¿Cómo se puede entender ser un impulsor de la extensión del beneficio social de Zona Frías y luego mandar a tus delfines legislativos a votar en contra del proyecto y de tus conciudadanos de la provincia que administrás? ¿Cómo se entiende ser miembro de un partido centenario que levanta las banderas de la universidad pública y luego celebrar su vaciamiento terminal? ¿Por qué te escondés? ¿Por qué no hablás? ¿Cómo se puede entender que un gobernador sostenga un modelo de país donde no recibe sus respectivos fondos que Nación le tiene que dar constitucionalmente para administrar su propia provincia en salud, educación, vivienda, rutas? ¿Cómo se puede celebrar que Nación no le haga obras que le corresponde y lo tenga feliz a tracción de la extorsión, del látigo y billetera?

Preguntas que tienen una simple respuesta. La política ha dejado de ser un espacio para desempeñarse con vocación de servicio para mejorar la vida a la gente y se ha convertido en una plataforma para hacer negocios personales.
La política bien habida es fundamental porque es la herramienta esencial que organiza la convivencia en sociedad, gestiona los recursos públicos y establece las leyes que garantizan nuestros derechos y libertades. A través de ella, se canalizan los conflictos de manera pacífica, se definen prioridades colectivas y se construyen soluciones para los problemas comunes, lo que impacta directamente en la calidad de vida, la economía y el desarrollo de un país.
Hoy lamentablemente en nuestra querida Argentina esto se ha perdido.
La política se ha transformado hoy en una plataforma para hacer negocios personales debido a que el control del aparato estatal otorga un poder asimétrico para influir de forma directa en la economía globalizada. Al centralizar la adjudicación de contratos públicos, el manejo de subsidios y el diseño de regulaciones exclusivas, ciertos actores políticos y sus redes de aliados privados explotan estas dinámicas para desviar recursos públicos hacia intereses particulares.
Esta distorsión estructural permite el uso de información privilegiada, el tráfico de influencias y el pago de favores políticos, lo que convierte la toma de decisiones colectivas en un mercado lucrativo donde el beneficio personal sustituye al bienestar de la sociedad.
Eso es lo que explica la actual pelea intestina dentro del gobierno nacional de Javier Milei, entre su hermana Karina, los Menem y Santiago Caputo… todo es por una cuestión de negocios, como el caso de la ambiciosa Hidrovía, la minería, el agua y los glaciares, la energía. Discusiones por las «cajas» como hoy se denominan a instituciones gubernamentales como el PAMI, ANDIS, la SIDE, ARCA, entre otros, que en vez de administrar en favor de los argentinos, son bastiones de recaudación y negocios de unos pocos.

Y la política argentina hoy vive bailando el vals al son de posicionarse para enganchar alguna «caja» o «negocio». No hay debates de ideas ni modelos de país alternativos en función de mejorarle la vida a la gente. No hay intención de gobernar, sino de recaudar para la nueva Corona.
Ante una actual presidencia de Milei paralizada y débil, casi se vive en una situación interna de canibalismo… muchos que estaban adentro, empiezan a escaparse para reinventarse y seguir en una nueva aventura electoral que lo mantenga vivo a fin de vampirizarse eternamente con las bondades que otorga el generoso Estado Nacional… es así como Patricia Bullrich empieza a decolorarse y reconstruye una nueva candidatura para seguir viva en medio del cementerio. Ya están sus videos «de esperanza» en sus redes ¿La votás?

Cuando se huele sangre, los buitres empiezan a sobrevolar. Es de esta manera como reaparece Mauricio Macri en la escena electoral. No convenciendo con un «nuevo modelo», algo diferente a lo que hay en este momento para mejorar la calidad de vida de la gente, sino para negociar.
Por eso llegó este viernes a Mendoza tan solo para mostrar ese músculo… desempolvó los viejos eslóganes de «El Cambio», sacó del sarcófago a una desaparecida Gabriela Michetti, dio un breve discurso de 10 minutos a su público de señoras grandes, habló «que se hunde el barco» (por el gobierno de Milei), con un mensaje opositor marcando los actuales errores del gobierno nacional.
“Hay que pensar al Presidente como el capitán de un barco. Cuando uno navega tiene dos peligros, externos e internos. Si hay una pérdida y alguien decide no decirle al capitán para que no se haga malasangre, esa pérdida del casco se hace irreversible y el barco se hunde”, acotó el líder PRO.
#Elecciones2027 ???????? Macri volvió a lanzar críticas al oficialismo: “El barco se hunde”
— ANDigital (@ANDigitalOK) May 23, 2026
El expresidente levanta el perfil rumbo a 2027 y reaparece con fuerte tono político al deja una dura advertencia, todo en medio de las tensiones políticas internas en LLA y de las ganas del… pic.twitter.com/opDi44uIW1
Su paso fugaz se mostró en videítos y fotos en las redes y se rajó. Está claro que Mauricio solo muestra que quiere cerrar sus negocios de poder, volver a las milanesas y de paso, seguir endeudándonos con los fondos buitres como hizo en su primer gobierno patrio.
Justamente por estas cosas, el desinterés actual de la población hacia la política radica en una profunda crisis de representación y en la acumulación de promesas incumplidas que han destruido la confianza institucional.
Los ciudadanos perciben que los actuales dirigentes políticos priorizan sus agendas personales y disputas partidistas por encima de las necesidades reales de la sociedad, lo que genera una desconexión y la sensación de que el voto no produce cambios significativos. En la Argentina de hoy se ve con claridad que se gobierna para los empresarios, se piensa en como favorecer a las corporaciones y no en los beneficios para la gente, el argentino común, el laburante, el jubilado, la gente con discapacidad, los sectores más vulnerables de la sociedad. El paradigma ha cambiado hace rato y todos agachan la cabeza.
Esta apatía se ve reforzada por los constantes escándalos de corrupción y la falta de soluciones eficaces a problemas críticos como la inseguridad o la economía, llevando a que la política sea vista como un espectáculo ajeno y estéril en lugar de una herramienta de transformación social.
Cornejo, donde te lleva el viento… y algo más

