Días pasados, en el estudio del canal de noticias TN, del Grupo Clarín, presentaron un debate entre el candidato a gobernador bonaerense por CAMBIEMOS, Javier Iguacel y Leandro Santoro, diputado nacional por el Frente de Todos.
En un momento la discusión gira en torno a la «Causa Vialidad» que tiene a la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner como imputada y allí se produce el diálogo que se puede ver en el video.
Y en este punto vale detenerse para analizar, desde la óptica de la comunicación política, el comportamiento de los políticos/candidatos frente a las cámaras de televisión y la actitud de los periodistas frente a una denuncia, cuanto menos, dudosa.
Me lo dijo una señora

Esa fue la respuesta, con total liviandad, que atinó a dar el candidato de CAMBIEMOS, Javier Iguacel, cuando el diputado del Frente de Todos, Leandro Santoro, le preguntó de dónde sacó las pruebas para afirmar que una persona de la agrupación La Cámpora se quedaba con parte del dinero que reciben los beneficiarios de planes sociales.
Todo esto ante la mirada impávida de los conductores televisivos, hombres experimentados en mil batallas, los que, hasta parecían asentir ante la denuncia infundada del político de CAMBIEMOS, basada en lo le manifestó una señora mientras hacía una caminata por el conurbano.
Quiero pensar que, por estas horas, el equipo de campaña del candidato Iguacel se debe estar replanteando cuestiones como discurso televisivo y revisando la “carnadura”, como decimos en el argot, de las denuncias que se van a lanzar frente a cámara.
Porque, claramente, un candidato no puede ni debe presentarse en televisión para denunciar a la fuerza política opositora basado, como toda la prueba que tiene, en lo que le dijo una señora en la calle.
De igual modo, los televidentes, deberemos hacer una crítica hacia los medios y periodistas que dicen de sí mismos ser independientes, cuando, ante una denuncia infundada de un político, sólo atina a mover la cabeza y encogerse de hombros.

Se sabe que hay medios de comunicación y periodistas que son afines al gobierno, que apoyan sus medidas y que no miran a la hora de defender sus decisiones a como dé lugar y, los que consumen eso, saben de qué se trata, ahí no hay engaños, pero sí lo hay cuando un medio o periodista dice ser independiente y claramente muestra favoritismo hacia un candidato o fuerza política.
Los públicos son cada vez más exigentes, más demandantes y no sólo de los políticos, lo sabemos quienes trabajamos en comunicación política, en campañas, cerca de los candidatos; también le exigen a los medios de comunicación y a los periodistas, eso se desprende de los Focus Groups que solemos hacer, lo importante sería que lo internalicen políticos, medios y periodistas.

Por José Luis Lamanna. Consultor y analista político
