconómicas y estructurales del país y la provincia es el aumento también exponencial en los últimos 20 o más años del número de accidentes viales (aquí influyen la falta de trenes, el aumento del parque automotor y de camiones en rutas, la no construcción de una red caminera y de autopistas acorde, etc.). Prácticamente la totalidad de los accidentes se atiende en sus primeras horas o días en el Hospital Público, y es una regla que el mayor gasto se produce precisamente en ese tiempo (operaciones, tutores de estabilización, terapia intensiva, transfusiones, etc.), cuando los pacientes son trasladados al Sistema Privado o de Obras Sociales ya están estabilizados y el costo de su atención disminuye sensiblemente por lo general, sin contar con que el  de cobro o recupero de este gasto es totalmente ineficiente por parte del efector público (más adelante volveremos sobre el tema).

En esta última década, más allá del discurso oficial de tono populista prácticamente nada cambió de estos problemas estructurales que marcamos, a pesar de años de supuesto crecimiento económico, las obras sociales siguen desreguladas, los prepagos hacen sus componendas para atraer para sí a los trabajadores con mejores salarios y mayores aportes, lo que profundiza la descapitalización de las obras sociales pequeñas que siguen engrosando las filas de atención en el sector público. Los trenes siguen brillando por su ausencia en rutas que son una usina de accidentes, el mayor presupuesto anunciado para la salud apenas cubre la inflación real, la falta de inversión es la regla, etc.

El sistema es muy ineficiente, por múltiples motivos del que sólo mencionaré algunos, en primer lugar la falta de inversión en tecnología y recursos diagnósticos en general hace que los enfermos en el Hospital Público permanezcan internados un tiempo que duplica o triplica el del sector privado. El retraso o la falta de pago a proveedores hace que éstos para “cubrirse” le facturen al gobierno con un recargo del 100% o más en cada producto, ni hablar si es por compra directa. El pésimo recupero de la atención de accidentados, hace que el gran costo inicial como ya vimos lo haga el Estado sin poder cobrárselo a Aseguradoras, Prepagos u Obras Sociales generando un déficit que se cuenta por cientos de millones en la provincia (hay incluso denuncias judiciales hechas al respecto, pero el Gobierno sigue sin hacer nada). Por último mencionemos que la falta de atención en horarios extendidos (24 hs) de la inmensa mayoría de los Centros de Salud hace que la gente concurra directamente a los grandes hospitales como el Notti y el Central, lo que colabora con el desmadre y colapso del sistema.

En mi opinión no hay otra salida que producir una revolución en el Sistema, partiendo de unificar los grandes efectores como son el Público, el de Obras Sociales y el PAMI en un Sistema Único Estatal, que reciba fondos de los tres, aumentar la inversión real (no el aumento imprescindible pero insuficiente de la inflación) y eliminar la perversa “desregulación” que entre otras cosas beneficia a los prepagos que por esta vía captan como ya dije a los mayores ingresos, desfinanciando al resto. Si los prepagos quieren brindar servicio a empresarios o clientes de altos ingresos que lo hagan con sus propios recursos y no con los del Estado o los aportes de los trabajadores.

Mendoza tiene una red muy buena y extendida territorialmente de Centros de Salud, tiene grandes hospitales y un recurso humano médico y paramédico también muy bueno. En mi opinión se podría salir de esta crisis que hoy tenemos, que lleva a que ni siquiera se pueda garantizar el sueldo de enfermeros, médicos y demás personal de la salud, a condición que actuemos rápidamente para refinanciar el sistema a través de mayor inversión Estatal y la unificación de los distintos efectores, así como poner mucho énfasis en corregir las ineficiencias que son reales pero no deben nunca llevarnos a conclusiones tan equivocadas como las de los 90 y que aún persisten.