Maquillaje, tuberculosis, zoológicos repintados, elefantes muertos y una ministra de ¿Ambiente? con aires de diva de Hollywood ¿La versión cornejista de la jueza cholula Makintach?

Actualidad Mendoza

Arranquemos… poné quinta. Si, la ministra de Cornejo, Jime Latorre es cholula. Le gusta el vestido caro y los viajes. También las camaritas y las luces del espectáculo. Imposible no relacionarla con la jueza Makintach, esa del escándalo del juicio en el caso Post Morten de Diego Maradona, la que colaboró en el documental «Justicia Divina» mientras se desempeñaba como magistrada en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Autorizó el ingreso de cámaras y personal ajeno al juzgado durante fines de semana y audiencias restringidas para realizar tomas de la miniserie y Utilizó recursos del Estado para fines personales, sin importar la seriedad del caso a tratar.

Pero en el «Planeta Cornejo» todo es más clase B y berreta. Sigamos. Entonces surgen las preguntas hacia el estado mendocino dejando afuera al gobernador en este caso, puesto que deseamos creer que tal vez, solo tal vez, Alfredo Cornejo había decidido cerrar el zoológico de Mendoza por la necesidad de poner fin a la crueldad de exhibir animales en cautiverio. De ahí surge el proyecto «Ecoparque» que ahi se «promete» desde hace más de 10 años que se va a concretar. Recordemos que fue promesa de campaña de ese intendente de Godoy Cruz, que luego fue candidato a gobernador… y nuevamente fue por segunda vez gobernador… y el «Elefante Blanco» sigue dormido.

No obstante, en esa reconversión de la zootopia cornejista, se despacharon animales por todos los rincones del mundo, mientras otros se iban muriendo. Desde 2017, se han derivado más de 1.500 animales, y la población actual se sitúa en torno a los 1.200 animales, con una tendencia a la baja gracias a la separación de sexos y la castración de los machos. Además, un programa de adopción responsable permitió que 80 familias adoptaran a 1.250 animales.

El fantasma de la tuberculosis sobrevoló en toda esta década morada. A partir de enero de 2026, los registros oficiales y estudios forenses confirman que varios ejemplares emblemáticos que pasaron por el antiguo Zoológico de Mendoza (ahora Ecoparque) murieron a causa de tuberculosis, o se detectó la bacteria en sus necropsias tras sus traslados.

Los casos más destacados incluyen:

  • Elefanta Pocha (2022): Murió en octubre de 2022 tras ser trasladada al Santuario de Elefantes de Brasil (SEB). La necropsia confirmó que padecía tuberculosis micobacteriana, una enfermedad crónica que ya arrastraba desde su estadía en el zoo de Mendoza.
  • Elefanta Kenya (2025): Falleció en diciembre de 2025 en el mismo santuario brasileño. Los resultados preliminares y estudios difundidos ese mismo mes indicaron que pudo haber muerto por tuberculosis humana, tras haber estado expuesta a la bacteria durante décadas en el recinto mendocino.
  • Ciervos y otros ejemplares (2015-2016): Durante la crisis sanitaria del zoológico entre finales de 2015 y mediados de 2016, murieron decenas de animales (incluyendo ciervos axis, gamos y llamas). Aunque muchas muertes se atribuyeron inicialmente a hipotermia o intoxicación, investigaciones posteriores del Ecoparque monitorearon brotes de enfermedades infectocontagiosas, incluida la tuberculosis, debido al hacinamiento y malas condiciones históricas. 

En respuesta a estos hallazgos, el Ecoparque de Mendoza implementó protocolos de testeo para el personal y el resto de los animales que aún permanecen en el predio para evitar nuevos contagios. Por el contrario, la autopsia del elefante Tamy, fallecido en agosto de 2025, descartó enfermedades infectocontagiosas.

Vale recordar que durante este complejo y esperado proceso de reconversión, iniciado tras una seguidilla de muertes de animales a comienzos de 2016, se realizaron diversas derivaciones, entre ellos leones, osos pardos y hasta la querida chimpancé Cecilia, enviada hace cuatro años a un santuario en Sorocaba, Brasil, lo que se destacó como un hecho histórico a nivel mundial, además de que la Justicia provincial la consideró “sujeto no humano de derechos”.

