El peronismo de «Perón » siempre fue de tercera posición y ello incluye la flexibilidad de los tiempos y momentos que de querer volver a ser protagonista debe recordar y si hay una característica es su voluntad de poderío.
Si bien en su último gobierno no llevó las soluciones esperadas ya se empezó a notar ese cambio de rumbo, un poco por impericia y otro poco por impericia.

Una de las frases que el último ganador a la presidencia Javier Milei impuso devenida de una frase atribuida a Einstein fue: «no podemos tener resultados distintos con los mismos de siempre”.
Si esto se adapta a los muchachos en todos los niveles desde los municipios pasando por provincia y llegando a la Nación tendrá los resultados esperados o sea ser competitivo, algo que el gobierno nacional y sus aliados temen como vampiro al ajo. Ya vemos a periodistas y militantes diciendo que si no se los aguanta en el gobierno, vuelve el kirchnerismo. Algo que es imposible, ya que no tiene más el dominio (y la caja) del movimiento. Si podemos afirmar que posee una gran parte pero no toda, y hay un factor más… que el PJ es también solo una parte .
Hoy podemos encontrar peronistas en el PRO hasta dentro de los libertarios, basta Scioli para botón en el sentido literal del eufemismo.

También dirigentes nacionales como Santiago Cúneo o Guillermo Moreno vienen uniendo peronismo y haciendo un telar para luego entregarlo discurso de unidad mediante a quien lidere. Las internas del PJ, si se hicieran desde lo electoral, ayudarían a ordenar desde los cisnes hasta los patitos feos y se sumarían los cormoranes del lago.
Hoy encontramos ex candidatos presidenciales explicando y proclamando su peronismo a los cuatro vientos como Juan Schiaretti con una brillante elección nacional en el 2023 y a su compañero de fórmula en aquel entonces Florencio Randazzo: él es tal vez quién más oportunidades tiene, por su edad y porque estuvo un tiempo dentro del mismo kirchnerismo. Muchos de los militantes lo recuerdan con cariño y respeto, a esos se podrían sumar los que entienden que Néstor es el verdadero héroe en el lío y que Cristina, más allá de ser una de las dirigentes más potentes del país que marca agenda, también tuvo sus errores al elegir candidatos a vice como el radical Julio Cobos o la elección de Alberto Fernández «presidente». Entonces bien se podría haber equivocado al no sostener un dirigente como él, podemos sumarle una imagen no beligerante y la buena gestión como funcionario cuando supo serlo.
Luego vendría Axel Kicillof, ser gobernador de la Provincia más poderosa del país no es poca cosa y al final de la lista pidiendo cancha viene El Gitano Quíntela el gobernador de la Provincia de La Rioja.

No es moco de pavo para fortalecer la oposición, esa a la cual ven venir y señalan con terror de comunista, hasta el Papa ligó ese mote y eso demuestra lo desgastado del término cuando sabemos que nunca gobernaron en Argentina y no sostuvieron el muro.
Si el peronismo vuelve a ser pragmático como es su deber marchando al lado del pueblo y sumando a la CGT, la pata sindical, dará la esperanza que el cuidado necesita y no me refiero a un triunfo sino a que siempre debe haber donde depositar las esperanzas de un pueblo. Por eso la oposición tiene que estar firme y ordenada, hoy más que nunca tiene que ser así del lado político partidario.
Los descamisados están cansados de llevar las picas con las cabezas de sus dirigentes, llega la hora de limpiarlas para poner las banderas del Pueblo.
Por Martin Orozco @ojosdvideo
