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Más allá del 11 de septiembre: “Las maestras no somos entes neutrales, “blancas y puras”, de acuerdo a la moral dominante. La docencia se ha ganado un lugar en la lucha por sostener la educación pública” afirma la maestra rural puntana Johana Gómez

Más allá del 11 de septiembre: “Las maestras no somos entes neutrales, “blancas y puras”, de acuerdo a la moral dominante. La docencia se ha ganado un lugar en la lucha por sostener la educación pública” afirma la maestra rural puntana Johana Gómez

Más allá del 11 de septiembre: “Las maestras no somos entes neutrales, “blancas y puras”, de acuerdo a la moral dominante. La docencia se ha ganado un lugar en la lucha por sostener la educación pública” afirma la maestra rural puntana Johana Gómez
septiembre 13
01:05 2018

En una semana muy especial para la educación, no solo porque se conmemora el 11 de septiembre el “día del maestro”; sino también por la lucha que está desarrollando en defensa de la educación pública, laica y gratuita; por las movilizaciones y paro en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal, la primera de las dos jornadas de paros que lleva a cabo el Frente de Unidad Docente, donde los gremios que reclaman por sueldos, condiciones de trabajo e infraestructura; el reclamo al presidente Macri de la continuidad del FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente) y del Fondo Compensador; y mayor presupuesto para Educación; sumado a que este jueves se llevará adelante un paro nacional docente y marcha al Congreso de la Nación, que alcanzará a todos los niveles y modalidades de la enseñanza, desde el nivel inicial a la educación universitaria; la docente rural y dirigente de Frente de Izquierda en la provincia de San Luis, Johana Gómez escribió un interesante artículo sobre las maestras que luchan por una digna educación pública, laica y gratuita. Lo compartimos con los biencuyanos:


Maestras, las que luchan

La extensión del sistema educativo a finales del siglo XIX significó la irrupción de una gran cantidad de mujeres que salieron de sus hogares para ocupar los nuevos puestos de trabajo que generaba la educación pública a nivel nacional.

Tres años antes de la Ley de Educación Común de 1884 (Ley 1420) se organizó la primera huelga docente del país. Fue durante la presidencia de Julio A Roca, en 1881. En ese entonces, Domingo F Sarmiento era Superintendente General de Educación, y en la Provincia de San Luis, gobernaba el roquista Zoilo Concha. La huelga fue encabezada por la puntana Enriqueta Lucio Lucero de Lallemant.

Las maestras de la “Escuela Graduada y Superior de San Luis” reclamaron por el atraso de cuatro meses en el pago de sus sueldos y en contra de los recortes en los salarios de todos los empleados públicos que se venían aplicando desde el año 1874. En un documento manifestaban lo siguiente: “Nos hemos resignado muchos años, con la esperanza de que esto mejorase; más viendo las nuevas dificultades que se presentan para el pago, no nos queda otro recurso que suspender las tareas escolares hasta que el Excelentísimo Gobierno tome las medidas que crea del caso”. En esta carta, también declaraban haber trabajado “con conciencia y abnegación y ponían como testigo de ello a todo el pueblo de San Luis, a los padres de las 315 niñas que concurrían a la escuela y a los muchos cientos de ex alumnas”.

Sin dudas, la docencia nació y se desarrolló hasta nuestros días, al calor de las luchas contra las políticas de ajuste sobre la educación pública de todos los gobiernos. Desde ese entonces, las maestras nunca han dejado de luchar por condiciones dignas de enseñanza para ellas, de aprendizaje para sus estudiantes, y por un salario justo que les permita vivir dignamente.

¿Día del Maestro?

Según lo que se puede leer y estudiar, el 11 de Septiembre de 1943, durante la “Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas”, se resolvió homenajear a Domingo F. Sarmiento como educador en la fecha de su muerte. Pero, que el Día (11 de Septiembre) sea del “Maestro”, en masculino, ya implica una discusión, y que sea en homenaje a Sarmiento es también toda una contradicción.

Todos los 11 de Septiembre se homenajea a una figura controvertidísima de la historia nacional, gracias a la llamada “Revolución del `43” de los militares Rawson, Ramírez y Farrell.

