La incorporación de la Autonomía Municipal en la Constitución de Mendoza presentada recientemente por el Gobernador de Mendoza, no va a dar respuesta a ninguno de los problemas cotidianos de los vecinos de Mendoza.
Es el mismo Alfredo Cornejo el primero en reconocerlo al afirmar que esta modificación en la Constitución de la Provincia solo viene a consagrar el estado actual de las cosas: en los últimos 30 años los municipios de la provincia han ido ejerciendo ,legalmente en algunos casos y fácticamente en otros, mayores grados de autonomía en sus decisiones.

Este proyecto no surge de una profunda convicción autonomista sino como respuesta a las elecciones de Convencionales Municipales en San Rafael y a la disputa judicial que se generó a raíz de esa elección en Febrero. Entonces, no deberíamos depositar esperanzas en una iniciativa cuando su origen carece de discusión genuina, de aportes académicos y consagra un enfoque muy restringido de la problemática cotidiana de los municipios.
Conocidos los reclamos de los intendentes del país, plasmados en documentos del Consejo Federal de Intendentes y la Federación Argentina de Municipios, respecto a la caída de la coparticipación, el aumento de la demanda en materia social y la retirada casi absoluta del gobierno nacional en materia de obra pública, promover una discusión de autonomía sin siquiera esbozar un marco legal de mejora de las fuentes de financiamiento de los municipios es cuanto menos poco creativo y poco sostenible, afectando la previsibilidad presupuestaria y la planificación de políticas públicas.

Más allá de las limitaciones que tendrá el debate de este proyecto en la Legislatura, por la amplia mayoría oficialista, y el incierto devenir que tenga su ratificación popular en las urnas; la oportunidad que los gobiernos municipales puedan redactar una carta orgánica municipal permitirá plasmar una organización política-institucional que refleje las particularidades e identidades de sus vecinos y vecinas.
Explicar la importancia de contar con una “Constitución Municipal” será tarea de los intendentes, quienes, frente a la apatía generalizada, tienen la chance de promover instancias participativas más allá de sus Concejos Deliberantes. La experiencia de escasa participación electoral en San Rafael nos demostró que no solo alcanza con explicar por qué se necesita autonomía, sino que es necesario un involucramiento previo de la comunidad para darle visibilidad a las demandas y expectativas de cada vecino de los departamentos.

El dicho reza que “No se ama lo que no se conoce”. Permítanme una modificación que viene al caso: “No se acompaña cuando uno no se siente parte”. Quizás este debate sea una oportunidad de reconciliación necesaria de la política con los vecinos, para salir de la trampa individualista y retomar algún grado de interés en nuestro metro cuadrado de vida.
Por Juan Manuel Serrano – Presidente de Iniciativa para el Desarrollo Municipal de Mendoza (IDEM)
