En medio de una Argentina sin rumbo, el gobierno de Alberto Fernández cerró una semana con turbulencias financieras. Mientras está la expectativa de nuevos anuncios económicos para calmar los mercados, sigue la tensión cambiaria en el país, con bonos argentinos en dólares en caída, un riesgo país rozando los 3.000 puntos básicos y un dólar blue con alta volatilidad que entre vaivenes y rompiendo récords día tras día cerró finalmente la semana a $ 337, y en lo que va de julio acumula una suba de casi 100 pesos.
La presión sobre el tipo de cambio se mantiene desde que se produjo una liquidación de la deuda en pesos atada al CER, a principios de junio, y prosiguió cuando el Banco Central endureció el cepo cambiario a las empresas, a fines del mes pasado.

En medio de la turbulencia se encuentra un presidente de la Nación a la deriva, totalmente desestabilizado, a los gritos en medio del surrealismo: «Quiero transmitirle a cada argentino que se quede tranquilo, que estamos trabajando y como superamos todos los problemas vamos a superar esto también. Tenemos las herramientas para hacerlo y estamos innovando en otras para poder salir del brete del que el mundo nos ha metido», señaló.
Y continuó discurseando Alberto en medio de una crisis sin techo «Le voy a poner el pecho a la inflación, a los que especulan con el dólar y a los que guardan USD 20.000 millones en el campo».

Sin embargo, desde el cambio de mando en el Palacio de Hacienda a principios de julio se aceleró. La llegada de Batakis para ocupar el lugar de Guzmán, y el anuncio de una serie de medidas que apuntaron a reducir el elevado déficit fiscal por ahora no han logrado calmar la tensión sobre los tipos de cambio paralelos.
En ese marco, el presidente del bloque de senadores del Frente Cambia Mendoza y ex ministro de economía provincial, Martin Kerchner, sobre la preocupante situación actual del país y la crisis económica.
Políticas K = argentinos + pobres – calidad de vida

Esta ecuación da como resultado una sociedad presa y convertida en instrumento de la ambición política de un gobierno que no ha hecho más que llevar al país a la crisis económica más cruel en décadas y la inflación más alta de los últimos 30 años.
Dólar a $350 y contando… La falta de políticas económicas decantó en un dólar que superará esta semana su techo máximo histórico, o mejor dicho, que el peso se devaluara a una velocidad que asusta. Esto deja a las claras cómo la interna partidaria del presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, han llevado a que los argentinos perdamos calidad de vida y estemos cada día más afuera del mundo. Cuando ellos asumieron el gobierno, ese 10 de diciembre del 2019, la cotización del dólar blue era de $69,50,mientras que el dólar oficial se comercializaba a $63 (brecha del 11%). Es decir que en 31 meses el peso argentino se devaluó más del 500%, en palabras simples nos volvimos más pobres, o sea los argentinos perdimos tranquilidad y calidad de vida, una vez más.

Pongamos una poco de distancia y tratemos de ver el bosque para analizar dónde está la Argentina, si miramos datos de ingreso promedio per cápita en otras latitudes del mundo, vemos, por ejemplo, que el ingreso familiar medio en EE.UU. era de 67.000 dólares en 2020, mientras que en Europa de unos 40.000 euros. En nuestro país, los salarios y jubilaciones son los más bajos de la región, si los medimos al tipo de cambio paralelo un trabajador cobra en promedio entre 133 a 225 dólares, si lo convertimos al tipo de cambio blue o al oficial. Otra vez los números hablan, para el mundo estamos por debajo de la línea de la pobreza.
Vivimos en un país con default permanente y una crisis económica que se agudiza por la falta de políticas y estrategias económicas del Gobierno Nacional, llevándonos a una Argentina paralizada cerca del riesgo cambiario más peligroso de la historia.

Argentina es un país rico en recursos naturales y humanos; según una medición del Banco Mundial, nuestro país ocupa el puesto 40 del ranking de países con mayor dotación de recursos naturales explotables por habitante, detrás de naciones como Australia, Arabia Saudita, Canadá o Brasil. Esto significa que Argentina es un país con un entramado productivo heterogéneo, con fuerte presencia del sector industrial. La industria manufacturera es la que genera más de 1.400.000 puestos de trabajo al año -casi 20% de la población económicamente activa-, es el principal empleador y el que paga mejores salarios. Cada puesto industrial directo, a su vez, genera 2,5 empleos indirectos.
La lógica indicaría que por los recursos que tenemos deberíamos estar en el top 30 de las mejores economías del mundo, como lo era el país en la década del ’40, antes de la llegada de Perón.
Hace unos 20 años y con la llegada de las administraciones del PJ-kirchnerista comenzó un proceso de deterioro basado en el relato populista y de las soluciones mágicas donde justificándose en las necesidades sociales, saquearon las arcas del Estado con subsidios indiscriminados, planes y asignaciones a mansalva como si regalar el dinero de los argentinos fuera suficiente remedio para reducir la pobreza en la Argentina.

Los números muestran, que en ese período la pobreza estructural creció sistémicamente y se desaprovecharon oportunidades de cimentar el desarrollo económico fortaleciendo el entramado productivo y la generación de empleo genuino como consecuencia de ello.
Todo lo contrario, a lo que vivimos, donde este gobierno nacional pone más impuestos, más cepos al dólar, emite más dinero generando más inflación y estrangula a toda la economía empezando por las Pymes.
¿Hasta cuándo vamos a dejar que el populismo mágico del kirchnerismo siga estando por encima de los derechos de cada uno de los argentinos?
Mientras tanto los argentinos, nuestros hijos y nietos seremos cada vez más pobres, si no hacemos un cambio definitivo.

MARTIN KERCHNER TOMBA
Presidente Bloque de Senadores
Frente Cambia Mendoza
