Johana Gómez del FIT San Luis sobre la crisis universitaria nacional: «Gana la lucha educativa o ganan el ajuste macrista y el FMI»

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Universidades nacionales realizaron la semana pasada un paro general de actividades, con la no asistencia de clases de los docentes, realizaron movilizaciones, clases públicas en todo el país y abrazos simbólicos, en reclamo de la pésima situación presupuestaria y salarial de las casas de altos estudios. No obstante, continúa el plan de lucha en las universidades junto a los estudiantes, desarrollando las clases y movilizaciones, ratificando la marcha nacional del próximo jueves 30 de agosto, desde el Congreso Nacional al Ministerio de Educación de la Nación para exigir respuestas por el reclamo de recortes del presupuesto y salarios, entre otros puntos.

Mientras tanto, el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro sigue «chamuyando» y echando «más leña al fuego» a la grave situación dando a conocer desconcertantes testimonios en los medios: solicitó diferenciar el reclamo docente que mantiene sin clases a varias sedes de universidades públicas de todo el país de la protesta que encabeza por «la alianza kirchnerotroskista (SIC) que tiró 14 toneladas de piedras» en el Congreso en diciembre del año pasado durante la discusión por el ajuste en las jubilaciones.

Según la visión del funcionario, estos últimos desinforman cuando dicen que Cambiemos desfinanció la educación pública universitaria. Para fundamentar sus dichos, asegura que en 2016 el Presupuesto para el sector fue de $51 mil millones y este año se está ejecutando una partida de $103 mil millones, lo que representa un aumento por encima del 100 por ciento.

Finocchiaro se comprometió a discutir un nuevo acuerdo salarial con los docentes universitarios por encima de la meta del 15% que se había impuesto el Estado Nacional antes de la devaluación y de la crisis que golpeó a las finanzas locales. «Ahora tenemos un panorama mucho más claro y vamos a ofrecer lo que el Estado pueda pagar», prometió en diálogo con Luis Novaresio en radio La Red.

Las casas de Altos Estudios en la provincia de San Luis también se manifiestan contra la crítica situación de la educación pública: además de la toma pacífica de el Rectorado y el IV Bloque de la Universidad Nacional de San Luis por parte de estudiantes y docentes, también se les suma desde el lunes la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe) y la Facultad de Turismo y Urbanismo de Villa de Merlo.

La dirigente del Frente de Izquierda en San Luis y docente rural, Johana Gómez, desarrolló una columna de opinión sobre la situación actual de ajuste de la educación pública que compartimos a continuación con los lectores biencuyanos:


Gana la lucha educativa o ganan el ajuste macrista y el FMI

Se está atacando la educación pública. Atacan el salario docente y recortan el presupuesto. No hay empate posible: gana la lucha nacional educativa o ganan Macri y el Fondo Monetario Internacional.


Por:

Johana Gómez.

Referente provincial del PTS – Frente de Izquierda (San Luis).


En el segundo semestre del año, las clases en las universidades nacionales de todo el país no comenzaron. Es que hay un paro docente porque el gobierno de Cambiemos se les ríe en la cara a las/os trabajadoras/es de la educación con ofertas salariales de miseria, muy por debajo de los porcentajes inflacionarios actuales.

A lo largo y ancho del país, y en todas las universidades públicas de la Provincia de San Luis, comenzaron a surgir asambleas masivas de estudiantes, paros, tomas de edificios y marchas. El gran impulso y la organización que dejó la marea verde por el derecho al aborto, es la fuerza que está encabezando la lucha educativa, donde las mujeres – sean estudiantes o docentes – vienen jugando un rol destacado.

La educación pública viene sufriendo hace años el ajuste presupuestario de los diversos gobiernos. No alcanza la plata ni para los sueldos de docentes y del personal administrativo; ni tampoco para garantizar becas para quienes quieren estudiar y se ven obligadas/os a desertar.

Si se habla de infraestructura, muchas universidades se están cayendo a pedazos. Ningún gobierno modificó sustancialmente el presupuesto destinado a la educación y, por eso, existen pésimas condiciones laborales y de cursada.

A su vez, el gobierno macrista se endeuda con el FMI, que le pide que para mantener el acuerdo tienen que ajustar en salud y educación. Planean una nueva etapa de recortes en todo el ámbito público, afectando así a millones en todo el país. Además, este año se votará en el Congreso Nacional el presupuesto para el año 2019 que lleva las tijeras del Fondo en todos los rubros. La coalición Cambiemos lo tiene que presentar y, seguramente, lo van a aprobar los mismos partidos políticos que le negaron el aborto legal a millones de mujeres.

Sólo en mayo, con el pago de la deuda externa y la fuga de capitales, se llevaron el doble del presupuesto que es destinado para las universidades nacionales. ¿En serio la casta política gobernante puede salir a decir públicamente que no hay plata?

El presupuesto educativo se decide todos los años en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que está formado por las/os rectoras/es de todas las universidades nacionales, y luego, es votado como parte del presupuesto nacional por el Congreso. Es decir que 57 rectoras/es deciden por 1.800.000 estudiantes, 130.000 docentes y más 50.000 administrativas/os. Rectoras/es peronistas, radicales y de Cambiemos son los que negocian a espaldas de la comunidad educativa el presupuesto educativo que ya vienen recortando: en 2016 fue de un 20 % menos en relación al año anterior y para 2018 recortaron el 37 %.

El FMI ya llegó a la Argentina y está ordenando más ajuste. La educación pública es una de sus elegidas. Por eso, el gobierno de Macri ofrece aumentos salariales de miseria. Ambos quieren salarios bajos para las/os trabajadoras/es mientras destinan millones al pago de la deuda externa y a sostener a la Iglesia Católica. Este año se destinarán U$D 78.000 millones en el pago de deuda, es decir, 23 presupuestos anuales para universidades nacionales públicas. A esto se suma que el empresariado especulador fugó U$D 16.676 millones en tan sólo 6 meses, lo que equivale a 5 años de presupuesto para las 57 universidades del país.

Por este motivo, exigir el NO pago de la deuda externa y el NO pago al FMI resulta esencial. Y en cuanto a la Iglesia, los distintos gobiernos han sostenido sus privilegios exceptuándolas de impuestos y destinando millones para sostener a quienes negaron la legalización del aborto y fueron cómplices de la última dictadura cívica – militar. Ello demuestra que separar la Iglesia del Estado también resulta esencial. Allí (en el pago de la deuda y en los subsidios al culto católico) está el dinero que falta para la Universidad Pública, por ejemplo.

La tarea de las organizaciones estudiantiles, de los sindicatos docentes y del personal administrativo de las universidades nacionales, radica en poner en discusión el presupuesto y que en asambleas se debata cuántos fondos se necesitan y a qué o para qué se van a destinar. Este es un primer paso fundamental para derrotar el ajuste del gobierno macrista y del FMI.

Defender la educación pública, gratuita y laica,

¡De eso se trata!