Todos sabemos que Alfredo Cornejo está desesperado porque sabe que en el próximo año se le termina su mandato como gobernador, sin posibilidad de reelección, tal como lo establece la Constitución de la provincia de Mendoza.
El reloj de arena empieza a correr y Cornejo no quiere desprenderse de su poder, seguir en las disputas por las cajas provinciales y en ser un puente influyente en los negocios de inversores que apuestan en la provincia de Mendoza. Por eso, está largando a la cancha a candidatos de su riñón para mantener esa continuidad… los Tadeos, los Mema, los Peti, los Calvente o los Monteritos, son justamente extensiones a control remoto de ese poder. Cornejismo sin Cornejo (pero manejando detrás del decorado).

Pero Cornejo mantiene ese sueño vivo de trascender más allá de Desaguadero. Su sueño húmedo ha sido siempre ser un líder nacional, es por eso que lo vemos seguido tartamudear en los diferentes canales de televisión y radios porteñas, en publinotas de medios nacionales y apariciones en brillantes galas de derecha.
Por eso hoy se autoproclama ser «un candidato nacional», una oferta flexible que puede ser subastado como un «presidente» que lleve el manso modelo Mendoza para que lo padezcan todos los argentinos; un vice de Javier Milei, o de Patricia Bullrich, o de Mauricio Macri, o de lo que sea… no importa el modelo, lo importante es agarrar algo. Recordemos que Alfredo también acompañó al kirchnerismo ¿Ya se olvidaron?
Es muy curiosa la semana de Cornejo y deja bien en claro como es la política vacía de hoy. No hay lógica más alla de agarrar poder para negociar, las «paritarias» de Alfredo donde el lunes larga un espacio político en la cuna del macrismo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, denominada Fundación Deliberar llevando adelante una idea «superadora» para confrontar con el PRO de Macri, Jorge y Mauricio, jugando fuerte junto a las intenciones de la libertaria Patricia Bullrich de quedarse con ese bastión histórico amarillo… pero curiosamente en la noche del viernes, en Mendoza, se reúne AC con el propio Mauricio Macri ¿Cómo se entiende? ¿De qué lado estaaaas?
Buenos Aires es la ciudad más rica y más conectada de la Argentina. Tiene infraestructura, talento, historia y una escala única en América Latina. Pero hace tiempo sus vecinos sentimos que la Ciudad no está a la altura de lo que promete.
— Fundación Deliberar (@DeliberarCABA) May 18, 2026
Esa paradoja no es casual: durante años,… pic.twitter.com/nmfFrHhlRo
Se lo ve a Alfredo muy alineado al gobierno de Javier Milei, le vota todo, lo respalda en todo, recorta todo… pero ¿Se reúne con «el opositor que pide un cambio» Mauricio Macri? ¿En qué quedamos?

La militancia cornejista en Mendoza aplaude desconcertada tanto a Javier Milei como a Mauricio Macri. Los chiquis de Franja Morada tienen como líder máximo a Alfredo Cornejo que respaldó y colaboró en la Ley Bases que fomentó el vaciamiento de la universidad pública. Masoquismo morado, le dicen…
Como actual radical con peluca, el cornejismo lanza una dura crítica contra la actual presidencia de la Unión Cívica Radical pero el mismo lunes se reúne con su presidente Leonel Chiarella, del sector de Lousteau, y después se junta con los propios libertarios, e incluso con quién está vaciando el Estado y su propia provincia que gobierna. Si señores, Alfredo se reunió con el mismísimo Toto Caputo y lo «homenajeó en vida» retuiteando desde sus propias redes!
Muy buena reunión con el Gobernador @alfredocornejo, con quien dialogamos sobre el impacto positivo que tendrá en la creación de empleo y la recuperación económica del proyecto RIGI del Parque Solar El Quemado en la provincia de Mendoza.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) May 20, 2026
El Quemado representa más del 11% de toda… pic.twitter.com/oLKEFU3n3h
¿Con quién estás Alfredo? ¿Con Macri, con Milei, con los radicales, con los libertarios, con Bullrich o solito? La política como conveniente trampolín de negocios.
Mientras la sociedad sufre los efectos de recurrentes crisis, recesión y pobreza estructural, la dirigencia suele concentrarse en la supervivencia electoral o en disputas de poder, consolidando una profunda crisis de representación donde la agenda de los políticos discurre en paralelo a las necesidades cotidianas de la calle.
«La política no es el arte de gobernar, sino el arte de impedir que la gente participe en lo que le interesa.» — Thomas Sowell, economista filósofo político y escritor estadounidense.
¿Hay alguien que piensa en la gente? En la falta de trabajo, en el vaciamiento de la educación y hospitales públicos, en los jubilados, en los discapacitados, en la precarización laboral, en las familias que no llegan a fin de mes, en los altos niveles de endeudamiento de las familias argentinas, en el cierre de las pequeñas y medianas empresas, en el desbarranco de las economías regionales, en el hambre de muchos niños argentinos y de sus familias sin perspectiva de futuro.
Nadie está pensando en eso. Ellos ya están trabajando para acomodarse las próximas elecciones, en mantenerse vigentes en el círculo rojo del poder… Obvio, «con la tuya».
Por Julián Galván
