Desde el Senado mendocino se propone mejorar la ley de Diversión Nocturna

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La senadora radical Mariana Caroglio presentó en la Honorable Cámara de Senadores de la provincia de Mendoza un proyecto de ley que tiene por finalidad modificar la Ley 8.296 de Diversión Nocturna a fin de reglamentar en forma correcta los requisitos que se impondrán a los establecimientos -en ella nombrados- para obtener su respectiva autorización. Entre los requerimientos se pide la instalación de carteles, croquis y la obligación de contar con matafuegos.

Esta modificación apunta a hacer de los establecimientos lugares preparados ante cualquier siniestro que pueda ocurrir en los mismos y de esta forma asegurar el disfrute humano.

Es de público conocimiento que Mendoza al ser una zona sísmica es propicia a que sucesos de este tipo ocurran constantemente, ya sean leves o de mayor magnitud, no estando exenta tampoco de terremotos. “Por eso vemos como una condición indispensable la instalación de carteles, croquis y la obligación de contar con matafuegos”, expresó la senadora Caroglio.

Después de analizar la ley en cuestión se puede ver que la misma no establece en ningún artículo la obligación de los propietarios o encargados de estos eventos nocturnos de establecer un diagrama del lugar con sus puntos de salida, ni tampoco la obligación de contar con matafuegos ante un probable incendio, ni la de exhibir o informar la capacidad máxima permitida por la autoridad de aplicación.

“Si bien existen ordenanzas municipales que establecen el factor ocupacional y la disposición de la existencia de matafuegos en lugares de esparcimiento, resulta imprescindible darle fuerza de ley a un tema tan sensible como el que se trata con el fin de asegurar la integridad física de todos los asistentes”, explicó la legisladora radical.

Estas omisiones son de tal gravedad, que se deben tener en cuenta al momento de conceder la autorización para su funcionamiento, que forman parte de la información con la que deben contar todos los asistentes y que es un derecho de los mismos como consumidores de un servicio, como bien lo establece el Código Civil y Comercial en sus artículos 1.092 y 1.100.