El Hincha más famoso del Mundial y el único oficial de un país, es el de la República Democrática del Congo y a pesar de que por motivos políticos las cámaras de TV no muestran en plenitud a Michel Kuka Mboladinga conocido popularmente como la estatua “Lumumba”, es quien inunda las redes representando a Patrice Lumumba, cuando empieza el partido se posiciona en las tribunas, allí se queda inmóvil durante más de 90 minutos imitando la pose icónica de la estatua del líder independentista en Kinshasa (brazo derecho alzado), su vestimenta suele ser de trajes coloridos que tienen como referencia la bandera congoleña.
“África escribirá su propia historia, y será una historia de gloria y dignidad.” L.
Este gesto no es solo un espectáculo: es un homenaje profundo al legado de Lumumba, a la unidad nacional y la lucha anticolonial. Se volvió famoso especialmente durante la Copa Africana de Naciones (AFCON) 2025, y por pedido de los propios jugadores de la selección de República Democrática del Congo, fue incorporado a la delegación oficial para el Mundial 2026. El presidente Félix Tshisekedi apoyó la decisión, y viaja con el equipo como emblema de la hinchada.
“Sin dignidad no hay libertad, sin justicia no hay dignidad, y sin independencia no hay hombres libres.” L. (Carta a su esposa desde la prisión).
En estos días se produce un enfrentamiento entre la Justicia Social y las ideas libertarias por así decir, no solo en nuestro país si no en el mundo entero.
En la provincia de Mendoza lo podemos distinguir en las elecciones de la UNCuyo cuando la candidata Adriana García, quien es llenada de descalificaciones y adjetivaciones por la oposición argumenta que “cree en la Justicia Social”, y es allí donde la dicotomía se hace evidente y palpable.

La Justicia Social es un concepto ético, político y filosófico que busca promover una sociedad más equitativa donde las personas tengan acceso justo a derechos, oportunidades, recursos y protección, independientemente de su origen, clase social, género, raza, orientación sexual, discapacidad u otras características, se define como la distribución justa de las cargas y beneficios en una sociedad, corrigiendo desigualdades estructurales que generan exclusión o privilegios indebidos. No se trata solo de caridad o ayuda puntual, sino de transformar las reglas del juego (leyes, instituciones, normas culturales y económicas) para que sean más inclusivas y equitativas.
Sus raíces modernas están en el pensamiento cristiano social del siglo XIX (como en las encíclicas papales), el socialismo y el liberalismo progresista, aunque el término ganó fuerza en el siglo XX, en la Argentina las podemos encontrar en el peronismo y en un partido centenario como el radicalismo.
El concepto liberal clásico o libertario ve la justicia social con escepticismo, argumentando que el intento de lograr «resultados iguales» violaría la libertad individual y la propiedad privada, entonces promueve la justicia conmutativa (tratos voluntarios justos) y la movilidad social mediante mérito y mercado.
En resumen, la justicia social es un ideal aspiracional, donde se busca crear condiciones para que cada persona pueda desarrollar su potencial sin barreras artificiales injustas.
Mineras Nacionales para estados libres

Volvamos a Patrice Lumumba quien es símbolo de la Justicia Social y de la independencia congoleña para entender la Genesis de la nota.
“Nosotros, que hemos sufrido en nuestro cuerpo y en nuestro corazón el yugo del colonialismo, os decimos en voz alta: todo eso ha terminado.”
Fue un hombre de origen humilde, orador apasionado y nacionalista ferviente se alzó como símbolo de la liberación del continente africano, nacido el 2 de julio de 1925, educado en escuelas misioneras, se formó como autodidacta voraz y se convirtió en un évolué (africano “evolucionado” según los estándares coloniales), fue empleado postal y vendedor de cerveza, su experiencia cotidiana con la discriminación lo radicalizó. Fundó en 1958 el Mouvement National Congolais (MNC), el primer partido político verdaderamente nacional, que rechazaba el tribalismo y el regionalismo para defender una Congo unida e independiente. Su carisma y oratoria lo convirtieron en líder indiscutible del independentismo. (la ocupación belga esclavizo al pueblo y murieron más de 10 millones de personas debido como consecuencia de ello)

En enero de 1960, tras revueltas y la Mesa Redonda de Bruselas, Bélgica aceptó conceder la independencia para el 30 de junio. Lumumba, tras elecciones, se convirtió en primer ministro del Congo independiente con tan solo 35 años.
Lumumba era ante todo un nacionalista africano y panafricanista que luchaba por la real independencia, no se definía como comunista (aunque sus enemigos lo tildaran de tal para justificar la intervención occidental), sino como un defensor de la “neutralidad positiva”. Su visión: una Congo centralizada, libre de tribalismos con economía al servicio de su pueblo y no de multinacionales extranjeras. Quería africanizar la administración, mejorar las condiciones de vida y usar la riqueza mineral para el desarrollo nacional, así fue como defendió la unidad nacional frente a secesiones como la de Katanga (respaldada por Bélgica y empresas mineras).
Su gobierno duró apenas diez semanas efectivas. Enfrentó motín militar, fue arrestado, torturado y trasladado a Katanga el 17 de enero de 1961, todo esto bajo supervisión belga y con participación de Estados Unidos, que aducían “peligro de comunismo”, fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento, su cuerpo fue exhumado, desmembrado y disuelto en ácido sulfúrico para borrar todo rastro, solo quedo un diente de oro que Bélgica le devolvió a su familia recién en el 2022.
Su muerte marcó el inicio de décadas de inestabilidad, dictadura y conflictos.
“Prefiero morir con la cabeza alta, con fe inquebrantable en el destino de mi país, que vivir en la sumisión y abandonar mis principios sagrados.” L.
Hoy su imagen sigue inspirando manifestaciones y debates superando la de ser un líder brutalmente asesinado víctima de las potencias internacionales, como podrán ver la historia nos sigue dando paralelismos con diferentes nombres en similares circunstancias, la hora de los hombres justos y leales deberían sonar como campanas en la noche.
Por Martín Orozco @ojosdvideo