Sin embargo, al día de hoy, más del 90 % de los “maestros” primarios son, precisamente, maestras, es decir, mujeres. La idea de educación ligada a la crianza y tareas domésticas justificaba (y aún lo sigue haciendo) esta predominancia femenina, también la brecha salarial entre hombres y mujeres, y todo el modelo educativo sarmientino.

Dar un paso al frente e ir por todo

En los últimos años, las maestras cargamos sobre nuestras espaldas con la tarea asistencial que se ha impuesto en el ámbito escolar por el deterioro económico y social que significaron y significan las políticas neoliberales de todos los gobiernos, desde 1983 al día de la fecha.

Es por ello que, dentro de las tareas docentes, las maestras no solo educamos, sino que además se espera de nosotras un papel de observancia de la salud, limpieza, alimentación, cuidado y contención psicológica de nuestras alumnas y nuestros alumnos, naturalizando así una prolongación de las tareas domésticas invisibles y no remuneradas, que en la sociedad capitalista recaen abrumadoramente sobre quienes somos mujeres.

El estereotipo de la “Señorita Maestra”, basado en las “aptitudes maternales innatas”, la vocación educadora y el amor a la infancia, tuvo consecuencias significativas en la configuración histórica de la función docente: mala remuneración y paupérrima valoración simbólica.

La lógica ha sido y sigue siendo la siguiente: si es “natural” la tarea, no hay esfuerzo, no hay preparación, ni capacitación especial para ejercer la docencia. Entonces, ¿Por qué tendría que valorarse una actividad que supuestamente nos surge de manera espontánea y natural, solamente por el hecho de ser mujeres?

Bajo este discurso de la “vocación”, se ha escondido -por más de un siglo- un verdadero trabajo no remunerado que le ha permitido y le permite al Estado ahorrar dinero, negar derechos, y hasta atacar los conflictos cuando las trabajadoras de la educación salimos a reclamar, convocando a “voluntarias/os” para cubrir las aulas de las maestras en huelga.

El trabajo docente es muy complejo. Incluye innumerables tareas fuera y dentro del aula. Se exige a la docencia una polifuncionalidad que conlleva un fuerte y cotidiano desgaste psíquico y físico que se expresa en el deterioro de la salud. Con salarios que no alcanzan, se suman dobles turnos, más horas y módulos para llegar a fin de mes. Que las maestras dejemos nuestras vidas en la escuela no puede ser algo “normal”, pero pasa.

Las maestras no somos entes neutrales, “blancas y puras”, abnegadas conservantes de las “buenas costumbres” y la moral dominante. Nuestro saber y nuestro accionar no son “neutrales”. Enfrenta patrones, autoridades, iglesias, gobiernos y regímenes políticos. La docencia se ha ganado un lugar en la lucha por sostener la educación pública y por que sea verdaderamente gratuita y laica, más allá de las permanentes campañas de descrédito que lanzan los distintos gobiernos y los medios de comunicación adictos.

Las maestras somos la clave para la articulación entre la escuela, las/os estudiantes, y sus madres y padres que son parte de la clase trabajadora que sufre todo tipo penurias económicas y sociales. Somos la llave para seguir cuestionando lo que las diversas sociedades naturalizan, como por ejemplo el “Día del Maestro”.

Las maestras como mujeres estamos siendo parte de movilizaciones históricas por nuestros derechos (como el aborto legal) y somos parte de las luchas en curso contra el ajuste macrista. Ante el saqueo que intenta concretar el gobierno nacional, las gobernaciones, las intendencias y el “Fondo Monetario Internacional” (FMI) estamos llamadas a ocupar nuestro puesto de lucha en la primera línea, porque docente luchando está enseñando.

Enseña a reclamar por una educación que sea verdaderamente pública, gratuita y laica. Enseña a demandar que realmente se separe la Iglesia Católica del Estado para que no haya simbologías religiosas en las escuelas públicas. Y enseña a exigirles a los gobiernos que no paguen la deuda externa -fraudulenta e ilegítima- y destinen ese dinero para la educación, salud y vivienda del pueblo trabajador.

Por Johana Gómez – Referente provincial del PTS – Frente de Izquierda

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Actualidad política, empresarial y social de la Región de Cuyo: Mendoza, San Juan y San Luis

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