La crisis del mercado laboral en Argentina empieza a mostrar señales cada vez más preocupantes. Aunque el desempleo no parece dispararse de forma abrupta, los ingresos caen, la informalidad crece y el cuentapropismo deja de ser una solución. Un nuevo informe advierte que millones de trabajadores, incluso con empleo, no logran cubrir sus necesidades básicas.
Trabajar y seguir siendo pobre: el fenómeno que se profundiza

Uno de los datos más impactantes del estudio de la organización Futuros Mejores es que el 59% de las personas pobres en edad de trabajar ya tiene empleo. Es decir, no se trata de falta de trabajo, sino de ingresos insuficientes.
De hecho, apenas el 7,9% de este segmento está desempleado, lo que rompe con la idea de que la pobreza está vinculada exclusivamente a la falta de ocupación.
Además, los trabajadores pobres trabajan más horas:
- 41,8 horas semanales en promedio
- 40,2 horas en personas no pobres

La diferencia no está en la carga laboral, sino en la calidad del empleo. La formalidad alcanza solo al 41% de los trabajadores pobres, frente al 82% en los no pobres, lo que explica la brecha de ingresos.
Salarios vs inflación: una carrera que siguen perdiendo

El deterioro del poder adquisitivo continúa siendo uno de los principales problemas. Según datos del INDEC:
- Los salarios formales subieron 2% en enero
- La inflación fue del 2,8% en el mismo período
Esto implica una nueva pérdida del poder de compra. En términos acumulados, los ingresos ya registran una caída del 7,9% desde la asunción de Javier Milei.
El auge de las apps: refugio laboral con límites

La crisis del empleo, hasta ahora silenciosa, se viene acelerando y cada vez más especialistas le ponen el ojo. El Centro de Estudios Renacer Argentina y de la Universidad de San Martín pusieron el foco en los trabajadores de aplicaciones y realizaron trabajo de campo. En encuestas presenciales, el 40,2% de los repartidores dijo que lo eligió porque había perdido el trabajo y no encontraba otro, el 50% trabaja más de ocho horas diarias y al 42,3% los ingresos no le alcanzan para llegar a fin de mes.
“Quienes trabajan con aplicaciones de delivery consideran que este trabajo les da cierta libertad, pero los datos muestran lo contrario. Es una opción laboral ante la crisis de empleo, un salvoconducto que no llega a cubrir necesidades económicas básicas ni expectativas de desarrollo profesional y personal”, explicó el economista Axel Arias, que se encargó de coordinar el trabajo.
Trabajador de Rappi
— Cristian Ayala (@CristianAy35847) February 1, 2026
«Si trabajas 16 horas por día hacés mucha plata»
«Soy libre»
«No dejo de hacer mi vida» pic.twitter.com/E1pSo1kS0F
La cuestión es interesante. Entre quienes trabajan por su cuenta, la abrumadora mayoría dice hacerlo por la libertad de manejar los horarios que otorgan las aplicaciones, pero son los propios repartidores quienes reconocen que, en la práctica, los ingresos dependen de horarios pico, condiciones climáticas o decisiones opacas de la plataforma. No hay salario garantizado, no hay previsibilidad. Hay conexión permanente y expectativa.

Según la encuesta, casi dos tercios de los repartidores aceptarían un trabajo formal si pudieran y el 70% de los trabajadores de este tipo de aplicaciones no se imagina desempeñando la misma tarea en los próximos cinco años.
El crecimiento del trabajo en aplicaciones aparece como una salida frente a la falta de empleo formal, pero también muestra signos de agotamiento.
- No hay salario garantizado
- Los ingresos dependen de factores variables (horarios, clima, demanda)
- No existe previsibilidad ni estabilidad
Incluso, dos tercios de los trabajadores aceptarían un empleo formal si tuvieran la oportunidad, y el 70% no se ve en esta actividad a futuro.
Se agota el cuentapropismo y sube el desempleo

Durante los últimos años, el trabajo independiente funcionó como un «colchón» para amortiguar la caída del empleo formal. Sin embargo, ese mecanismo empieza a mostrar límites.
El desempleo alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, marcando una suba interanual de 1,1 puntos porcentuales, según el INDEC.
Impacto en la economía: menos consumo y más morosidad

La caída de los ingresos no solo afecta a los hogares, sino también al funcionamiento general de la economía:
- Menor consumo en comercio e industria
- Caída en la actividad de la construcción
- Aumento de la morosidad bancaria
- Mayor costo del financiamiento
Empresarios de distintos sectores coinciden en que la baja demanda es hoy el principal problema que enfrentan.
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación profunda: más personas trabajan, pero en condiciones más precarias y con ingresos insuficientes. La falta de empleo formal y la pérdida del poder adquisitivo configuran un escenario complejo que impacta tanto en las familias como en toda la economía.
Fuente Ámbito.com
