El bumerán del silencio: cuando el ninguneo político se convierte en capital de poder

Actualidad Mendoza

Hace un poquitito más de un mes, en agosto, Alfredo Cornejo, elogiaba a dos de los tres precandidatos a gobernador de Cambia Mendoza, tirándole flores a las trayectorias de sus dos funcionarios, y medio de última se acordó de un chabón llamado Ulpiano Suárez como «el intendente de Capital» simplemente… ni siquiera se refirió sobre el otro de los precandidatos fuertes de dicha alianza con La Libertad Avanza, que es Luis Petri, alias El Cuco.

El sketch cornejista fue así, en el marco de un acto con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en la Bolsa de Comercio de Mendoza, donde Alfredo Cornejo se refería al escenario electoral de cara a 2027: “Yo creo que la mejor forma de promover un candidato, con la falta de credibilidad grande que hay sobre las instituciones en general, es mostrar gestión propiamente dicha. Tanto Tadeo (García Zalazar) como Natalio Mema tienen ministerios que son muy importantes y tienen que demostrar que son buenos gestionando, y creo que tienen sobrados pergaminos para mostrarse”.

Sobre García Zalazar, destacaba especialmente su experiencia como intendente de Godoy Cruz. “Tadeo ha sido un gran intendente, ocho años intendente, sabe de gestión, tiene una trayectoria muy buena”, remarcó.

También elogiaba la tarea de Mema, el niño mimado de rulos del cornejismo, en el que trabaja personalmente Pablo Sarale, el subsecretario de Comunicación del Gobierno y principal estratega de prensa del gobernador Alfredo Cornejo, encargado de manejar la pauta del gobierno mendocino de los medios locales y expandirlos últimamente en los medios nacionales “Natalio está haciendo una tarea con infraestructura, con gobierno, muy buena y tiene una trayectoria como secretario de Servicios Públicos de haber cambiado el sistema de transporte público, que es el más exitoso de toda la Argentina”, afirmaba Don Alfred.

Para el gobernador, tanto Mema como García Zalazar tienen experiencia, pero también la posibilidad de aportar una renovación al oficialismo. “Ellos tienen que seguir en eso, que tienen experiencia, pero que pueden renovar y darle aire nuevo a la gestión, tienen que mostrarlo. Ahora, de ahí a la candidatura falta mucho tiempo”, sostenía el líder radical mientras desparramaba manojos de flores (violetas).

Luego de referirse extensamente a los «brillantes» García Zalazar y Mema, Cornejo también incluía escuetamente en el escenario a Ulpiano Suárez, el único intendente radical que ha manifestado sus aspiraciones de competir por la Gobernación.

“También los intendentes, en particular el intendente de Capital, que ha demostrado sus vocaciones, no sólo está en sus derechos, sino que creo que son buenos gestores”, señalaba Cornejo, cortito y al pie, sin nombrarlo.

Por otro lado, directamente el gobernador no dijo ni «mu» sobre otro precandidato aliado, como es Luis Petri, quién también estaría en condiciones de competir en esa interna, en el caso de continuar la alianza Cambia Mendoza con La Libertad Avanza, es decir la síntesis de unidad entre Javier Milei y Alfredo Cornejo. Sí, los dos que viajan en estos días a Paris.

Cornejo tiene en su escritorio las últimas encuestas en su provincia y sabe bien que sus delfines Natalio Mema y Tadeo García Zalazar no llegan siquiera a los dos dígitos de aceptación popular. En el caso de Mema, muchos mendocinos ni lo conocen, ni en Luján de donde dicen que se lo ve encamionetado.

Ese fracaso cornejista de sus «favoritos» se ve manifestado en realidades cotidianas… el total blindaje de los resultados de dichas encuestas, sobre todo la más oficialista, que es la de Martha Reale, o más bien conocida como Martha Sarale, como también en el ninguneo que se hace sobre los dos nombres que más miden en todas las encuestas que andan dando vueltas en la provincia y que se dan a conocer: el radical Ulpiano Suarez y el libertario Luis Petri.

