San Luis: el cura que celebró la muerte de una viceintendenta por haber estado a favor del derecho al aborto, después la embarró más

Actualidad San Luis

Tras la muerte de la Vice-Intendenta de la Ciudad de Villa Mercedes, Verónica Bailone, el sacerdote de la localidad sanluiseña de Nueva Galia, Juan María Casamayor, realizó un posteo en la red social Facebook, diciendo lo siguiente: “Estaba a favor del aborto y Dios le concedido esa gracia, le abortó la vida” .

La funcionaria del peronismo local hacía meses que tenía un estado de salud delicado por un cáncer de pulmón. Tras su deceso, diversas instituciones públicas de la provincia manifestaron sus condolencias. Entre ellas, la Municipalidad de la Localidad de Unión, que lanzó una publicación comunicando el hecho. Casamayor (el dinosaurio eclesiástico) usó el espacio para expresar su comentario del medioevo con relación a la posición de la mujer a favor del derecho al aborto.

Ante la ola de repudios a semejante comentario, el sacerdote tuvo que salir públicamente a pedir disculpas a la familia de Bailone, pero tales “disculpas” fueron mucho peor. En vez de aclarar, oscureció mucho más el pensamiento de este personaje medieval:

“Me dirijo a ustedes con el fin de transmitir que lamento la muerte de Verónica Bailone, y haber dicho que el Señor le abortó su vida, conforme a su deseo. Por el contrario, espero que Verónica Bailone haya alcanzado a arrepentirse sinceramente de haber apoyado el infanticidio prenatal y que haya muerto en Gracia de Dios. Mi intención es no herir a nadie, pero no me han sabido interpretar, por eso pido mis disculpas si quedó alguien herido. Rezaré por su eterno descanso y el consuelo de su familia. Sin otro particular, me despido de Uds. en Cristo y María Santísima. Firmado: Juan María Casamayor. Nueva Galia, San Luis”.

La carta del sacerdote a la familia

No caben dudas que la Iglesia Católica es una institución que, desde tiempos inmemoriales, ha atrasado y atrasa tanto pero tanto a la sociedad que los comentarios de Casamayor no pertenecen solo a él, sino que van en concordancia con todo el accionar eclesiástico.

En Argentina, la Iglesia Católica ha tenido peso en la formación del Estado nacional y tuvo una ampliación feroz de privilegios, facultades y prerrogativas con la última Dictadura genocida de 1976. En aquel entonces, los genocidas necesitaban que sus peores atrocidades fueran legitimadas discursiva y “moralmente”. A cambio de esa legitimación le retribuyeron a la jerarquía eclesiástica con enormes privilegios económicos e institucionales. Si bien la Dictadura Cívico-Militar-Eclesiástica terminó en 1983, tales privilegios continúan aun hoy.

Pero, afortunadamente, los tiempos han cambiado. La fuerza de las mujeres y la juventud que se ve en las calles, luchando por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, por una educación sexual integral, laica, científica y con perspectiva de género, y por la real separación de las Iglesias y el Estado, es la progresiva contracara al oscurantismo y conservadurismo, y a las expresiones y formas de obrar reaccionarias y medievales de curas, monjas, sacerdotes y pastores y de aquellos sectores que se auto-denominan “pro-vida”.

Las mujeres y las personas gestantes no tenemos que arrepentirnos de nada y, mucho menos, de luchar por el derecho al aborto que para nosotres es elemental, y que los distintos Gobiernos (incluso el actual de Alberto Fernández) nos vienen negando hace décadas.

Por Johana Gómez – La Izquierda Diario