Greenpeace criticó la política energética de Macri: “Apostar al gas como energía limpia es una estafa”

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Con la premisa de impulsar las transiciones hacia sistemas energéticos más flexibles, transparentes y limpios, los principales responsables de política energética del G20 están en Bariloche, en la Patagonia argentina, para participar entre ayer jueves y hoy viernes de la Reunión de ministros de Energía del Foro.

Entre los asistentes estuvieron Juan José Aranguren, ministro de Energía y Minería de la Argentina; Thorsten Herdan, director general de Política Energética de Alemania; Yoji Muto, ministro de Estado de Economía, Comercio e Industria de Japón; Mitsunari Okamoto, viceministro parlamentario para Relaciones Exteriores de Japón; Rick Perry, secretario de Energía de Estados Unidos, y James Gordon Carr, ministro de Recursos Naturales de Canadá.

Durante la reunión, los delegados abordaron el fortalecimiento de las energías renovables y la eficiencia energética, el acceso a la energía en América Latina y el Caribe, la reducción de los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles, y la transparencia de la información energética y digitalización de los mercados energéticos.

En particular, trabajaron sobre uno de los grandes consensos del grupo, el concepto de cambio de comportamiento (behavior change), impulsado por la presidencia argentina del G20. La adopción por parte de individuos y grupos de hábitos de consumo saludables puede generar múltiples beneficios, desde la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y una mayor seguridad energética hasta menores facturas de energía y una mejora de la competitividad en el sector industrial y de servicios.

Luego del resultado de la reunión ministerial de Energía del G20 en el sur del país, Greenpeace cuestionó el rol creciente que se le asignó al gas en la transición energética para los próximos años, y denunció que esa falta de ambición llevará al incumplimiento de los objetivos climáticos asumidos por la comunidad internacional.

“En lugar de avanzar hacia una transición acorde a la urgencia que la ciencia demuestra que es necesaria, el gobierno argentino hizo todo lo posible para disfrazar al gas de energía limpia y justificar así la explotación del segundo mayor yacimiento de gas no convencional del mundo: Vaca Muerta”, señaló Mauro Fernández, asesor de política climática y energética de Greenpeace.

Para la organización ambientalista el liderazgo del presidente Mauricio Macri está muy por debajo de las acciones que se necesitan tomar para evitar una catástrofe climática. Apostar al gas pondría en jaque el compromiso mundial climático del Acuerdo de París asumido en 2015. Explotar al máximo todas las reservas de gas de esquisto del país, entre ellas Vaca Muerta, consumiría hasta un 15% del presupuesto de carbono mundial para lograr el objetivo de un calentamiento global de no más de 1,5 grados en relación con la era preindustrial.

En este sentido, hoy se conoció una nueva filtración del documento del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) que demostró que el mundo está en camino de exceder 1,5°C de aumento de temperatura para 2040, excepto que se adopten medidas drásticas y urgentes. Al respecto, Fernández señaló: “Macri está perdiendo la posibilidad de convertirse en un líder climático, ya que la acción debe ser drástica y no incremental. Apostar al gas como energía limpia, es una estafa. Por el bien del futuro económico argentino y la estabilidad del clima mundial, es positivo que el gobierno reconozca el rol de las renovables y la eficiencia energética, pero fracasó en avanzar hacia la eliminación definitiva los subsidios a la producción de energías sucias y al hacer todo lo posible para justificar la explotación de Vaca Muerta, una bomba de CO2 a escala global”.