Pero de ser así hubo mucho manoseo en el medio. Desfilaron tantas personas ajenas al Estado «Manso» involucrado en los últimos tiempos… es un enigma a responder por el gobierno de la provincia, puesto que no debería haber errores o inoperancias en estas situaciones donde la vida de los animales está sobre la mesa y como bien expresó la Justicia alguna vez: Animales no humanos sujeto de derecho”.

En los zoológicos modernos (especialmente los acreditados por asociaciones como la AZA en Norteamérica o la EAZA en Europa) existen protocolos muy estrictos sobre quién puede interactuar con los animales, deben ser especialistas muy bien preparados y con mucha formación en fauna salvaje… es decir, no un mero veterinario de perros y gatos, por ejemplo.

En tanto, los elefantes son uno de los casos más regulados por su tamaño, fuerza y potencial de peligro. Los protocolos establecen que solo personal calificado y entrenado puede tener contacto directo o cercano con los elefantes. Esto incluye: Cuidadores especializados (elephant keepers o elephant care professionals) que han recibido entrenamiento formal y certificación (por ejemplo, cursos como Principles of Elephant Management de la AZA).

El protocolo indica que siempre debe haber al menos dos cuidadores calificados presentes cuando alguien está al alcance de la trompa del elefante (dentro del «trunk’s reach»).

El contacto con visitantes o público general está fuertemente desaconsejado o prohibido en la mayoría de los casos, salvo en interacciones muy supervisadas y controladas (y cada vez menos comunes). La AZA, por ejemplo, desalienta fuertemente las interacciones directas con visitantes fuera del recinto principal por riesgos de seguridad y estrés.

“Si nosotros no somos capaces de hacer preguntas para interrogar a quienes nos dicen que algo es verdad, para ser escépticos de quienes ejercen la autoridad, entonces estaremos a merced del próximo charlatán político que aparezca”. Carl Sagan

Recordemos que la elefanta Kenya corrió riesgo de vida, pero en Mendoza la usaron como foto de campaña. Mientras la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sonreia para las cámaras junto al equipo del “traslado cinematográfico”, la verdad que nadie quería mostrar el sufrimiento real de un animal que no fue entrenado, que no confíaba en sus captores y que terminó herida al intentar resistirse.

El reconocido operador estadounidense Scott Blais —el mismo que tuvo que desistir del traslado de la elefanta Pupy en Buenos Aires porque ésta huía de él— había sido autorizado por el gobierno provincial, con el aval de la Fundación Franz Weber, para repetir el show en Mendoza. Kenya, atada con una cadena al estilo circo, habría intentado escapar, cortando el amarre y lastimándose gravemente al engancharse en las rejas del recinto. Testigos incluso afirman que intentó atacar a Blais, quien salvó su vida arrojándose a una fosa. Por eso, el primer intento de traslado del paquidermo había fracasado.

¿Esto es bienestar animal? ¿Esto es conservación? No. Fue un show. Y con los elefantes no se juega!

Ojalá las preguntas encuentren respuesta por parte de las autoridades que son quienes deben brindarlas… pero están de vacaciones viajando por el mundo… Ya que no podemos saber a decir verdad si los particulares que permitieron ingresar para tener contacto y una cierta convivencia con los elefantes del zoo de Mendoza, Pocha y Kenya, por ejemplo, (habría sido alrededor de año y medio) tenían una capacitación previa en la materia o eran veterinarios con matrícula, puesto que no encontramos la lista en ningún lugar o el decreto donde se los autorizaba a relacionarse con los paquidermos y hasta sociabilizar dándoles alimento.

Entonces seguramente es producto de impericia propia no hallarlos, como así tampoco se pudo encontrar el documental producido por dicho equipo de filmación dentro del Ecoparque, lo que si hay es un teaser que muestra al cantante, actor y activista Nicolás Pauls (el hermano de Gastón Pauls, ex Montaña Rusa) dentro del ex zoo menduco y hasta en soledad con un elefante. Se filmó, le cantó, le dio de comer, lo acarició y se hizo una remerita, con total impunidad… con el guiño de Jime Latorre, la ministra «ambiental».

No se puede apreciar si lleva barbijo o no para evitar posibles contagios de un lado o de otro, (recordemos la sombra de la tuberculosis, esa que hoy inhabilita al Santuario recibir elefantes en Brasil). De seguro que deben estar los informes previos, las firmas, las fechas respectivas y la autorización para autorizar lo expuesto, como así también el resultado del test de Mantoux o tuberculina en el caso de que se hiciese.

