El presidente del Partido Verde, Mario Vadillo, cuestionó duramente la política energética del Gobierno de Mendoza al denunciar que, tras más de una década de gestión de Alfredo Cornejo, medio millón de mendocinos sigue cocinando con garrafa. «No es un logro repartir 500.000 garrafas, es la prueba más contundente del fracaso», aseguró.
Desde el espacio verde advirtieron que el crecimiento exponencial del programa La Garrafa en tu Barrio, lejos de mostrar eficiencia, refleja el agravamiento de la pobreza y la indigencia energética. “En 2019 se entregaban 24.000 garrafas. Hoy, a mitad de 2025, ya van 352.000. No es progreso: es pobreza cruda”, denunció Vadillo.

El dirigente calificó al Estado provincial como “una máquina a gas… para fabricar pobres”, al señalar que “Mendoza no construye redes ni garantiza derechos. Solo administra la necesidad y la transforma en clientelismo”.
Vadillo expuso que quienes no acceden al gas por red deben pagar entre $15.000 y $25.000 por una garrafa de 10 kg en camiones o estaciones, mientras los usuarios conectados a la red abonan apenas el 43% del costo real del servicio. “La desigualdad está a la vista y es escandalosa. Una garrafa por mes, si te toca y si podés cargarla en un changuito, no es una política social. Es abandono”, sostuvo.

En Mendoza, de los casi 589.000 hogares, más de 180.000 no tienen acceso al gas natural. “Tres de cada diez familias mendocinas dependen de leña, electricidad o garrafas para vivir. Y el Gobierno lo oculta detrás de operativos esporádicos sin planificación ni control”, advirtió.
El programa, si bien exige requisitos formales (como no tener red de gas o contar con AUH), muchas veces se ejecuta de manera discrecional. “No se controla nada. Es un sistema pensado para movilizar políticamente, no para distribuir equitativamente”, apuntó Vadillo.

La provincia produce gas, tiene reservas, gasoductos y tecnología para implementar soluciones como redes comunitarias, camiones criogénicos o tanques de GNL. Incluso se diseñó un “gasoducto virtual” para abastecer a Uspallata, pero el proyecto permanece paralizado desde 2020.
“Todo está técnicamente resuelto, incluso con apoyo del BID. Lo único que falta es decisión política. En cinco años no se colocó ni una válvula”, subrayó el presidente del Partido Verde.
Vadillo también criticó el uso del fondo de Portezuelo del Viento, que acumula más de USD 1.000 millones. “Podrían haber destinado parte de esos fondos a gasificar zonas rurales o de montaña, pero prefirieron absorber rutas nacionales y montar un sistema de peajes”, remarcó.

Vadillo concluyó con una propuesta concreta: “Hay que dejar de sostener un modelo de emergencia crónica. Se necesitan redes de GLP o GNL, estaciones móviles de regasificación y verdaderas tarifas sociales. Nada de esto es ciencia ficción: lo que falta es voluntad”.
Para el Partido Verde, la garrafa dejó de ser una solución de emergencia para convertirse en símbolo de una política diseñada para sostener la dependencia. “El Gobierno elige repartir miseria en lugar de construir futuro”, finalizó.