Sin dudas ese ninguneo de Alfredo y el cornejismo en general, tanto de Petri como de Ulpiano, es intencionalmente a propósito. La indiferencia suele ser un arma diseñada para destruir.

Históricamente, la estrategia de vaciar de entidad al rival —el llamado «ninguneo»— ha sido el recurso predilecto de los liderazgos consolidados para sofocar disidencias o minimizar amenazas emergentes.

Sin embargo, en la dinámica política contemporánea, esta táctica ha comenzado a operar a la inversa, transformándose en un síntoma inequívoco de debilidad para quien la ejerce y en un inesperado motor de poder para quien la padece.

El ninguneo es, en su génesis, un acto de soberbia que esconde un profundo temor. Cuando un gobernante o un líder de partido decide actuar como si un rival no existiera, rara vez lo hace por genuina indiferencia. Al contrario, el silencio deliberado delata una incapacidad para confrontar con argumentos o una falta de herramientas políticas para neutralizar al otro mediante el debate directo.

El poderoso que ningunea intenta congelar la realidad, asumiendo erróneamente que aquello que no se nombra deja de existir. Pero el vacío en política no se mantiene desocupado por mucho tiempo; se llena de narrativa.

Para el ninguneado o en este caso los ninguneados, esa exclusión se convierte rápidamente en un combustible altamente rentable. Al ser borrado del discurso oficial, el político marginado adquiere de inmediato la condición de «outsider» o de víctima de un sistema que le teme.

En una época marcada por el escepticismo ciudadano hacia la casta, presentarse ante el electorado como el elemento que el poder establecido intenta invisibilizar es un boleto dorado hacia la legitimidad. Es allí donde se entiende que ambos precandidatos encabezan las preferencias del electorado mendocino y representan una alternativa válida contra el statu quo cornejista.

El silencio del rival se traduce ante la opinión pública como una validación implícita: «Si no me nombran, es porque no me pueden responder».

Torpemente Alfredo Cornejo excluye a ambos en la mesa de negociación política, a pesar de que ambos, tanto Luis Petri como Ulpiano Suarez, son figuras emergentes y claves por su capital de alta aceptación popular (que no tienen ni Mema ni Tadeo), y futuros protagonistas de la conformación de esta alianza electoral Cambia Mendoza con La Libertad Avanza.

La omisión cornejista se transforma en un activo comunicacional que el ninguneado capitaliza en redes sociales y plazas públicas, tal como se vieron en los últimos actos convocantes con el mendocino de a pie. El acto de vecinos de Guaymallén de Ulpiano Suarez y el encuentro de docentes de Luis Petri son muestra de ello. Las ricas empanadas de ambos actos son testigo de ello.

Mientras Mema y García Zalazar se atrincheran enfrascados entre los videítos de tik tok, publinotas, figuritas y reuniones cerradas entre funcionarios aplaudidores, en medio de un silencio que proyecta rigidez y temor al contagio, los ignorados ganan la libertad de construir su propia épica, libre de las ataduras del consenso oficial.

Al final del día, el ninguneo político revela una paradoja insalvable. Quien recurre a la invisibilización del otro está admitiendo, de forma indirecta, que las vías convencionales de la competencia política ya no le alcanzan para retener el control. Es más, ya muchos hablan de un clima de fin de ciclo y de hartazgo de la figura de Alfredo Cornejo.

El silencio, lejos de disolver la amenaza, la magnifica, otorgándole al menospreciado el monopolio de la expectativa y convirtiendo el desdén en la prueba más contundente de su propia relevancia. Es allí donde se explica el dato de que tanto Ulpiano Suarez como Luis Petri serán los protagonistas que definirán el futuro de Mendoza en las elecciones del próximo año.

Por Julián Galván