El caso de Julieta Silva, quien atropelló al joven rugbier Genaro Fortunato con el auto a la salida de un boliche en San Rafael hace un año, mantuvo en vilo a todos los medios de comunicación, incluso los porteños, con una trasmisión en vivo y en directo de la sentencia, columnistas, panelistas opinando y todo el circo mediático entorno a un desafortunado episodio que podemos considerarlo de «clase media, media alta».
Una vez que se conoció el fallo, de tres años y nueve meses de prisión domiciliaria, los padres de la víctima rompieron el silencio y manifestaron su malestar con la decisión del Tribunal de San Rafael, que consideró que se trató de un accidente y que la condenada no tuvo intenciones de matar al rugbier. Los medios y las redes sociales estuvieron a pleno con sus puntos de vista y una Justicia que en este caso mediático respondió con bastante rapidez, a diferencia de otros, incluso, de similares características.
Para peor se sumó la palabra de «idiotas populares de turno» que encendieron las redes sociales y degradaron aún más la figura del joven asesinado. El actor Alfredo (Flan) Casero realizó un polémico comentario sobre la sentencia de Julieta Silva, la joven sanrafaelina que recibió tres años y nueve meses por la muerte de Genaro Fortunato.
En esta oportunidad, Casero opinó sobre la sentencia que recibió Julieta Silva. Su comentario se originó a raíz de un tuit de otro usuario, quien se preguntaba si la sentencia habría sido la misma si la persona acusada hubiera sido un hombre.
“¿Cuánto le hubieran dado a un hombre que atropella a su exnovia? ¿También lo hubieran dejado en prisión domiciliaria? No, no somos todos iguales ante la ley. Si no es por fueros, es por género, o por origen social o por sarasa”, escribió el internauta.
A lo que Casero respondió: “La concha de la Justicia”, mostrándose de acuerdo con los dichos de hombre.
Su breve posteo fue compartido por muchos y criticado por otros, y generó un debate en Twitter que excedió el caso y terminó girando en torno a la Justicia pero también a cuestiones de género en los, claramente, muchos hombres no compartía.
DE LA JUSTICIA Y SU FUNCIÓN
Al respecto el diputado provincial y presidente del bloque Unidad Ciudadana Mendoza, Lucas Ilardo, desarrolló una columna de opinión sobre el tema, el rol de la Justicia y el lamentable papel del patético actor (pesudo) cómico. Lo compartimos:
Tal afirmación me llevó a pensar en una cuestión muy compleja: ¿Qué reclamamos, cuando reclamamos justicia? Aquí distinguí claramente dos miradas. Por un lado, la de la justicia como reparación social y disuasión, es decir, como aquella función que viene a restablecer el equilibrio perturbado por un crimen y disuadir a los demás de cometerlos, no por la gravedad de la pena sino por la alta posibilidad de que sean sancionados.
Otra mirada es la que ve a la justicia como objeto de venganza, el castigo al autor del delito. Y es aquí donde quienes piensan en la justicia como “venganza” nunca van a sentir que la pena está acorde con sus expectativas porque nada, ni siquiera la pena más alta de nuestro derecho penal, hace volver las cosas al estado anterior del delito.
Y en este caso puntual del que estamos hablando, una mujer, que más allá de su culpabilidad, fue expuesta involuntariamente por cientos de noticieros o magazines de tv, siendo juzgada de manera burda y anticipada por periodistas, panelistas y figuras del espectáculo, quienes sin ningún pudor se aventuraron a dar su opinión y hasta en algunos extremos esbozaron lo que según su leal entender debía ser una pena correspondiente al delito cometido. Una mujer que fue sometida a televisar su juicio y sentencia, solo a los fines de desplegar contra ella una especie de revancha machista, porque comparan el asesinato de Fortunato con los cientos de femicidios que diaria y lamentablemente somos testigos. Confundiendo este caso intencionalmente con una “cuestión de género”.
Llama la atención que esa indignación ante la “injusticia” de una pena no acorde a las expectativas parece ser muy selectiva según la profesión, el sexo, la edad, el poder adquisitivo de la víctima o porque no del victimario… Ejemplo de ello es que no se han oído muchas voces consternadas por crímenes como el de Alan Villouta, cuya familia aún espera una decisión judicial, y que no fue seguido con el mismo interés por los medios de comunicación. Es preocupante que algunos sectores de la sociedad confundan justicia con venganza, esta absurda visión, no llevará a la baja de los delitos, sino a una sociedad en la que reinara el odio y el revanchismo.
Lucas Ilardo
