La expropiación del Centro de Esquí Los Penitentes por parte del gobernador Alfredo Cornejo consolidó el desmantelamiento de un emblema del turismo mendocino, transformando un histórico polo invernal en un terreno de disputas judiciales, desidia estatal y adjudicaciones polémicas.
Lo que originalmente se promocionó desde el Poder Ejecutivo como un rescate de «utilidad pública» para modernizar la alta montaña, terminó convirtiéndose en un proceso accidentado de expropiaciones a cuentagotas, años de abandono total de la infraestructura y la mutación forzada de un complejo de esquí hacia un parque recreativo sin medios de elevación operativos.

La realidad está a la vista… casi una década perdida de temporadas invernales, donde Cornejo usó al Estado como un medio para robarle a un empresario privado con total impunidad. Además de robarle a la clase media la posibilidad de disfrutar de la nieve, en medio de uno de los enclaves más emblemáticos de la cordillera de los Andes. Un fracaso más de «La Revolución de lo Sencillo».
Tras la debacle de Cornejo de expropiar el centro invernal para entregárselo en bandeja en primera instancia al dueño de Los Puquios, del cual se sustrajo personalmente unos cuantos equipamientos en medio del proceso, finalmente retomaron el plan de saqueo para entregárselo a otro amigui de Cornejito… la gente del grupo Mapsa SA, muuuuy cercano al gobierno provincial.

De inversión poco y nada. Un par de banners, algún food truck nuevo y solo invirtieron en cambiarle el nombre, ahora en inglés: Penitentes Park.
Arriesgadamente después de 8 años sin mantenimiento y de estar a la interperie, mágicamente de un día para otro, pusieron en funcionamiento las viejas telesillas, con las gastadas poleas y engranajes, poniendo a suerte del destino el futuro de las familias que se animan a ascender por la montaña. ¿Quiénes hicieron el control sobre el estado de esos medios de elevación? ¿Quién puso el gancho y le dio el ok avalando los estudios de seguridad de los mismos? Tampoco existe un control preventivo ante posibles avalanchas… todo muy a los ponchazos, solo para mostrar «que algo se hizo», precario bien al Cornejo style.
La gran apertura fue el 8 de agosto, sin embargo, luego con las fuertes tormentas en la alta montaña, ese entusiasmo se frenó. Atrás quedaron, las efusivas notas periodísticas de una jornada de «regreso», con más promesas que realidades…
Cronología del despojo: Del esplendor de la nieve al abandono estatal

- 2013 | El fin de la concesión original: Vence el contrato histórico otorgado en la década de 1970 a la empresa Los Penitentes Centro de Esquí S.A. (LPCESA), de la familia López Frugoni. La firma solicita formalmente una prórroga para continuar explotando el predio, amparándose en las inversiones realizadas.
- 2018 | El primer portazo de Cornejo: Durante su primera gobernación, Alfredo Cornejo rechaza formalmente el pedido de prórroga de la firma privada. El gobierno provincial toma el control operativo del lugar con carácter de «urgencia», clausurando las telesillas por supuestos fallos de seguridad y dejando el centro inactivo.
- Julio de 2019 | Primera ley de expropiación parcial: Con una mayoría oficialista en la Legislatura provincial, se aprueba la Ley 9.175. Esta norma declara de utilidad pública y sujetos a expropiación seis polígonos de terrenos (unas 42 hectáreas propiedad de LPCESA). Sin embargo, la expropiación se ejecuta de manera deficiente al dejar fuera parcelas clave para la operatividad del complejo, como la zona peatonal y las boleterías.
- 2020 – 2024 | El quinquenio del abandono y «culopatín»: Bajo la gobernación de Rodolfo Suarez y la continuidad de la gestión radical, el predio sufre un deterioro severo. Las instalaciones padecen desvalijamientos, falta de mantenimiento básico y el óxido de los medios de elevación. Sin esquí formal, el complejo queda reducido a un parador para el denominado turismo de «culopatín» y trineos informales. Los antiguos dueños denuncian judicialmente la desidia del Estado mendocino.
- Septiembre – Octubre de 2024 | Segunda expropiación express: Ya de regreso en la gobernación, Alfredo Cornejo envía de urgencia un nuevo proyecto de ley para subsanar los errores del pasado. La Legislatura le otorga sanción definitiva a la expropiación de los tres polígonos restantes (incluyendo el icónico restaurante La Herradura y las áreas de boletería y enfermería), consolidando el control total del Estado sobre la tierra pero profundizando el litigio judicial con los propietarios históricos.
- Marzo de 2025 | El llamado a licitación: El Poder Ejecutivo de Mendoza oficializa mediante el Decreto 445 el llamado a Licitación Pública para otorgar la concesión y explotación de la bautizada «Villa Los Penitentes» por un plazo de 20 años. Los pliegos confirman un cambio de paradigma comercial: el foco ya no está en reactivar las pistas de esquí tradicionales, sino en crear un parque de actividades de montaña para todo el año.
- Julio de 2025 | Adjudicación a Mapsa Group: La provincia preadjudica el predio a la firma Mapsa Group S.A.. El grupo histórico LPCESA impugna judicialmente el proceso denunciando «usurpación de elementos de su propiedad» y falta de transparencia, pero el gobierno de Cornejo rechaza las objeciones y deja en firme la adjudicación.
- Enero de 2026 | La IA revive la batalla pública: El conflicto escala a las redes sociales mediante la viralización de un video creado con Inteligencia Artificial que recrea la imagen y voz de Emilio López Frugoni (fundador fallecido del complejo). La pieza audiovisual interpela directamente a Alfredo Cornejo por el daño patrimonial y turístico infligido a la provincia, reactivando la polémica nacional.
- Temporada Invernal 2026 | El «Nuevo» Penitentes sin esquí: El complejo reabre reconvertido bajo el nombre de Penitentes Park. Aunque la nueva administración privada suma servicios gastronómicos, vinotecas y trekking de montaña, las históricas telesillas permanecen clausuradas e inoperativas. El sueño de la clase media de contar con una alternativa económica para esquiar en Mendoza quedó sepultado bajo la lógica de la estatización compulsiva.

Sin dudas, Penitentes fue una verdadera expropiación con sabor a vaciamiento. El caso de Los Penitentes expone las peores facetas del intervencionismo estatal de tinte feudal. Amparado en un discurso de modernización y rescate de los bienes públicos, el oficialismo mendocino ejecutó un avance sobre la propiedad privada que demoró casi ocho años en concretar su andamiaje legal básico.
Mientras los expedientes acumulaban polvo y los polígonos se expropiaban por partes, la infraestructura del parque de nieve —que supo competir directamente con Las Leñas— fue abandonada a su suerte, depreciando su valor real y destruyendo el tejido comercial de toda la villa de alta montaña.

La resolución del conflicto mediante la entrega del predio a operadores que explotan el turismo sin nieve real (actividades de tirolesa, trekking y gastronomía de parador) pone de manifiesto que el objetivo de la expropiación no era salvar el centro de esquí, sino desplazar a un actor privado incómodo.
Gracias a la gestión de Alfredo Cornejo, Mendoza perdió su centro invernal más popular, el Estado sumó deudas millonarias por indemnizaciones judiciales latentes y los turistas se quedaron sin pistas; un negocio redondo únicamente para la arbitrariedad del poder de turno.
