La magia de nuestro Quino y su entrañable Mafalda, en un recorrido en imágenes con entrada libre y gratuita en la Legislatura de Mendoza

Vida cuyana

Durante septiembre, la Legislatura de la Provincia de Mendoza nos invita a descubrir la vida y los sueños de Quino quien fue el creador de Mafalda a través del documental Quinografía, la cita es todos los miércoles de septiembre a las 19 hs en el Auditorio Legislatura – Edificio Margarita Malharro de Torres, la entrada es libre y gratuita, detalle valioso es que, al finalizar cada proyección, se realiza una charla con el equipo creativo.

Quinografía: el documental que abraza a Quino más allá de Mafalda, hay títulos que no se eligen por azar, este no es solo el nombre de un documental, es una declaración de amor, la que une a Quino con la escritura de la vida, como si cada trazo, cada silencio y cada viñeta merecieran quedar grabados con la misma delicadeza con la que él dibujaba el mundo.

El filme es dirigido por Mariano Donoso y Federico Cardone con investigación y guion de Mariana Guzzante, el mismo no pretende “explicar” al creador de Mafalda, pareciera que con acompañarlo logra la meta y la supera, lo cual nos hace captarlo desde adentro, nos acerca a quienes somos público a Don Joaquín Salvador Lavado Tejón —Quino— y no al mito que fue durante décadas una figura universal y al mismo tiempo un ser profundamente reservado y Quinografía nace de esa tensión.

Así llegamos a parte de una entrevista filmada en 2014, cuando el dibujante volvió a Mendoza luego de recibir el Premio Príncipe de Asturias, y se abre después hacia archivos inéditos, fotografías íntimas, recuerdos familiares y testimonios de quienes lo conocieron de cerca o lo amaron desde lejos: Joan Manuel Serrat, Jorge Valdano, Miguel Rep, Milena Busquets, Álex Grijelmo, entre otros. El resultado no es una biografía lineal. Es un retrato afectuoso, coral y sereno, de 75 minutos, coproducido entre Argentina y España. La idea del filme es tan simple como conmovedora, claro es que para comprender a Mafalda hay que comprender primero a Quino.

Recorre su infancia en Mendoza, la temprana pérdida de sus padres, la herencia andaluza y republicana de su familia, la abuela contestataria que anticipa el espíritu de aquella niña de pelo negro, el exilio europeo durante la dictadura argentina, la timidez, la música, el humor como forma de resistencia y de ternura. Donoso y Cardone no mitifican, escuchan, dejando que el pasado converse con el presente y que el archivo no sea reliquia sino pulso vivo.

Esa podría ser quizás, la finalidad más honda de Quinografía: no celebrar una fama, sino cuidar una sensibilidad. Mostrar que detrás de una de las obras más traducidas y queridas del humor gráfico contemporáneo había un hombre discreto, humanista, marcado por las ausencias y capaz de mirar el absurdo del mundo adulto con una lucidez casi infantil. El título lo dice con claridad. No es una “quino-manía” ni un inventario de anécdotas, es una escritura de Quino, con respeto y cariño.

“El material más valioso no son las celebridades. Es la conversación de 2014 —una de las últimas que Quino aceptó, ya con la vista casi perdida— y los papeles que la familia guardaba: fotos, cartas, discos, bocetos, negativos. Donoso contó que incluir viñetas originales implicaba, en la práctica, cortar libros para escanearlos bien: un gesto pequeño que resume el tono del filme, más artesanal que monumental”.

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El trabajo ha tenido una repercusión que confirma la vigencia de su universo. Nacido en Mendoza y filmado en seis países, el documental se estrenó en España —con avant premiere en los Cines Renoir de Madrid—, recorrió salas europeas, fue adquirido por TVE para emisión en horario central y llegó a plataformas como Filmin.

En Argentina se presentó en Mendoza y Buenos Aires, con estreno comercial en decenas de cines, y también circuló por festivales y circuitos de cine de autor en América Latina.

Allí donde Mafalda ya era un lenguaje común, Quinografía ofreció algo más raro: la voz, la casa y la sombra de quien la imaginó. Hay en esta película una certeza mafaldiana que recorre cada plano: los adultos no tienen la menor idea de lo que hacen con el mundo en estos tiempos, pero Quino con una línea simple y una ironía llena de piedad, nos dejó una brújula. Quinografía no intenta reemplazar esa brújula. Solo se detiene, con afecto, a mirar la mano que la dibujó.