Bien dice la nota en Diario Uno realizada por Pablo Abihaggle al actor y músico porteño: «Es un documental muy personal porque no se trata sólo del traslado de un elefante, sino de una liberación mía hacia otro tipo de conciencia»… flasheaba el amigo Pauls, más protagonista que el propio paquidermo.

«El trabajo con Kenya empezó hace más de un año. Hemos registrado en varias jornadas diferentes etapas de mi relación con ella, no del entrenamiento, pero sí de conversaciones y de muchas cosas que fueron la llave para la columna vertebral de este documental que estamos haciendo», confesaba el actor desocupado en dicha entrevista.

Algo que se deber agregar es que narra que lleva cuatro años en la filmación de documentales y eso fue el 6 de abril del 2025, por motivos de espacio y tiempo no busque la variedad que ofrece su producción, si escuche unos podcast.

Vale aclarar puesto qué nunca está de más que las fundaciones o activistas están fuera de discusión o cuestionamiento, aquí se señala la actitud del Estado provincial y sus funcionarios puestos que son los únicos responsables de tomar decisiones desde lo público y son  quienes nos deben respeto, respuesta y un pareciera casi imposible fin que son los resultados eficientes.

Vale la pena recordar cuando miembros del poder legislativo fueron al Ecoparque para saber el estado en que se encontraba, la salud de los animales e informar a la comunidad como se administraban los fondos públicos en una entidad pública… se les pidió evitar fotos y que dejaran a parte del personal afuera en la entrada para «preservar la vida de los que allí se albergan» y no producir stress puesto que tampoco estaban en exhibición. Los representantes del pueblo de Mendoza, es decir los legisladores, los trataron con total sobriedad… pero a los actores desocupados porteños total impunidad en el manoseo animal. El cholulismo mata transparencia!

¿Está bien que un actor tenga relación, le diera de comer, este tocando durante un año y medio a los elefantes de Mendoza? ¿Quién bancó la estadía y los viajes del actor desocupado? ¿Para qué tuvo que convivir con los elefantes más de un año para terminar haciendo solo un podcast donde solo se escucha y no se ve? ¿Se armó semejante producción para que solo tenga 200 visualizaciones en You Tube?

Legislador oficialista consultado ante el rumor de una posible citación a la ministra Jimena Latorre por parte de la Legislatura, como así también por las probabilidades de que llegue a buen puerto el deseo de unos opositores que sueñan  con un juicio político a la ministra  Jimena Latorre, debido a imputarle el cargo de incumplimiento de funcionario público por no proteger correctamente lo que es responsabilidad del Estado que en este caso serían los animales replicó: «ella siempre va a responder sobre todo y de todo, su historia la avala, su disposición siempre fue evidente, lo segundo lo veo imposible ya que no tienen los números ni las uñas» , así  que esa posibilidad estaría descartada por el momento y todo continúa en calma y sin sobresalto como en un cementerio de animales.

“Me pareció ver dos payasos, con cara de susto cerrando el local, disimula llevan los trajes puestos, van para el circo a buscar los camellos.

Lucen un poquito espantados, salidos de un cuadro que se está por borrar”

Carismático, de Babasónicos

Lo que alguna vez fue una política de bienestar animal hoy es una estructura burocrática utilizada para propaganda ambiental y política.
Animales muertos, sin justicia ni responsables.

El Ecoparque se ha convertido en una maquinaria de gasto sin control. Se paga personal, se firman convenios con fundaciones extranjeras, se contrata logística internacional, se organizan traslados de película. Todo con dinero público, pero sin auditorías, sin participación ciudadana y sin garantías reales de bienestar animal.

Mientras tanto, a los mendocinos se nos niega el acceso, la información y el derecho a saber si nuestras decisiones políticas están matando lentamente a los mismos animales que juramos proteger.

Ayer fue el conductor Marley usando el helicóptero de la provincia de Mendoza, también viviendo de garrón en El Azufre; hoy contamos la historia de convivencia (un año y medio) del actor Nicolás Pauls y los elefantes en el Ecoparque… ¿En el futuro, el cornejismo contratará al Mago Sin Dientes para promocionar la minería en Mendoza? El cholulismo cornejista no tiene límites!

Por Martín Orozco @ojosdvideo